Boletín de Interpretación

AIP Asociación para la Interpretación del Patrimonio – España      Número 6, enero de 2002 _______________________________________________________________________________

Se permite y aconseja su reproducción y difusión, sobre todo como material impreso.

La AIP no es totalmente responsable de las opiniones expresadas por los autores en los artículos.

 

 

“La interpretación del patrimonio es el ‘arte’ de revelar in situ

el significado del legado natural, cultural o histórico,

al público que visita esos lugares en su tiempo libre”

 

 


ESTE BOLETÍN

 

 

 

Este Boletín de Interpretación número 6 viene cargado de colaboraciones de una gran diversidad de orígenes. En realidad, a estas alturas bien podríamos estar hablando del Boletín Iberoamericano de Interpretación. O incluso más. Y es que, progresivamente, hemos ido incorporando artículos de colaboradores del “extranjero” (¿qué extranjero? esta palabra suena un poco estúpida hoy en día), y ya es un hecho que contamos con una publicación virtual, aunque muy real y tangible, en la que tienen cabida las ideas y experiencias de cualquier persona, independientemente de su procedencia.

La variedad y calidad de estas colaboraciones aporta, sin duda, una gran riqueza al Boletín y a la práctica de la interpretación, a la vez que nos pone en contacto con idiosincrasias y realidades muy diversas.

Este número se abre con un interesante análisis de “la cruda realidad”: las dificultades para hacer llegar a nuestros clientes la verdadera esencia de la disciplina en la que trabajamos.

Nuestro amigo y colaborador Marcelo Martín continúa con sus interesantes reflexiones críticas sobre el patrimonio, el  turismo y el desarrollo sostenible, en un artículo cuya lectura nos puede hacer recapacitar sobre la complejidad del proceso de acercamiento del patrimonio al público.

El grueso del número son varios artículos que analizan diversos aspectos relacionados directamente con la actividad profesional del guía – intérprete, tanto desde la perspectiva europea como iberoamericana.

Y hacia el final hay un interesante artículo que aborda las cuestiones relacionadas con el “acceso” a la interpretación, un aspecto que seguro será del interés de todos aquellos que diseñan estructuras y equipamientos para el público, o son responsables de “dar cabida” a todo tipo de destinatarios, incluyendo a los discapacitados.

Por otro lado, este número del Boletín aparece cuando faltan apenas dos meses para que, después de varios años de vida de la asociación, tengamos nuestro primer encuentro general. Esta asamblea de socios debe servir para planificar las estrategias de la AIP en los años venideros, por lo que la participación de todos los socios y socias es fundamental para el futuro de nuestra asociación. Es por ello que, además de insistir en la necesidad de contar con vuestra colaboración para el Boletín, os pedimos que, en la medida de vuestras posibilidades, valoréis la oportunidad de participar en este encuentro. El mero hecho de conocernos personalmente creemos que ya merece la pena.

 

Jorge Morales Miranda

jfmorales@ono.com

 

Francisco Guerra Rosado “Nutri” 

seeda@arrakis.es

fguerrar@uoc.edu   

 

 

EDITORES

 

 

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CARTAS

 

 

 

Estimados Editores:

He recibido todos los Boletines de Interpretación, y me ha encantado colaborar con el número 5 y en este número 6. Me parece muy interesante poder obtener toda la información que contienen y sentirme actualizado.

El percibir que uno está en sintonía con prácticamente todos los rincones desde donde escriben, interpretan, construyen y reciben también este material, es recibir alimento en mayor proporción al que uno es capaz de dar. Es algo por lo que quería simplemente felicitarles como editores, ya que no es nada sencillo, pero los méritos y las satisfacciones vienen de igual manera.

Alfio Verdechia

Caracas, Venezuela

 

 

 

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Problemas a la hora de “vender” la IP.

O de cómo comerse un caramelo sin hacer ruido

 

 

Alberto Jiménez

Cristina Alfonso

ostadar@ctv.es

 

Isabel Ibarrola

Ana Varela

isaibarrola@eresmas.com

 

(Estos cuatro trabajadores de la interpretación en Navarra ponen el dedo en una de las llagas de la práctica profesional. Lo hacen con tranquilidad y optimismo, aunque pueda parecer lo contrario)

 

 

En este artículo hacemos una reflexión desde la perspectiva del guía-intérprete que trabaja desde hace algunos años en este ámbito de la interpretación del patrimonio (IP) y que, de vez en cuando, para sanear su economía y para “promocionar eso de la IP” intenta llevar a cabo proyectos relacionados.

Parece que algún muro va cayendo, pero muy lentamente.

Resulta que cuando intentas ofrecer tus servicios (humildes trabajadores de a pie de Educación Ambiental y de Interpretación del Patrimonio) como equipo que desarrolla labores interpretativas en distintos medios, se presentan las dificultades de “casi siempre”.

Son dificultades que en muchas ocasiones imposibilitan la labor o la modifican –a veces de forma sustancial– con respecto al proyecto originario perdiendo su “esencia o filosofía interpretativa” (y con esto no queremos decir que no estamos abiertos a contribuciones y/o correcciones hacia nuestro trabajo).

Esto nos ha ocurrido últimamente con relativa frecuencia en distintos contextos. Parece que hoy por hoy en nuestra comunidad autónoma vende lo interpretativo y las entidades contratantes (nos referimos a ayuntamientos, secciones de la administración, etc., no especialistas) se muestran receptivas a todo aquello que tiene el adjetivo de “interpretativo” (aunque no se sepa a ciencia cierta qué es eso).

Está claro que nosotros no poseemos la verdad absoluta en estas cuestiones y que no somos quién para decir a nadie: “¡Oye, que lo tuyo no es interpretativo y no tienes que ofrecerlo como tal!”. Allá cada cual con sus ideas, pero no nos negaréis que duele el recibir información y principios teóricos de técnicos de IP en todo el mundo, de la AIP España, etc., y ver que nada de esto se aplica en lo que se ha vendido, desarrollado y (¡glub!) publicitado, como interpretativo.

También queremos decir que algo ya se ha hecho, que se está trabajando bien y que eso es bueno para que sirvan de ejemplo (un ejemplo vale más que mil proyectos). Por eso empezábamos el artículo con eso de que algún muro ya va cayendo.

Pero concretemos esas dificultades

La primera dificultad es que el responsable de la entidad contratante no está en absoluto puesto en el tema interpretativo. Por ello, al recibir o ver el “producto final de mano” (en nuestros casos: un folleto que acompaña y guía un paseo, o diversos paneles) se quedan con la sencillez del lenguaje, la concreción y brevedad de los mensajes, y lo escueto del paseo. Dicho sea de paso, que te digan “esto resulta un poco simple” puede entenderse como un halago, un refuerzo que te anima a continuar en el duro empeño de hacer entender que de esa “simpleza” se trata.

“Éstos nos quieren engañar, con lo que les pagamos me traen esto”, deben pensar.

Dentro de este apartado hay dos posibilidades con respecto al contratante:

1)    La representación de la entidad contratante es especialista o técnica en el tema que se aborda, por lo que, digamos, son todavía más sensibles a esa sencillez o “simpleza”.

En este caso, es seguro que para el contratante hay muchas cuestiones que no se abordan o no se explicitan en el folleto. Por eso, decir “tan poco” les resulta ¿absurdo? ¿inútil? Nunca se plantean por qué les iban a interesar unos datos o una información, para ellos apasionante, a la mayoría de los mortales, y que casualmente constituyen el mayor porcentaje de visitantes que acuden al espacio.

2)    El lado opuesto. La entidad no tiene ni idea (prácticamente), ni siquiera es técnica en el tema, ni en cuestiones interpretativas. Además, generalmente se trata de algo (hasta la fecha) distinto a lo ya existente, por lo que es difícil mostrar ejemplos. También hay que añadir que, en algunos casos, se fijan en los paseos o publicaciones que han desarrollado en el ayuntamiento vecino, el valle de al lado o los del Departamento “contrario”... y se precisa “algo parecido” aunque no interpretativo.

En este caso también sueles recibir críticas a tu trabajo que, bueno, cabe asumir si corresponde. Pero es que encima recibes al final unas amables sugerencias sobre cómo dar la información a los futuros visitantes,  sugerencias que contemplan a la mayoría de los visitantes como personas capaces de subir fuertes pendientes, soportar el barro o el pedregal, capaces de leer mapas y curvas de nivel, y con un nivel de formación en los temas tratados equiparable al del técnico del apartado anterior.

Una segunda dificultad se relaciona con que estas entidades contratantes no consideran al público casual en su tiempo de ocio.

A veces no se contempla en absoluto este público sin mayor interés y que es objeto de la interpretación. Se da por supuesto que el público visitante es “docto” e interesado en la materia. Sin embargo, en cantidad de ocasiones, este sector casual es el más amplio de cuantos visitan el espacio o lugar.  

Eso nos lleva a plantearnos preguntas maquiavélicas: ¿Habrá alguna discriminación hacia ese público? ¿Queda mucho mejor que aquí sólo vengan especialistas, técnicos, montañeros, profesionales, en vez de la familia Simpson que tantas veces comenta J. Morales?

¿Realmente se asume el principio de que el público tiene derecho a visitar los Espacios Naturales?

En este caso también ocurre a veces que el medio utilizado para apoyar o desarrollar la interpretación (folleto, guía, panel, etc.) no tiene el formato o el envoltorio lujoso (digno de la excelencia de una institución) que el contratante quiere ofrecer a ese su público ideal.

En tercer lugar, parece que hoy en día todo es interpretativo. Hemos visto empresas que han vendido itinerarios botánicos (nombre de la planta en castellano, euskera y latín) como interpretativos, folletos puramente informativos como propios de la interpretación y, al contrario, empresas que han trabajado exhibiciones con la IP como referente en la forma de comunicar, que han quedado fuera del “circuito” y puestas en entredicho.

Las soluciones... (algunas de las empleadas)

Pero bueno, cerremos ya el tema. Nosotros hemos constatado (fruto de la experiencia y/o la picaresca) algunas prácticas necesarias para que crean que lo que has hecho es útil y fruto de un estudio pormenorizado:

a)    Cada vez que se entrega un proyecto, hay que “redescubrir la IP”. Es decir, hay que dedicar un amplio apartado a decir “a qué llamamos IP” y que “no es algo que lo decimos nosotros, sino que es algo que está avalado por numerosos técnicos de todo el mundo” (por ahora creemos que no es necesario poner su teléfono de contacto).

b)    Por supuesto, no dar nada por hecho y/o dejarlo en “los documentos internos de trabajo”. Así que habría que entregar todo el trabajo de planificación de la acción interpretativa incluyendo documentos “de campo”: matrices de potencial interpretativo, índices (IPI), objetivos (de todo tipo) para cada mensaje; es decir, que el proyecto sea gordo, majo, potente, que aunque seguro que no lo van a leer dé sensación (y lo sea) de documento técnico, especializado y sobre todo trabajado.

c)     Estar siempre presentes en la presentación del documento para poder explicar el trabajo. Es una forma

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

de poner rostros al proyecto. Y aquí es donde el verdadero intérprete debe mostrar sus habilidades pues nos surge una duda:

¿Hay que ser interpretativo con la entidad contratante y mostrarle todo claramente y bien para que entienda a la primera las finalidades del proyecto?

 O por el contrario...

¿Hay que darle una chapada tan técnica que, aunque se haya quedado aplanado y no haya entendido nada, no demos opción a interrogantes y demostremos que en este campo somos los mejores?

Seguramente habrá que recurrir a la psicología del intérprete para que en cada caso se sepa cómo actuar.

Cuando al final consigues que tu proyecto salga adelante,

 luego fallan otro tipo de cuestiones que aunque las has citado y renombrado, nadie las ha considerado: presupuestos posteriores para mantenimiento, labores de seguimiento y evaluación,

pero bueno, ésos son otros temas que no son objeto de la presente reflexión.

Ya veis que hoy nos hemos levantado a contrapié y algo negativos. Os aseguramos que otros días nos levantamos todos más alegres.

Estos comentarios son meras reflexiones y situaciones que se han producido y se ha originado en nuestro trabajo cotidiano, extensibles o no a otras regiones. Sólo queríamos hacerlas públicas y comentar que, a veces, el impedimento para la AIP viene de otras cuestiones totalmente ajenas a ella. Seguro que de esto todos sabemos bastante.

 

 

 

 

 

 

 

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Reflexiones críticas sobre Patrimonio, Turismo y Desarrollo Sostenible II

 

Marcelo Martín

marcelomartin@supercable.es (personal)

boletín@iaph.junta-andalucia.es (trabajo)

 

(Como profano y medio cavernícola –según sus palabras–, Marcelo colabora hace tiempo con nuestro Boletín, enriqueciendo con sus sesudas reflexiones este campo naciente. Aunque no es ingeniero, tiende puentes entre esto que llamamos interpretación y otras facetas de la gestión del patrimonio. O sea que de cavernícola nada. Y de profano... los lectores juzgarán)

 

 

La naturaleza compleja y plural del patrimonio natural y cultural implica “una gestión integral que articule investigación y gestión, produzca conocimiento y utilidad práctica, aproxime pasado y presente (...) La gestión integral implica comprender el trabajo en torno del patrimonio como una cadena o sucesión de trabajos que se inicia con la identificación y recuperación del registro, continúa con su estudio y valoración, ofrece soluciones a la administración actual de los bienes que lo integran, posibilita su revalorización y rentabilización como recurso cultural y culmina con la difusión”.

La difusión cuenta con la interpretación. Esta última es una de las herramientas –entre otras– que permite convertir al objeto patrimonial en producto patrimonial,

a través de un proyecto que integra la definición conceptual del bien, convirtiéndolo en un mensaje apropiable e inteligible, a través de un proceso de comunicación que satisface las necesidades del usuario, y que implica un conjunto de actividades destinadas a dar a conocer, valorar y facilitar el acceso a la esencia del significado del bien patrimonial. Ahí es cuando cobra un completo sentido aquello que denominamos “oferta cultural”.

Sobre el concepto de valor

La apropiación de la historia a través de sus testimonios materiales e inmateriales es una labor compleja, en la que se pretende comunicar cómo los objetos, las tradiciones o el paisaje no tienen valor por lo que son, sino por lo que representan (objetos, signos). La valoración de un objeto no radica en su mayor o menor antigüedad y belleza, conceptos meramente subjetivos basados en prejuicios, sino en la medida que nos informa de los aspectos históricos (económicos, sociales, de mentalidad, etc.) de la época que se pretende enseñar. Podemos estructurar los valores al menos en dos aspectos radicalmente opuestos en el campo del patrimonio: el valor del consumo de los objetos patrimoniales o, por el contrario, el valor que presenta para la identidad cultural de la comunidad o el valor de uso.

En el valor de consumo se consideran prioritarios aquellos bienes que presentan atractivos ya sea por su valor artístico o simplemente por su originalidad, curiosidad o extravagancia. En este caso la presencia de la población será evaluada positivamente en tanto contribuya a reforzar la imagen pintoresca y será tratada como un objeto de consumo más o desechable en tanto no agregue nada especial al carácter del sitio. El tratamiento del patrimonio (cultural, en este caso) se inclinará, desde esta perspectiva, a congelar situaciones “valiosas”, para lo cual se propondrán restauraciones o arreglos más o menos escenográficos, que “pongan en valor” los elementos considerados de mayor atracción y, por tanto, crear una falsa identidad. No pueden admitirse en este caso cambios creativos que pongan el patrimonio al servicio de la población existente. El valor queda directamente relacionado con la productividad económica, con lo que se confunde valor estético y originalidad genuina con extravagancia o decorativismo superficial.

Si, por el contrario, la trascendencia se asocia a la consolidación de la identidad cultural del grupo social, el patrimonio adquirirá valor en función de su capacidad como elemento de identificación y apropiación del entorno inmediato y del paisaje por parte de la comunidad. Las teorías y métodos, tanto para la determinación de los bienes culturales como para su tratamiento, conducirán a operaciones de rescate y conservación más creativas. Los valores por reconocer serán entonces los que hacen a cuestiones relacionadas con las vivencias sociales, con la historia de la comunidad, esto es, al papel que el objeto ha desempeñado en la historia social.

Se debe atender, también, a la lectura que de este patrimonio hace la gente, donde el individuo reconoce el hábitat de un determinado grupo sociocultural y, finalmente, a la capacidad para conformar su entorno significativo, a conferir sentido a un fragmento urbano, etc. Si el patrimonio es considerado como apoyo para la memoria social, uno de los valores fundamentales será la presencia de sus habitantes. Este grupo pasa a ser considerado como protagonista de cualquier operación que se emprenda:

la intervención en el patrimonio tenderá al arraigo y desarrollo de la población, evitando a toda costa su expulsión, o su marginación.

Por otro lado, al considerar a los habitantes como parte fundamental del patrimonio, se compromete al reconocimiento de la necesidad de cambio, de adaptación a nuevas necesidades, nuevos hábitos, transformaciones funcionales, etc. Por eso la congelación de situaciones edilicias o urbanas no puede ser la meta de la conservación y de un proyecto de turismo cultural.

Se plantea la necesidad de hallar en cada caso la solución que permita el delicado equilibrio entre la preservación de la identidad y los necesarios cambios.

 

Sobre la gestión del patrimonio

Cualquier idea relativa al desarrollo con el patrimonio como eje fundamental debe contemplar equilibradamente los tres pilares sobre los que se sustente la gestión del mismo: investigar, conservar y difundir. Todo ello requiere una ingente cantidad de trabajadores, pero las consideraciones respecto a la generación de empleo dentro de un proyecto de turismo cultural suelen soslayar la posibilidad de creación de puestos de trabajo en el este área profesional (histórica y cultural). La comunidad local también puede contar con historiadores, arqueólogos, restauradores, arquitectos y demás profesionales que, desde un ámbito cercano y reconocido, pueden incorporarse laboralmente al proyecto con la doble dimensión de la calificación del desarrollo local y como generación de impulsores internos del propio emprendimiento.

No parece ilógico, además, plantearnos una moral para el patrimonio histórico (igual que existe una ética conservacionista para el patrimonio natural).

El capital en sí mismo no es negativo, pero en su gestión se adolece muchas veces de una ética o de unos principios que superen el concepto de la mera rentabilidad.

La tendencia que la presión del turismo ejerce sobre la gestión del patrimonio condice a algunos políticos y promotores financieros a una visión bastante frívola del propio patrimonio. ¿Cuáles son los límites de la reproductibilidad de objetos o inmuebles (simulacros culturales) como medida de aportación al turismo patrimonial? Las últimas tendencias son la inversión a mediana y gran escala apostando por el simulacro cultural. En este caso se tiende más a producir lo que ahora da en llamarse

“centro de interpretación”, producto mediático sin demasiadas preocupaciones por la investigación de los contenidos ni la respuesta del público,

que la adecuación o creación de museos locales o comarcales, con todo lo que ello implica en cuanto a la gestión y formación de una colección de objetos coherente y bien documentada, presentada y conservada.

Otra modalidad es la de producir “parques temáticos” antes que resolver adecuadamente las mejoras que los centros históricos, los yacimientos arqueológicos o los parajes naturales singulares demandan, aún cuando las inversiones son desproporcionadamente superiores (compárese la inversión en el Teatro Romano de Sagunto y el parque temático Terra Mítica, en España).

En el caso de los yacimientos arqueológicos no se pueden escenificar los emergentes materiales para el visitante como objetivo primordial; debe realizarse un trabajo interdisciplinar y complejo donde tengan prioridades también la conservación y la investigación y no una mera realización de itinerarios, señalizaciones más o menos atrayentes, insertar una tienda, unos sanitarios y una cafetería. Porque:

·  los itinerarios (senderos o rutas) deben surgir de la comprensión del sitio, de su correcta excavación, de su documentación y de la consolidación y conservación de las estructuras arquitectónicas;

·  la señalización no consiste sólo en la orientación física del visitante, sino en brindar una información científicamente válida, documentada, comprensible y amena (es decir, interpretativa);

·  las construcciones anexas deben ser acordes con la demanda y no interferir con la comprensión global del yacimiento y su entorno;

·  los productos de venta al público no son souvenirs, sino objetos de calidad testimonial y didáctica;

·  un yacimiento o un inmueble no acaba en los límites de una valla o las paredes de un edificio; debe tenerse en cuenta el entorno mediato e inmediato, natural y cultural, objeto también de investigación y conservación.

Sobre la interpretación

La Carta Internacional sobre Turismo Cultural, redactada por ICOMOS, dice que los aspectos individualizados del patrimonio natural y cultural tienen diversos niveles de significación, algunos de valor universal, otros de importancia nacional, regional o local.

Los programas de interpretación deberían presentar esos significados de manera relevante y accesible para la comunidad anfitriona y para el visitante, usando métodos apropiados, atractivos y actuales

en materia de educación, medios informativos, tecnología y desarrollo personal, proporcionando información histórica, cultural, además de información acerca del entorno físico.

La interpretación y presentación de los programas debería proporcionar un alto nivel de conciencia pública y el soporte necesario para la supervivencia del patrimonio natural y cultural a largo plazo. Los programas de interpretación deberían proporcionar el significado de los sitios del patrimonio y de sus tradiciones y prácticas culturales, así como ofrecer sus actividades dentro del marco tanto de la experiencia del pasado como de la actual diversidad cultural de la comunidad anfitriona y de su región, sin olvidar las minorías culturales o grupos lingüísticos. El visitante debería siempre estar informado acerca de la diversidad de los valores culturales que pueden adscribirse a los distintos bienes patrimoniales.

Los programas turísticos deberían alentar la formación de los intérpretes y guías del sitio provenientes de la propia comunidad anfitriona, para aumentar la capacidad de la población local en la presentación e interpretación de sus propios valores culturales.

Además,

los legisladores deberían promover medidas para una equitativa distribución de los beneficios del turismo

de modo que éstos sean repartidos entre los diversos países o regiones, aumentando los niveles de desarrollo económico y contribuyendo a erradicar la pobreza cuando así sea necesario.

Consideraciones finales

¿Cuál es el límite adecuado para un proyecto cultural que tiene al patrimonio como factor de desarrollo, comparado con un proyecto turístico de ocio y rentabilidad monetaria? El patrimonio contiene, entre muchos, otros dos objetivos fundamentales: ser apropiable como objeto de disfrute por la sociedad y ser fundamento de investigación para el conocimiento. Por tanto, parece inviable el concepto de privatización del bien; se puede afirmar que es uno de los pocos recursos totalmente públicos que existen en nuestras sociedades.

Lo que puede compartirse entre el sector público y el privado es la explotación de ese bien, pero siempre dentro de los límites que marcan las necesidades de investigación, protección y difusión.

La gestión integral del patrimonio, dentro de las actividades terciarias, se configura así como el sector más sensible desde el punto de vista de la conciencia de su propia tarea, pero al mismo tiempo el que menos fuerza y experiencia posee a la hora de integrarse en procesos dinámicos más generales de desarrollo social y económico, y frente a las presiones que los grupos económicos realizan para producir rentabilidad monetaria de un recurso. Debemos vislumbrar en todos sus alcances el cuidado que debe tener el sector cuando se introduce en dinámicas de desarrollo social y económico, como puede ser el turismo, y decimos cuidado, y no negar sus posibilidades.

 

 

 

 

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Una experiencia de supervisión de guías en Irlanda

 

Catherine O’Connor

Supervisor Guide and

Heritage Week Co-ordinator

Dúchas The heritage Service

Department of Arts, Heritage, Gaeltacht and the Islands. Dublin

coconnor@ealga.ie

 

(Catherine nos explica con gran claridad su trabajo de supervisora de guías en Irlanda. Brinda una visión llena de frescura y muy  profesional en este sector, al menos en su equipo. Ojalá que cunda el ejemplo)

 

 

Dúchas The Heritage Service, del Departamento de Artes, Patrimonio, Gaeltacht  (regiones donde se habla gaélico) y las Islas, brinda un servicio de guías en cerca de 70 lugares en toda la República de Irlanda. La mayor parte de los guías son estacionales, y son contratados para trabajos temporales entre marzo y octubre. Este personal realiza interpretación en una gran variedad de sitios, entre los que se incluyen parques nacionales, reservas naturales, sitios de enterramientos prehistóricos, lugares monásticos, castillos normandos, y casas y jardines históricos.

En muchos casos los sitios están bien conservados, pero no completamente restaurados; y el guía cumple una función instrumental para la interpretación de estos lugares. En los sitios puede no haber ni una tecnología sofisticada ni exhibiciones, de modo que el guía juega un papel indispensable para su presentación al público.

En palabras de uno de los guías del Museo Prisión de Kilmainham, en Dublín: “tienes que amueblar el edificio con tu imaginación, y el visitante lo tiene que hacer ayudado por tus palabras”.

Un buen ejemplo de esto es el castillo de Rathfarnham, también en Dublín; este castillo posee unos magníficos interiores del siglo XVIII y está sometido constantemente a trabajos de conservación. El castillo está desamueblado, pero hacia el final del recorrido los visitantes no sólo se han hecho familiares con la historia del castillo y sus rasgos más importantes, sino que conocen “bien de cerca” a aquellos que moraron una vez en sus habitaciones.

Los visitantes obtienen un perfecto cuadro de cómo transcurría la vida en el castillo. Por supuesto que es importante que sepan que los interiores los diseñó William Chambers y James Stuart,

pero es igual de importante que sepan quiénes bailaban en el salón, qué tipo de ropa llevaban, qué comida se les servía en el comedor, y cómo sería la vida de los sirvientes que trabajaron allí.

Los guías están capacitados para brindar el contexto del sitio, dando información acerca del estilo de vida y el paisaje que rodeaba al lugar. Es evidente que los detalles históricos y arquitectónicos son esenciales, pero los guías también ponen énfasis en cómo se usaba el edificio.

Puesto que la mayoría de los guías son trabajadores de temporada, cada año se realizan cursos de capacitación para los nuevos guías que comienzan. El tipo de entrenamiento que se les proporciona tiene una gran influencia en cómo interpretan después el sitio. Aunque en cada sitio existe un manual de entrenamiento que sirve de referencia al personal, los nuevos guías se entrenan observando a los experimentados, es decir, los novatos participan en las actividades guiadas que realizan los más veteranos del sitio. Lo más importante que aprenden de estas experiencias es que no existe un recorrido igual a otro.

No se les da un guión fijo, y aunque se les entreguen las líneas básicas de los principales aspectos del sitio (esenciales para incluirlas en su itinerario interpretativo),

los guías desarrollan su propio guión y tienen libertad para interpretar la información en su propio estilo,

sujetos, por supuesto a la aprobación por parte del administrador del lugar. De esta forma hay diferentes “tours” disponibles en el lugar, lo que estimula la repetición de visitas por parte del público.

A los guías se les alienta a que realicen investigación, para que desarrollen y evolucionen continuamente sus recorridos, de forma que lleguen a obtener unos conocimientos pormenorizados del lugar y su entorno. Por supuesto que esto capacita a los guías para responder de forma competente a una gran variedad de preguntas, pero también permite que puedan realizar variaciones en sus recorridos. Esto puede ser tan simple como alterar la ruta en diferentes áreas del sitio. Esta capacidad de modificar el recorrido es vital porque los visitantes pueden ir desde grupos heterogéneos a grupos escolares (de primaria y secundaria), especialistas y personas con necesidades especiales. Debido a esta variedad, los guías deben interpretar el lugar de forma diferente para cada tipo de grupo.

Para los grupos heterogéneos, el guía tiene que poder interpretar el sitio de forma que lo haga interesante para todos y cada uno del grupo. En el caso de los especialistas, los guías se concentrarán en aquellos aspectos del sitio que son de interés del grupo.

Puesto que el guía siempre tiene que mostrar entusiasmo e interés, independientemente de cuántos recorridos haya hecho, el aburrimiento queda aparcado precisamente debido a las constantes variaciones. A veces los guías se especializan en aquellos aspectos del sitio que son más interesantes para ellos, por ejemplo, los niños prisioneros en el Museo Kilmainham Gaol, las tumbas de la Iglesia de St. Audoen’s, o la mujer que vivió en el castillo de Rathfarnham. Esta especialización también evita el aburrimiento, y puede ser una fuente de información muy valiosa a compartir con otros miembros del equipo de guías.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los principales objetivos para abrir estos lugares al público es estimularles a que aprendan; por tanto, resulta esencial que los visitantes a nuestros sitios se sientan invitados a realizar preguntas. Para este fin,

los guías se deben asegurar que el público sepa que puede preguntar, y, de hecho, se destina cierto tiempo a responder preguntas al final de los recorridos.

Dúchas The Heritage Service ofrece un Programa Gratuito para Colegios, de primaria y secundaria, y cerca de 68.000 alumnos visitan los sitios cada año. Estos lugares también desarrollan programas para familias con niños, en los cuales los guías estimulan a los niños a “descubrir” en lugar de absorber pasivamente la información. De esta forma, los niños llegan a convertirse en sus propios intérpretes.

Los programas para jóvenes visitantes incluyen, por lo general, historias de interés humano e información más detallada acerca de los niños de aquellas épocas. Los guías interactúan con los niños haciendo preguntas e invitándoles a expresar sus opiniones acerca de lo que están viendo y escuchando. Algunos miembros del equipo han ideado programas de actividades que estimulan la imaginación y la curiosidad en los niños, tales como fichas imaginativas y puzzles, que se utilizan durante el recorrido guiado.

Durante la Semana del Patrimonio Nacional, que tiene lugar anualmente en la primera semana de septiembre, nuestros guías tienen la posibilidad de organizar “eventos especiales” en cada uno de sus sitios e invitar a los demás colegas. Esta Semana del patrimonio forma parte de la iniciativa “Días Europeos del Patrimonio”, iniciados por el Consejo de Europa en 1991. El objetivo básico de la Semana del Patrimonio en Irlanda es alentar el conocimiento y conciencia por el patrimonio construido y el patrimonio natural, y así, favorecer su conservación. Dúchas The Heritage Service coordina este programa de eventos, y en él participan muchas organizaciones nacionales y locales a lo largo del país.

Este año 2001 organizamos más de 400 eventos interesantes, entre charlas, actividades guiadas, conciertos de música, animaciones históricas y exposiciones de arte. Algunos ejemplos de cómo el personal de los sitios de Dúchas se implicó en actividades interpretativas más allá de sus competencias como guías, son: el diseño y montaje de una exposición de comida medieval por el personal del Castillo de Roscrea; el equipo de la Abadía de Sligo, del siglo XIII, se vistió con trajes de la época; y los del Castillo de Donegal participaron en una exhibición de tiro con arco.

Como supervisora de varios sitios en el área de Dublín, y como ex-guía, debo reconocer el gran valor de este sistema.

El dar facilidades para que los guías desarrollen sus propios estilos les posibilita una mayor implicación con el sitio; también les permite que trabajen de acuerdo a sus propias capacidades.

Por ejemplo, un guía puede poseer buenos conocimientos en historia del arte, mientras que otro puede tener interés en la historia social; luego, este personal puede compartir sus conocimientos con los demás.

El hecho de reservar un tiempo para la investigación en sus respectivos lugares y para visitar otros sitios de relevancia e interés, y el ampliar el alcance de sus deberes o competencias a otras actividades interpretativas, estimula en ellos un continuo desarrollo del interés y la pasión por nuestra historia y patrimonio.

En su ensayo Patrimonio: Conservación, Interpretación y Empresa, Ian Shepherd escribió: “...probablemente, el mejor intérprete sigue siendo el guía entusiasta y con habilidades. Él o ella puede ser muy inspirador en su interpretación del sitio”. Este entusiasmo transmitido al público impulsará una mayor conciencia y preocupación por nuestro patrimonio, y, por tanto, juega un importante papel en el logro del objetivo de este Departamento: preservar nuestra herencia para las generaciones presentes y futuras.

 

(Traducido por: Boletín de Interpretación)

 

 

 

 

 

 

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¿Salimos?

“Entre Momias”

 

Alfio Verdecchia

Caracas, Venezuela

averdecchia@yahoo.com

 

(Alfio es ya una de nuestras “firmas” en el Boletín. Seguro que tras la lectura de este artículo, nadie quedará indiferente)

 

La palabra salir implica, además de ser un verbo activo, estar afuera, “dejar nuestro lugar”, que por lo general se trata de nuestro hogar o lugar de residencia, y considerando nuestras actividades, es lógico determinar que salimos a diario, razón por la que no discutiremos el término, pero en el ámbito turístico - recreativo parece transmitir más emoción o por lo menos motiva al visitante potencial, ya que se trata de conocer, pasear, lograr una meta y disfrutar tanto como se pueda.

Cuando se toma la decisión para salir a conocer algún lugar, que puede ser un museo, un zoológico, algún parque de recreación, una plaza o edificio, un parque nacional o natural, nos conseguimos con que existen también, lugares en los que por sus características parece nula la posibilidad de encontrar alguna actividad interpretativa. Son lugares que carecen de todo tipo de infraestructura, servicios y “comodidades” de nuestra civilización; y no es que le falte recursos para interpretar, al contrario ¡seguramente están llenos de éstos! son una verdadera motivación por su contenido histórico, cultural y natural, pero parece imposible acceder a ellos (cuando nos enteramos que existen), por lo intrincado de su vegetación o su topografía o son poco conocidos y no sabemos quién nos pueda mostrar el lugar.

Parece ser entonces que la forma de llegar es a través de una modalidad de salida conocida popularmente como excursión, (definámosla como salida o paseo en áreas naturales, según su duración se considera la pernocta), éstas pueden ser diferentes no sólo por su objetivo y contenido, sino además por  el grado de dificultad que nos imponga la misma. Por ejemplo, las excursiones fáciles no exigen mayor esfuerzo y su objetivo principal es el disfrute de los valores ambientales, escénicos y culturales del área, son lugares de fácil acceso para cualquier persona, por lo general no exceden de 5 a 6 horas entre las caminatas y actividades a realizar. Las excursiones de grado moderado, sin obviar los aspectos anteriores, nos exigen mayor esfuerzo físico y pueden durar todo el día. Es importante hacer tiempo para comer, además de lograr las actividades planteadas y alcanzar el objetivo de visita. Las excursiones fuertes requieren de un gran esfuerzo físico, evidentemente se trata de uno o más días de actividades y caminatas, incluyendo la pernocta en carpas o refugios, estas últimas no se recomiendan a niños menores de 14 años a menos que los acompañe algún responsable.

Voy a considerar una excursión muy singular y a contrastarla con otras actividades en diferentes escenarios a ver si logramos que la Interpretación sea un “fuerte” en las excursiones fuertes. Veamos:

En el valle de Santiago de León reposa Caracas; se encuentra rodeada de montañas, una de las cuales es hoy el Parque Nacional El Ávila. Pero no siempre fue así...

En el año 1577, el Gobernador Juan Pimentel envía a España la primera relación acerca de la Provincia, en ella se hace referencia por primera vez del “Guaraira Repano” (ahora Parque Nacional El Ávila), la primera hecha por un europeo: ...es tierra alta, áspera y por la mayor parte montuosa y de muchos arroyatos y quebradas que llevan agua siempre..., se hace además referencia a especies vegetales y animales desconocidas para ellos en esa época.

Años más tarde se convierte esa “gran cordillera” al norte de Caracas en posesión de los pobladores, otros se adjudicaban concesiones de cuencas enteras por unas pocas monedas de oro; para la segunda mitad del siglo XVIII toda la falda sur de la serranía tenía dueño. Al morir Juan de Ávila, uno de sus copropietarios, heredó su hijo menor la serranía del cerro Ávila; como era de todos reconocida esta posesión de los hermanos Ávila, de allí que la gente se refiriera a la cumbre como “cerro el Ávila”.

Fue escenario para algunos patriotas, guarida de esclavos fugitivos, lugar de siembra extensiva por parte de sus pobladores, quienes acostumbraban a quemar como una fase dentro del proceso de agricultura primitiva, y con el tiempo la vegetación de montaña fue reemplazada por sabanas, luego la introducción del café y con la baja producción de la tierra por el abuso agrícola, fueron abandonando terrenos que hoy vemos arbolados. En algunos lugares existen vestigios de sus antiguos pobladores, como es el caso de las ruinas de la hacienda del desterrado Conde italiano de Mestiatis, quien fue un personaje popular en Caracas. Otros sombríos y enigmáticos como fue el caso del célebre Doctor Gottfried Knoche,

descubridor de una novedosa fórmula para embalsamar cadáveres sin extraerles las vísceras y de efectivos sueros antiofídicos elaborados con la bilis de las culebras ponzoñosas...

Con estas referencias creo que tengo suficiente contenido para ir al grano: hagamos una excursión a la antigua hacienda Bella Vista o Caricari, ubicada en el Parque Nacional El Ávila, que fue propiedad del misterioso Doctor Knoche, ¡sí, el mismo que embalsamaba cadáveres! Llamaremos a esta excursión “Entre Momias”.

Una vez que revisamos la lista de todo lo necesario para el viaje, calzado, ropa, comida, etc., (recuerden que es una excursión “fuerte”), nos disponemos a tomar el Jeep que nos trasladará desde Caracas hasta la comunidad de San José de Galipán, en la montaña, un pequeño caserío ubicado en la vertiente norte del Parque.

El recorrido en vehículo será de aproximadamente una hora, tiempo suficiente y necesario para integrar al grupo y adelantarles algo de historia del lugar a visitar,

ya que una vez que comencemos a caminar, será difícil contarles la historia y respirar al mismo tiempo.

Mientras subimos por el cerro, la espesa vegetación nos habla de detalles desconocidos en la ciudad, mucha humedad y el característico silencio del lugar, interrumpido por cantos de aves y algunas cigarras. Es entonces cuando retrocedemos más de cien años para advertir que el Doctor Knoche llegó a Venezuela todavía muy joven junto con su esposa. Una vez que se radicó en la Guaira se volvió muy popular, tanto por el acierto de sus diagnósticos como por la solicitud con que atendía a todos, pero especialmente a los pobres. La fama que le dio su fórmula para embalsamar cadáveres lo hizo muy solicitado en Caracas, donde

embalsamó a varias personalidades, entre quienes se encontraría el Presidente Linares Alcántara, pero en particular el prócer Tomás Lander, a quien dejó sentado en la biblioteca ante su mesa de trabajo por 39 años,

hasta que ordenaron enterrarlo en el Cementerio General del Sur.

El clima de la Guaira resultaba demasiado caluroso para el Doctor alemán y sus allegados, de modo que se compró una finca en el cerro y allá se retiró junto con su señora, un sobrino casado, dos enfermeras alemanas y un criado, José Pérez, quien al poco tiempo moriría y llevado a la montaña sería embalsamado.

Al oeste de San José de Galipán a 1.015 msnm, el Doctor Knoche tenía su hacienda, la finca Bella Vista, con una mansión hecha de adobe y encalada, pero amoblada y decorada al estilo Selva Negra de Alemania, rodeada de jardines, palmas, frutales y grandes árboles de sombra.

El Doctor, quien compartía algunas creencias egipcias de la vida de ultratumba (no es de extrañar), construyó un sólido mausoleo sobre un peñón enorme y en él dispuso seis lóculos de cemento con sus tapas de mármol y vidrio, uno para cada habitante de Bella Vista, quienes al morir, eran embalsamados y colocados en su sitio ¡hasta los perros eran embalsamados y puestos ante la entrada como guardianes!

El mausoleo servía también de mirador, ya que desde su azotea se disfruta de una panorámica excepcional. Delante de la entrada de la mansión, entre naranjos, begonias, hortensias, claveles y una gran variedad de helechos y orquídeas, estuvo muchos años montando guardia el cadáver de quien fue su criado, José Pérez, quien fue veterano de la Guerra Federal, hasta el año 1901, específicamente el dos de enero, cuando muere el Doctor Knoche.

Ya pueden ustedes imaginar qué hizo la enfermera superviviente: Amalia Weissmann, siguiendo sus instrucciones lo embalsamó y lo puso en su lóculo.

Para entonces, la fama de los muertos de Bella Vista se había esparcido por todas partes, y eran muy pocas las personas que se atrevían a acercarse a la misteriosa mansión del Doctor Knoche, pero cuenta un excursionista que llegó al sitio en el año 1922, que encontró a la enfermera Amalia Weissmann, conversando con unos pajaritos, y dice que éstos parecían entender su lenguaje. La anciana lo hizo pasar a la sala, lo cual fue lo mismo que dar un salto a la Alemania del siglo XIX, según eran los muebles, los grabados y las escenas y personajes representados en los cuadros, más adelante la biblioteca con libros polvorientos, junto al patio para secar café, el pequeño laboratorio con probetas empolvadas y un fuerte olor a moho. Al hacer luz el excursionista (¡que ahora estaba como incursionista!), pudo mirar en un rincón el cadáver de José Pérez.

“Se ha conservado casi intacto”, expresó la anciana con orgullo, luego el visitante fue invitado al mausoleo a ver los difuntos, todos con las cuencas de los ojos hundidas, pero con las piernas y brazos todavía en buen estado a pesar de los muchos años transcurridos.

Finalmente, en 1926 fallece Amalia Weissmann, a los 88 años de edad. Cuando se supo, el señor Carlos Enrique Reverón, conocido de muchos años y director de la casa Blohm de la Guaira, y el Señor Julius Lesse, cónsul alemán en la misma población, subieron a Bella Vista, le inyectaron a la difunta la solución embalsamadora ya preparada de antemano, y la acomodaron en su lóculo. Cerraron finalmente la puerta del mausoleo con llave, pero en lugar de echarla al mar, según lo convenido con la anciana, la dejaron caer dentro del recinto.

(todos estos datos se los vamos adelantando al grupo, para incrementar la motivación y “dar sentido” a la visita)

Otro excursionista, en el año 1940, pudo observar aún el cadáver embalsamado del Doctor Knoche en su sitio, pero flotando en el agua, ya que en el techo del mausoleo se había abierto una fisura. Más tarde los visitantes irrespetuosos y los violadores de tumbas profanaron el lugar a mandarriazos, mutilaron cadáveres y revolvieron todo en busca de morocotas (monedas de oro), poco a poco se perdieron los enseres de la casa, equipos y materiales del laboratorio, hasta los muebles, y lamentablemente lo que nos queda hoy día son apenas las ruinas del mausoleo y parte de la Mansión (esto es de antemano conocido por quienes visitan el lugar).

A propósito, estamos llegando, se hizo rápido el recorrido, ¿verdad? Descendemos del vehículo y acordamos con el chofer una hora para que nos busque de regreso, ahora sí, dispuestos en semi círculo indico cómo manejarnos en grupo en el lugar, la seguridad y cómo se dará inicio al recorrido a pié. Comenzamos a subir por una senda de tierra, con suficiente espacio para transitar cómodamente, que nos lleva directamente a la hacienda Bella Vista. Tras 45 minutos de caminata hemos llegado.

Son increíbles las ansias que puede tener un visitante en querer conocer casi inmediatamente a nuestra llegada el mausoleo o sus ruinas.

Luego de recorrer el lugar y reforzar lo conocido por el relato, esta vez a través de paradas, planteo actividades que evocan recuerdos de lo vivido por las momias de Knoche, justo en el lugar de los hechos, ante las ruinas. Si el público se presta, realizamos un juego de simulación que da el nombre a la excursión: “Entre Momias”. Mientras comemos: descansamos, disfrutamos de la belleza escénica y la panorámica... Y

no cesan los comentarios, preguntas curiosas y el heroico sentimiento que pretende defender el lugar ante la posibilidad de desaparición total.

Siempre falta tiempo y es que “de lo bueno poco”, nos retiramos emocionados y tal vez melancólicos por no haber estado antes allí y poder quizás haber conocido algo más. ¿Se logró el objetivo?  ¿Se pudo hacer interpretación?

Con el permiso de los lectores, voy a analizar un poco esto. Si se quiere contrastar esta excursión relatada contra cualquier actividad realizada en un museo, zoológico o parque, debemos considerar aspectos como (véase el cuadro):


(CONTINÚA EN LA COLUMNA CENTRAL)

 


ASPECTOS

EXCURSIÓN A KNOCHE

MUSEOS - PARQUES – ZOOLOGICOS

Accesibilidad

Difícil pero atractiva

 Relativamente fácil

Tópico y tema

Son el principal motivo de viaje

Los conoceremos en el lugar

Invitan a ser visitados

Poca difusión

Promocionados, existen en programas divulgativos

Amena y pertinente

Es su esencia

Depende de los programas y su “estilo”

Uso de técnicas

El guía puede utilizar una gran variedad

Depende de los medios con que cuenten las exhibiciones

Manejo de grupos

De eso se trata. El grupo está controlado

No todos cuentan con esa posibilidad

Seguridad al visitante

El guía y grupo deben estar muy atentos

Más que en nuestras propias casas

Medios adecuados

El guía es el medio

Pueden existir diversos medios

Todas pueden ser experiencias agradables y enriquecedoras...

 

 

 


¿Los resultados?: Se Valoran por los aspectos culturales, históricos y naturales del lugar visitado, de forma integral, sin separar naturaleza por un lado e historia por otro. Conocimiento y disfrute, entre otros.

Dejo a juicio de los expertos el considerar a las excursiones exigentes, fuertes o difíciles como actividades en donde se puede interpretar desde el motivo de la visita hasta el entorno inmediato. (Ya comentaron algo análogo unos colegas de Castellón en el Boletín N° 4 al referirse al “senderismo”, aunque no es lo mismo senderismo que excursiones.)

En estas líneas he pretendido plantear la panorámica de la diversidad de actividades con propósitos comunes, dirigidas a “la familia” y que satisfagan sus necesidades de esparcimiento, recreación y hasta aprender de lo que no se nos enseña, por lo general, ni en el hogar ni en la escuela.

A todo esto sólo me queda preguntarles: ¿Salimos?

 

El texto de apoyo:

Manara, B. 1993. El Ávila, biografía de una montaña. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas.

 

 

 

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Confesiones de un Guía de turismo

 

José Fernández

Sucre-Bolivia

fernandezjo@yahoo.com

 

(José es un guía boliviano que ha estado realizando algunos estudios relacionados con su materia en España. Aquí nos relata sus peripecias en el proceso de madurez hacia la profesionalización).

 

 

Tratando de recopilar información sobre interpretación del patrimonio, y ante la escasez de bibliografía especializada, decidí zambullirme en el mundo punto com. Al “navegar en la red” uno de esos días me sorprendí al encontrar una dirección sobre el asunto, claro está, en idioma inglés. Entonces, con mis conocimientos en nivel de “Tarzán”, envié un mail solicitando mas información. Para sorpresa mía después de unos días, estos señores habían derivado mi mail a uno de los editores de este Boletín. Pero fue una grata sorpresa tener una respuesta rápida y optimista. Después de intercambiar algunos “mails”, que fueron de gran ayuda y orientación, Jorge me preguntó si podía relatar sobre los gajes del oficio de ser guía de turismo en Sucre, Bolivia. Acepté gustoso y, heme aquí, dispuesto a compartir con todos ustedes, retazos de los gajes de esta profesión.

Mi aventura en el mundo del guiaje turístico empieza al tratar de conquistar a una hija del sol (una alemana).

Me propuse mostrarle mi ciudad y sus secretos, apoyado en mi verba de “latin lover” y dotes de cronista despistado. Así, por algún tiempo me dediqué a ser guía bohemio con la especialidad de “City tours by night”.

Debo confesar que esta experiencia fue muy interesante por diversos aspectos que no amerita comentarlos (disculpas). Ese escenario influyó para que ingrese a la carrera de turismo, y con la esperanza de ampliar mis expectativas estudié durante tres años. Al terminar me sentí frustrado, porque todo lo aprendido no tenía relación con la realidad turística y laboral de mi ciudad (paciencia, me dije).

En un golpe de suerte y locura tuve la oportunidad de viajar a Alemania y conocer durante nueve meses el modus vivendi de los germanos y aprender algo de su idioma. Al retornar a mi ciudad, aprovechando mis escasos conocimientos de alemán, me propuse trabajar como guía de turismo bilingüe. Así fue que mi primera experiencia como guía legal la realicé con un turista suizo muy amable, en realidad fui de traductor y me divertí un montón (creo que fue por la buena propina).

Entonces, apoyado en mi experiencia de guía bohemio, una cultura general anémica y un nivel de alemán limitado, empecé a guiar oficialmente para diferentes agencias de viajes. Durante algún tiempo pensaba que este conjunto de habilidades (subdesarrolladas) eran suficientes.

Tenía la equívoca certeza que mis turistas sólo requerían información básica y mantener conversaciones domésticas,

todo funcionaba de maravilla (eso creía). Nunca recibí un “feed back”.

Hasta que llego el día fatídico, me contrataron para guiar a un grupo de siete alemanes durante una semana, me emocionó. Hasta entonces sólo había guiado una o dos personas máximo dos días.

Como todo un súper guía, fui al aeropuerto para recibir a mis turistas, al tener el primer contacto empezó la tragedia mía. Resulta que era un grupo de turistas exigentes (con razón) muy bien informados y sedientos de escuchar de su guía local historias e información privilegiada (yo no era el indicado). Ante esta situación desconocida,

sufrí un bloqueo mental y un ataque de nervios... de pronto ya no podía articular nada coherente en alemán o español,

toda la poca información que conocía desapareció de mi mente. Debo confesar que sufrí un calvario durante siete días, amén del perjuicio directo e indirecto a la agencia y mi ciudad. Desde entonces comprendí que ser guía de turismo es algo más que conocer la plaza principal, los museos y la bebida nacional.

Este suceso me impulsó a estudiar más profundamente el idioma alemán y compenetrarme más acerca del patrimonio cultural, natural y arquitectónico de la ciudad de Sucre y la región sur de Bolivia; así como profundizar en los aspectos socioculturales de la realidad boliviana.

Parapetado de buena y abundante información continué mis andaduras como guía, esta vez con mas éxito, pero después de un tiempo percibía que la mayoría de mis turistas llegaban con considerable información sobre el país (a veces errada). Entonces

tenía la sensación de ser un papagayo que repite su verso de memoria, hechos históricos, fechas etc., etc.,

me incomodaba, pero no sabía cómo cambiar esta situación.

Por casualidad participé de un seminario de ecoturismo y allí escuché algo acerca de la interpretación. Lamentablemente fue muy poca información. Entonces me dediqué a investigar sobre este asunto. Encontré un solo libro que mencionaba aspectos muy vagos de la interpretación, lo cual avivó mi curiosidad.

Algún tiempo después, conversando con otros guías de Sucre, llegamos a la conclusión que era necesario buscar otras técnicas de guiaje, ya que los turistas, cada vez más exigentes, requerían más que sólo información memorizada. Como si hubiéramos conversado en voz alta, la cooperación Suiza organizó un seminario para detectar las carencias de la actividad turística del sur de Bolivia. Allí se expuso la problemática de los guías y la importancia de tener cursos de formación y reciclaje.

Uno de los enormes inconvenientes detectado en el seminario fue la carencia de formadores locales en el tema del guiaje e interpretación. Otro factor identificado fue las dificultades con la forma de explicar de los expositores extranjeros y el contenido de algunos cursos, que no siempre están acorde a la realidad de la región o país.

Actualmente estoy desvinculado del guiaje porque participo de un curso de master en turismo en Las Palmas de Gran Canaria, donde continúa mi búsqueda, puesto que la interpretación del patrimonio es vital para países como Bolivia que posen un alto potencial de riqueza patrimonial, sea ésta cultural o natural.

Es imprescindible introducir la interpretación en la actividad turística para crear un valor añadido a los productos turísticos

y de esta manera maximizar los beneficios de esta actividad.

Agradezco a los editores por esta oportunidad de dirigirme a ustedes. Muchas gracias.

 

 

 

 

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Interpretación ambiental en los Altos Andes del Sur del Perú

 

José A. González

AECI, Perú

jaglez@aeci.org.pe

 

(Biólogo gallego, ha trabajado para la Agencia Española de Cooperación Internacional en Perú, encargado del programa de Apoyo a la Gestión de Áreas Naturales Protegidas, dentro del Proyecto Araucaria-Colca)

 

 

En países donde la interpretación del patrimonio, como disciplina, está todavía en una etapa muy incipiente de desarrollo[1] y se sigue confundiendo frecuentemente “interpretación” con “información” o “educación”,

resulta común que a la hora de realizar un proceso de planificación interpretativa se tengan en cuenta criterios estéticos o de belleza paisajística como los elementos primordiales para decidir los lugares o rasgos a interpretar.

Sin embargo, existen ciertos casos, como el que nos ocupa, en los cuales un ecosistema pobre, de aspecto casi desolado, puede ofrecer magníficas oportunidades para realizar actividades interpretativas si se planifica temáticamente y con imaginación.

En la región alto andina del Sur del Perú, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) viene desarrollando desde hace tres años un proyecto de conservación y desarrollo denominado Araucaria-Colca, cuyo objetivo básico es la preservación de la biodiversidad y la mejora de la calidad de vida de los pobladores locales en una zona andina de extrema pobreza, altamente amenazada por diversas actividades antrópicas y muy deteriorada desde el punto de vista medioambiental.

El proyecto se desarrolla en dos ámbitos geográficos cercanos pero muy diferentes social y ecológicamente. El primero es el Valle del Cola, un espacio eminentemente agrícola, ubicado entre los 3.200 y los 3.800 msnm, habitado por más de 32.000 personas y que cuenta con grandes atractivos turísticos internacionalmente reconocidos, como son la presencia del cañón más profundo del mundo y la facilidad para observar cóndores en estado silvestre.

El segundo ámbito de actuación es la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca (RNSAB), un área protegida de 366.936 hectáreas ubicada cerca de la ciudad de Arequipa, a una altitud promedio de 4.300 msnm, en la región de la puna seca, y que está habitada por cerca de 4.800 pobladores que viven casi exclusivamente de la crianza de llamas y alpacas. La RNSAB se encuentra a mitad de camino entre Arequipa (la ciudad donde operan la mayor parte de las agencias de turismo) y Chivay (principal localidad receptora del turismo en el Colca).

Hasta la fecha, todas las iniciativas tanto públicas como privadas para fomentar el ecoturismo y realizar “interpretación ambiental” en la zona se han centrado exclusivamente en los atractivos que presenta el Valle del Colca. Actualmente el volumen de turistas que visitan cada año este lugar está en torno a los 52.000. Lo curioso del caso, es que estos turistas deben atravesar buena parte de la RNSAB en su camino hacia el Valle del Colca, pero no realizan en este trayecto ningún tipo de actividad interpretativa (a veces ni tan siquiera reciben información sobre la existencia de la propia Reserva).

Así, a lo largo de más de dos horas de viaje, los turistas atraviesan un área natural protegida, realizando sólo unas cuantas breves paradas para contemplar un grupo de vicuñas, unos flamencos, un rebaño de camélidos (llamas, alpacas) o un paisaje volcánico.

 Lo más que llegan a recibir los visitantes son algunos datos parciales sobre la finura de la fibra de la vicuña o sobre las diferencias entre una llama y una alpaca.

Lo desolado del paisaje y la “ausencia” de atractivos turísticos son las razones alegadas por los operadores de turismo cuando se les pregunta por qué no sacan un mayor provecho de los recursos naturales que ofrece el área protegida.

En otro orden de cosas, el constante flujo de turistas y la escasa planificación existente está causando serios problemas a la administración de la RNSAB, especialmente en lo referente a la acumulación de residuos sólidos en determinadas zonas de parada de los visitantes. Asociado a ello, el crecimiento desorganizado de pequeños “poblados” alrededor de las zonas de paso de viajeros es otra consecuencia negativa de la falta de planificación.

La cacería furtiva, el atropello en las carreteras de especies importantes de la fauna silvestre como la vicuña, o la extracción indiscriminada de recursos forestales para su uso comercial, son otros impactos ambientalmente negativos derivados de un escaso conocimiento por parte de la población sobre los fines de la Reserva y su importancia a nivel local y regional.

Ante esta perspectiva, el proyecto Araucaria y la Jefatura de la RNSAB han venido diseñando una propuesta de interpretación ambiental en el área protegida que sirva para un doble fin:

 (a) apoyar a la gestión de la Reserva, creando conciencia entre los visitantes para que adopten un comportamiento acorde con la importancia del lugar y orientando la distribución espacial del público visitante para desviarlo de las zonas más frágiles o con mayores problemas de conservación;

 (b) aprovechar el constante flujo de turistas que pasan en dirección al Valle del Colca para sensibilizarlos sobre la fragilidad de los ecosistemas de la puna seca y la importancia de su conservación.

A primera vista, podría parecer que la puna ofrece pocas oportunidades para realizar interpretación. Un paisaje homogéneo, dominado por gramíneas (ichu, crespillo) y algunas especies de pequeños arbustos (tolas), otorgan a esta zona una apariencia monótona y aburrida.

La dureza de la climatología y la elevada altitud tampoco ayudan a la hora de promover el turismo o de diseñar infraestructuras interpretativas como senderos o paneles. Sin embargo, la puna seca presenta numerosos alicientes y alberga una gran variedad de rasgos potencialmente interpretativos (de esos que pasan desapercibidos al común de los visitantes), que hacen de ella un lugar altamente interesante para realizar interpretación ambiental,

 y no resulta difícil, con un poco de imaginación, planificar aquí actividades interpretativas temáticas, amenas, organizadas y pertinentes.

La relación entre el hombre altoandino y la agreste naturaleza de la puna constituye un tópico que puede ser explotado con fines de interpretación: numerosas plantas de la zona son utilizadas con fines alimentarios y medicinales, otras son utilizadas como combustible doméstico e industrial, varias especies animales son utilizadas como alimento o fuente de fibra para la industria textil, etc.

Las cuevas con pinturas rupestres existentes en la zona podrían servir, también, para realizar actividades interpretativas sobre la evolución del hombre altoandino desde la prehistoria, y sobre su paso de cazador a ganadero mediante la domesticación del guanaco y la vicuña. El contraste entre la tradicional ganadería basada en la llama y la alpaca, con la ganadería de ovinos, caprinos y vacunos introducida por los conquistadores constituye otro tópico a utilizar, que une aspectos etnográficos con los puramente ambientales.

Una compleja geomorfología, que combina extensas áreas de origen volcánico con áreas sedimentarias de origen marino, se presta especialmente para realizar interpretación sobre el origen de la cordillera andina y su importancia social y ecológica como elemento vertebrador del continente.

La importancia de las zonas altoandinas como reservorios de agua tampoco debería pasar desapercibida a la hora de elaborar presentaciones interpretativas.

La mayor parte de la población del Perú vive en la costa y depende totalmente del agua acumulada en los nevados, glaciares y humedales de las zonas altoandinas.

La conservación de estos lugares es, por tanto, de urgente prioridad para el futuro de la agricultura en los valles costeros, donde la carencia de agua constituye el principal factor limitante.

Curiosamente, en una reciente encuesta realizada sobre más de un millar de personas en la ciudad de Arequipa, cerca de un 92% desconocían los servicios ambientales que la RNSAB prestaba a la ciudad, especialmente como “esponja reservorio” de agua para consumo humano, uso agrícola y producción de energía eléctrica; un buen número de los pobladores citadinos entrevistados incluso desconocía la existencia de un área natural protegida tan cercana a la ciudad. Un adecuado programa de interpretación ambiental podría, sin duda, paliar este grave problema.

Con estos antecedentes se propone un plan de interpretación destinado a captar la atención de los visitantes que diariamente pasan por el área protegida (en su gran mayoría turistas europeos con edades comprendidas entre los 18 y los 41 años), pero sin olvidar a los pobladores de la cercana ciudad de Arequipa que utilizan las vías de comunicación que atraviesan la zona. Dadas las limitaciones presupuestales con que cuenta la administración de la RNSAB, la propuesta interpretativa utiliza sólo tres tipos de recursos para abarcar los distintos tópicos ya mencionados en párrafos anteriores:

 (a) Un pequeño Centro de Visitantes ubicado en Cañahuas a la entrada del área protegida, el cual contaría con una exposición temática permanente sobre la importancia ecológica de los ecosistemas de la puna como fuente de agua y otros servicios ambientales para las poblaciones de la costa, y contaría con guardaparques capacitados, encargados de hacer un guiado interpretativo dentro del centro y en sus alrededores; la propuesta trata de evitar la construcción de infraestructuras espectaculares y el uso de tecnologías muy sofisticadas o de alto costo, invirtiéndose los escasos recursos disponibles en la elaboración de mensajes temáticos claros y concisos, presentados a través de paneles simples y exhibiciones.

 (b) Tres senderos interpretativos cortos, de menos de media hora de duración, guiados por pobladores locales previamente capacitados para ello: uno con temática antropológica ubicado en los alrededores de las cuevas rupestres de Sumbay (“los cazadores nómadas que habitaban estas zonas en tiempos prehistóricos se volvieron sedentarios al lograr la domesticación de los camélidos silvestres”); un segundo sendero con temática ecológica, ubicado en las inmediaciones del Centro de Visitantes (“la diversidad de plantas y animales en la puna seca es relativamente alta a pesar de su aspecto desolado y de las duras condiciones ambientales existentes”), y un tercer sendero de temática etnográfica, ubicado en la localidad de Toccra (“el hombre altoandino actual se ha adaptado a las difíciles condiciones de la vida en la puna utilizando para ello todos los recursos naturales a su disposición en forma sostenible”).

 (c) Una red de señales informativas y carteles interpretativos con temática variada ubicados estratégicamente en lugares de interés a lo largo de toda la ruta que atraviesa la Reserva desde la ciudad de Arequipa hasta el Valle del Colca.

Con esta propuesta de intervención y con otros trabajos actualmente en marcha en la zona, se pretende revalorizar para el visitante un área natural protegida que, hasta la fecha, había estado incomprensiblemente olvidada por las instituciones públicas en todos los planes de desarrollo turístico local y regional.

 

 

 

 

 

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Notas de un guía disfrazado de pájaro carpintero

 

Miguel Ángel Pinto Cebrián

Senda de la Naturaleza Fuentes Blancas, Burgos

Miguel-Angel.Pinto@cma.jcyl.es

 

(Pinto es guía intérprete de personas, animales, plantas y cosas, y vieja “firma” de este Boletín)

 

 

Interpretar para los más pequeños (personas de 3 a 5 años de existencia sobre la Tierra) es un reto para cualquiera. Si aplicamos el VI principio de Tilden (1957), el que dice que

 “la interpretación destinada a niños no debe ser una mera dilución de lo entregado a los adultos, requiere un enfoque radicalmente diferente”,

nos podemos encontrar ante una situación complicada porque hemos de contar las cosas tal y como son, sin diluir, sin perder el rigor técnico. Esto es más fácil de decir que de hacer, y cuando decides, desde el trabajo de guía, trazar un programa específico, dirigido a los más pequeños, entras en un mundo nuevo, lleno de sorpresas.

A continuación pretendo tratar por lo menudo cómo se llegó a disfrazar de pájaro carpintero un guía en la Senda de la Naturaleza de Fuentes Blancas (Burgos), de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León.

Para empezar, te planteas conocer al destinatario y, después de leer varios trabajos de psicología evolutiva (que en buena dosis te dejan cómo estabas), lo mejor es contactar con maestros y maestras de Educación Infantil. En mi caso conté con la colaboración  de Concepción Barasoaín Hernández y María Pérez Negrete, coordinadoras de Educación Infantil y Primaria del CPR de Burgos, respectivamente. El proyecto que se plantea pretende buscar formas de aplicar la interpretación como elemento motivador para grupos de Educación Infantil. Y el modelo a emplear ha de ser también aplicable en el medio natural. Pero antes de disfrazarse se usaron modelos.

En 1997 se comenzó a trabajar en la preparación de estrategias de comunicación para los más pequeños, empleando muñecos de peluche como modelos para explicar determinados aspectos de la vida de los animales y las plantas.

 Conceptos como la adaptación al medio y la relación depredador - presa se acercaban al público infantil a través de una cigüeña de trapo y una rana de juguete.

Estos modelos se escogían siguiendo el criterio de la fidelidad anatómica más estricta, pero manteniendo su carácter de muñeco, tal y como los que habitualmente los niños y niñas emplean en sus juegos. De esta forma, se consigue dotar de relevancia a la actividad. En las valoraciones posteriores,

todo lo explicado de esta guisa era recordado con mayor intensidad.

A finales de 1999, se empieza a trabajar en la preparación de un prototipo a mayor escala. Se decidió que el animal con el que se iba a realizar la actividad fuese un Pito real, por varios criterios, entre los que destacan la facilidad de observación en la Senda de la Naturaleza, tanto del ave como de sus nidos y la vinculación al ambiente forestal que presentan los pájaros carpinteros.

El empleo de disfraces para atraer la atención del público se refleja desde hace años en varios trabajos. Sam H.Ham (1992) define la técnica como personificación, y la considera útil en actividades interpretativas dirigidas a grupos en los que hay presencia de niños pequeños. Advierte de que la personificación con niños pequeños tiene el riesgo de que éstos asuman que el personaje tiene vida propia. En la experiencia realizada no hemos encontrado este problema; de hecho, los niños eran conscientes de que se trataba de un modelo y que dentro del traje había una persona. No obstante, los más pequeños dudaban al principio de esta cuestión, y no parecía preocuparles de forma especial, participando activamente como si realmente estuvieran delante de un verdadero pájaro carpintero.

Se prepararon sistemas para evaluar los resultados en esta primera fase de control. Grabaciones de vídeo de las sesiones, seguimiento fotográfico, observación directa, encuesta al profesorado participante, valoraciones de observadores casuales y diferentes trabajos realizados por los escolares participantes han permitido obtener varias conclusiones, tanto desde el punto de vista interpretativo como didáctico.

Así, como conclusiones generales se puede afirmar que:

·  El ambiente dónde se presenta el modelo determina su mayor o menor eficacia.

·  La mezcla de edades favorece y enriquece el desarrollo de la sesión.

·  La técnica de la interpretación ambiental, empleando los imprevistos que surgen, en un sendero sencillo, es adecuada para los niños de Educación Infantil porque es útil para mantener su interés durante periodos de tiempo razonables.

·  El nivel de participación es alto.

·  El nivel de atención es alto.

·  La asimilación del mensaje, medida a través de la fluidez de diálogo, varía según el tipo de preguntas que se realicen a los niños:

-   Muy buena cuando se trata de preguntas sobre la anatomía del pájaro carpintero o preguntas concretas sobre animales y plantas (¿Cómo son?, ¿Quién  es?).

-   Media cuando se trata de preguntas sobre el hábitat y relaciones entre animales.

Todas las sesiones se han desarrollado siguiendo una secuencia muy concreta por parte de todos los grupos:

§  Expectación: Una vez aparece el pájaro carpintero, se puede estimar que durante 30 - 60 segundos, los niños se encuentran en una fase de expectación un tanto confusa. Por un lado algunos no acaban de creer lo que ven, otros adoptan una postura de ¿qué es eso?, unos pocos se muestran divertidos y sólo en un caso se mostraron asustados.

§  Recogida de información: Una vez superada la fase de expectación, y muy posiblemente solapada con ésta, los niños no dicen nada, sólo escuchan con mucha atención recabando información sobre lo que se les cuenta. Se puede considerar que la atención en los 2 - 4 minutos que viene a durar esta fase es muy alta, siendo cuando el intérprete puede trasmitir el máximo de mensaje.

§  Participación: Aparece de forma espontánea. Los niños tienden a humanizar la vida animal y también procuran desarrollar temas espontáneos que surgen por la información presentada. Al principio, cuando son preguntados, tardan en responder pero dejando un tiempo de espera, lo hacen correctamente y empiezan a relacionar diferentes elementos. Esta fase viene a durar entre 6 y 8 minutos.

§  Caída del interés y dispersión: En todos los casos notamos que transcurridos 9 - 12 minutos se inicia un proceso de dispersión de la atención. Esto se detecta por la aparición de comentarios en parejas, el cansancio y las preguntas individuales con murmullo de fondo.

En resumen, el óptimo rendimiento del modelo de pájaro carpintero en grupos de Educación Infantil oscila en sesiones de 9 a 12 minutos que suponen un interesante elemento motivador que permite desarrollar otras actividades.

Comparando la eficacia guía disfrazado - no disfrazado en salidas de campo, hemos encontrado que la falta de movilidad, la pérdida de expresividad y transmisión de las emociones del guía y la menor posibilidad de observar animales por parte del grupo hacen que el disfraz pierda eficacia. Por esta razón (además de la estimación del tiempo óptimo de empleo)

no se aconseja emplear sólo la personificación. Alternada con guía “normal” es mucho más eficaz y es un elemento de fuerte atracción en el contexto de una visita,

por lo que el estudio previo del momento de empleo es importante.

La presentación del modelo de Pito real ha resultado satisfactoria, generando expectativas en los pequeños visitantes respecto a la vida animal, contribuyendo a que relacionen sus modos de vida con otros elementos del medio. En este caso, la interpretación ayuda a la apertura de vías para proyectos de investigación sobre el tema y a la asimilación de respeto y cuidado del entorno.

Todavía queda mucho por recorrer en esta línea de trabajo destinada a presentar diferentes aspectos del medio natural a los más pequeños. En la campaña del año 2001 se ha seguido avanzando y desarrollando el empleo de la personificación, y varios son los grupos que podrán visitar la Senda de la Naturaleza de Fuentes Blancas acompañados de un Pito real que les presentará su casa y sus vecinos próximos.

 Por último, una apreciación:

desde el interior del disfraz todo se ve de distinta manera.

Aparte del calor agobiante y la limitación de movimientos, el campo de visión queda reducido a unos escasos agujeros. La voz suena diferente y hay que elevar el tono para evitar el efecto de “filtro” que produce el peluche. Se debe hablar normal, no intentando parodiar a un personaje de dibujos animados, y eso a veces es difícil porque estamos ante el público más crítico, difícil y complicado que nos podamos encontrar. Pero merece la pena sentirse un pájaro carpintero cuando las caras de las niñas y los niños te ayudan a comprender que se ha creado la complicidad necesaria para disfrutar de lo que nos rodea. Y ese es, quizás, el mayor premio que puede recibir un guía intérprete.

 

 

 

 

 

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La accesibilidad física e intelectual de todo tipo de público al patrimonio cultural (I)

 

Antonio Espinosa Ruiz

Villajoyosa, Alicante

antonio.espinosa@ua.es

 

(Antonio es Director del Servicio y Museo Municipales de Arqueología y Etnología de Villajoyosa, Alicante, y también es profesor asociado de Arqueología de la Universidad de Alicante. Vinculado a la interpretación hace tiempo, desde el campo académico, con este aporte nos brinda una primera aproximación a una cruda realidad: la del acceso)

 

Este artículo tiene su origen en una ponencia, con el título “La accesibilidad física e intelectual de todos los tipos de público al patrimonio arqueológico y etnológico”, presentada al curso de extensión universitaria “La gestión del patrimonio cultural y natural como recurso turístico. El guía turístico: figura clave”, organizada por la Escuela Superior de Turismo Lope de Vega (Benidorm), de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), en marzo de 2001. En una segunda ocasión aportaremos a este Boletín, gracias al amable ofrecimiento de los editores, un resumen de la segunda parte de aquella ponencia, dedicada a la accesibilidad intelectual.

Comenzaremos recordando lo tantas veces repetido: el patrimonio arqueológico y etnológico, fundamentalmente por medio de los museos –aunque también por una nueva y variada gama de recursos– se está convirtiendo, como parte de la herencia cultural, en una porción sustancial de la que se prevé sea la principal fuente económica europea en el siglo que acabamos de comenzar.

Por patrimonio cultural entendemos comúnmente el conjunto de bienes materiales e inmateriales que hemos heredado del pasado, que estamos disfrutando en el presente y que merece la pena conservar para el futuro. Nos interesa aquí la mención al disfrute, que equivale a decir incidencia social, porque esto es lo que en realidad convierte a esos bienes culturales en patrimonio, y aquí desempaña un importante cometido la gestión turística, y en concreto la interpretación.

Para que ese disfrute se dé necesitamos, en primer lugar, poder acceder al patrimonio. Nuestras distintas legislaciones específicas garantizan en general el acceso público a los llamados bienes de interés cultural un número mínimo de días al mes en el peor de los casos. Pero aún en los museos y otros centros o establecimientos orientados a la visita pública ese acceso es, frecuentemente, algo muy relativo. Evidentemente, en ocasiones no será posible ni recomendable acondicionar un torreón medieval para el acceso de, por ejemplo, sillas de ruedas,

aunque lo cierto es que el auténtico problema suele ser más bien la voluntad o el interés técnico o político: en la mayor parte de los casos existen múltiples soluciones a precios indiscutiblemente muy razonables.

En muchos museos en los que podrían adoptarse soluciones técnicas para el acceso físico de las personas que las utilizan, la realidad es que aquéllas no se desarrollan. Los motivos son muy variados y no siempre achacables a los técnicos que dirigen las correspondientes instituciones.

Nos encontramos, pues, con una primera barrera que impide a una parte porcentualmente poco importante de la sociedad el puro y simple acceso a, digamos, un museo. Una minoría de una minoría, y además un colectivo acostumbrado a sufrir hasta ese punto la marginación en múltiples aspectos de la vida cotidiana, de modo que en principio nadie va a poner el grito en el cielo porque nuestro museo no tenga rampas y ascensores que permitan a esos potenciales visitantes simplemente entrar y circular por sus salas. Nuestra posición en la mayoría absoluta de las estadísticas nos escuda. Y desde luego, aunque se va por el camino de la accesibilidad, tardaremos muchos años en conseguir un nivel de presión social suficiente para hacer reaccionar a quienes corresponda y que en general todo nuestro patrimonio cultural sea lo más disfrutable posible.

Tengamos en cuenta, de todos modos, un principio básico de nuestra argumentación, por otro lado sobradamente conocido y muy contundente:

lo que es bueno para los minusválidos es todavía mejor para los que no lo son.

Allá donde hay rampas –a modo de ejemplo– también las sillas infantiles, las embarazadas, los ancianos, los niños y el resto del público pueden subir –de hecho lo hacen– con mayor comodidad.

En cuestiones de accesibilidad las soluciones técnicas y los criterios arquitectónicos se encuentran ya muy desarrollados, y existe un buen número de especialistas. Normativas municipales –como la de Villajoyosa, donde desarrollo mi actividad laboral– y leyes estatales como la de integración social de los discapacitados 13/1982, o autonómicas   –como, en el caso valenciano, el Decreto 193/1988 de 12 de diciembre del Consell de la Generalitat, entre otros muchos textos legales que no citaremos–, constituyen ya un marco de actuación. Vivimos, además, en uno de los Estados en el que existe una organización más importante de discapacitados de todo tipo, la ONCE, cuyo Museo Tiflológico, en Madrid, es más que recomendable visitar. Queremos decir que

en accesibilidad no hay que inventar la pólvora, basta tener una cierta sensibilidad, poner los recursos y dejarse asesorar[2].

Tampoco es suficiente adoptar soluciones que no se ajusten a los criterios técnicos de sobra conocidos: no son raros los casos de rampas impracticables –como un colega las llama jocosamente, “rampas de hacer minusválidos”– y otros parches que constituyen un buen ejemplo de cómo desperdiciar unos fondos que podían haber servido realmente para algo.

Podrían esgrimirse cuestiones –falaces, si echamos cuentas– de rentabilidad económica para rehuir la adaptación primaria de nuestros edificios, pero ciertamente el patrimonio cultural público debe garantizar el acceso a todos aunque ello no resulte económicamente rentable[3], porque la sociedad paga esos recursos con sus impuestos. Por otra parte, visto si queremos desde la rentabilidad de la industria turística, o incluso desde criterios de lo que ahora se denomina economuseología (buscando la autofinanciación más que la rentabilidad),

los discapacitados también hacen turismo y van –o desearían ir, probablemente más que otros– a los museos,

y una oferta adaptada a sus características podría atraer a un colectivo que en la actualidad, lamentablemente, no dispone de muchas opciones entre las que elegir.

Nos hemos puesto en el peor de los casos: el acceso imposible. No obstante, resulta al menos igualmente preocupante el acceso difícil.  La casuística es más variada y porcentualmente comenzamos a manejar valores muy altos dentro del conjunto de la sociedad. Tengamos en cuenta que cuando envejecemos todos perdemos agilidad de movimientos, y unas simples escaleras suponen un importante medio disuasorio para nuestros mayores. No es de recibo que quienes han estado toda su vida aportando recursos a la sociedad lleguen a la edad en la que disponen de más tiempo libre y una de las principales ofertas, el ocio cultural, sea de difícil acceso para ellos. Resulta, además,  paradójico que

precisamente el colectivo que está creciendo a mayor ritmo en Europa –y España no es la excepción, sino el prototipo de la regla– es el de la tercera edad.

En apenas veinte años el cambio poblacional va a ser radical, y hay que comenzar a adaptar nuestra oferta a quienes constituirán nuestros principales clientes, pero que en nuestra comarca de la Marina Baixa, por ejemplo, con la referencia principal de Benidorm, ya podríamos decir que lo son, por el importante turismo invernal y extranjero de edades avanzadas.

Las dificultades de acceso físico no sólo se encuentran en las escaleras, que son las que primero nos vienen a la mente:

los grupos, que suelen moverse en un número no inferior a cincuenta personas, adaptado a la capacidad de los autobuses, tienen problemas para moverse en espacios pensados para un visitante individual o para un reducido grupo familiar o de amigos, o mejor dicho no pensados en clave de ningún tipo de público, sino de máximo aprovechamiento de las salas de exposición. Los espacios de circulación menores de 3 m de anchura no permiten ya trabajar con unas treinta personas –un volumen razonable dado que los grupos mayores se suelen dividir en dos para facilitar las visitas–, ni con grupos en sillas de ruedas... Tampoco las instalaciones suelen ofrecer facilidades:

los aseos son reducidos, o no los hay para discapacitados, o no hay –y esto prácticamente nunca– cambiadores de pañales para bebés,

o los mostradores son demasiado altos para niños y para sillas de ruedas, o no hay bancos en el jardín o no hay asientos en el interior del museo...

El acceso resulta a veces complicado también en lo que se refiere al propio transporte: muchos museos, parques arqueológicos, yacimientos musealizados, monumentos, etc. carecen de señales indicadoras en el casco urbano o en las carreteras de acceso. Llegar a uno de estos lugares puede ser la auténtica aventura ‘interactiva’: nuestros templos del saber arqueológico y etnológico no han conectado lo suficiente con las ciudades en las que están o a cuyo término municipal pertenecen como para que los propios vecinos sepan, en muchos casos, indicar a los visitantes. Es más, muchos museos son más visitados y conocidos por la gente de otros lugares que por los propios vecinos. Eso sucede porque nuestro recurso no se ha implicado en la economía y en la sociedad local. Muchas veces inversiones muy grandes siguen teniendo su talón de Aquiles en la simple escasez o ausencia de carteles indicadores. Nuestro público llega al museo con una predisposición negativa derivada de un acceso mal señalizado, después de haberse perdido varias veces o de haber consumido sus energías callejeando.

Como bien expresaba Pedro Lavado en una reciente conferencia, el público acude en masa a un ‘matadero cultural’[4], de donde creo yo que con frecuencia, y sobre todo en algunas “magnas exposiciones” –los estadounidenses las llaman blockbuster exhibitions, liiteralmente, “exposiciones bomba demoledora”–, no se lleva mucho más que un dolor de pies, una espera de varias horas (algunos responsables de museos y de la política cultural, con criterios de cantidad pero no tanto de calidad, consideran estas filas kilométricas un auténtico éxito), y por supuesto el catálogo ciertamente caro pero que constituye el necesario trofeo con el que el público demostrará en la estantería del salón de su casa que ha consumido –habría que cuestionarse cuántos la han podido disfrutar realmente– tal o cual súper exposición o súper museo al que había que ir porque era muy importante –no porque era fácilmente disfrutable al tiempo que enriquecedora, es decir, muy didáctica y muy accesible física e intelectualmente a cualquier tipo de visitante–.

Y aquí entraríamos en la segunda parte: la accesibilidad intelectual, para la que la interpretación es una herramienta básica.

Supongamos que nuestro museo o yacimiento o recurso del tipo que sea está perfectamente adaptado al acceso físico de cualquier tipo de visitante. Las señalizaciones son numerosas y bien localizadas, resulta fácil llegar al lugar en vehículo o a pie, disponemos de rampas adecuadas, ascensores amplios con botones en Braille y voz, escaleras normalizadas, espacios de circulación pensados para grupos amplios, aseos y otras instalaciones adaptadas... ¿Es suficiente? Con frecuencia cuando se habla de accesibilidad parece que es precisamente eso y sólo eso, que estas cosas son las que hay que tener. Ya somos un museo accesible, y en parte es cierto:

 físicamente podemos llegar, entrar y circular por él. La cuestión es... ¿tenemos acceso intelectual a la información que nos ofrece?

Parece que queramos rizar el rizo: ya bastante esfuerzo ha sido, bastante caro (pero insistimos en que no lo es) y complicado ha resultado adaptar todo aquello, como para plantear otras cuantas cosas. No obstante, sin ellas lo anterior   –aunque la expresión parezca demasiado dura– carece de sentido. Todo esto es harina del mismo costal, pero será objeto de otro artículo.

 

 

 

 

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Una Biblioteca Popular no es un centro de visitantes, pero...

 

Rubén Darío Romani

Argentina

rdromani@imaginario.org.ar

 

(Rubén Darío es museólogo, y en este artículo describe una lamentable situación que, sin embargo, no es exclusiva de la Argentina, aunque allí se ha agudizado más todo)

 

A veces sucede que nuestras profesiones (intérpretes de patrimonio, arqueólogos, historiadores, abogados, bibliotecarios, etc., etc.) no están exclusivamente al servicio de la función específica para la que fuimos formados, no obstante la posibilidad de ser un buen trabajador muchas veces está reñido con los intereses de quienes se suponen son nuestros dirigentes. Este pequeño drama, que poco importa si conocemos o no el sitio donde sucede, no se publica sino para darnos cuenta que el trabajo sobre el patrimonio, natural y cultural, puede darse en muchos más frentes de los que a veces creemos.

Una Biblioteca Popular no es “necesidad básica” en Potrerillos , Mendoza, Argentina

Atender consultas de turistas, ofrecer apoyo escolar, ser la única biblioteca pública para una comunidad de alta montaña, luchar y recuperar una histórica estación de tren de las tantas que se abandonaron en la provincia, mantenerla en buen estado hasta el presente, integrarse a la comunidad para la defensa del ambiente y su patrimonio, colaborar con las investigaciones arqueológicas, y otras acciones similares no resultan suficientes para autoridades y profesionales de la subsecretaría de Medioambiente para considerar los servicios bibliotecarios como una necesidad básica de la población de Potrerillos.

Sometidos a la expropiación de bienes materiales y patrimonio simbólico ante el moderno proyecto de presa sobre el Río Mendoza, esta comunidad enfrenta un desafío de re-enraizamiento con las promesas del avance técnico pero bajo las aguas del perilago quedarán los testimonios de vidas, viviendas, arboledas y patrimonio cultural apenas aminoradas por el mínimo presupuesto otorgado a las acciones de arqueología de rescate sin que se le proporcione elementos ciertos y refundantes de una identidad colectiva.

La Biblioteca Popular Armando Tejada Gómez lleva en el lugar más de 10 años de servicio. En 1998 solicitaron al Ministerio de Medioambiente que se contemplara la situación del centro cultural y biblioteca ante el proyecto Potrerillos logrando que en la Manifestación General de Impacto Ambiental de ese mismo año, en su art. 17, se propusieran medidas y recomendaciones de mitigación en relación a la Estación Potrerillos del Ferrocarril Trasandino, “su recuperación”, “reinstalación del edificio” junto con la infraestructura que lo acompaña.

Vías y durmientes entre otros, ya han desaparecido, y es comentario en la zona que en un galpón de acopio se pueden comprar por pocos pesos las vigas que sostuvieron el utópico camino de vinculación con Chile y las comunidades de la montaña mendocina. Las gestiones para lograr la recuperación de la histórica estación y sede de la biblioteca popular tuvieron hace poco más de un año su intensificación al descubrirse que pese a todas las presentaciones realizadas en la Dirección de Ordenamiento Ambiental y Desarrollo Urbano “no se encontraba antecedente alguno de lo peticionado”.

Se cursaron notas solicitando la intervención de la Dirección provincial de Patrimonio y al subsecretario de Cultura, Guillermo Romero, para que intervinieran en salvaguarda de la estación.

La nueva documentación presentada a la subsecretaría de Medioambiente derivó en la respuesta de los técnicos, quienes el 30 de agosto de 2000, especifican que no corresponde considerar “EQUIPAMIENTO BASICO” a la biblioteca popular y la estación en la configuración del nuevo pueblo, y definen el equipamiento básico como “el que abastece las necesidades primarias de cualquier población”, lo que explicita el nivel de actualización conceptual con que se manejan algunos asuntos “delicados” en la administración provincial. Y defino “asunto delicado”, como “cualquier situación que pueda molestar, alterar, perturbar la maximización de las ganancias de la inversión privada en detrimento de los bienes colectivos y el patrimonio de la gente”. Sin duda manejamos diccionarios diferentes.

Los arquitectos proponen, matizando un poco sus conceptos, que se la considere equipamiento alternativo”, que en realidad “quedó muy poco espacio” y que se puede funcionar provisoriamente en otros locales o en futuras instalaciones”.

Sobre la estación recomiendan consultar a la paupérrima y ya anoticiada Dirección de Patrimonio con lo cual el salvataje del patrimonio de los mendocinos queda relegado a una obsesión improductiva entre pobres, y ya se sabe qué destino tienen esas obsesiones.

Notificados el 31 de octubre de 2000 por la Directora de Ordenamiento Ambiental y aumentando la sensación de ineptitud e imprevisión con que se tomó el tema, la directora expresa estar “en total acuerdo” a lo informado y obvio, en total contradicción con el art. 17 mencionado...

¿Estaremos condenados a esta clase de funcionarios para los cuáles la posibilidad de información turística, desarrollo educativo, orgullo y sentido de pertenencia local, respeto al patrimonio heredado de quienes sí pensaron un país, queda relegado a la categoría difusa y condenada a la irrealidad de “equipamiento alternativo”?

¿Tendremos que arremangarnos e ir a desarmar piedra por piedra esa vieja estación para montarla en la despojada planicie que pomposamente ostentará la categoría de villa de alta montaña, para que la comunidad residente y los visitantes tengan acceso a su biblioteca popular?

Y si finalmente hacemos eso, cuando ya los caminos hayan destruido los yacimientos de fósiles y las topadoras y el agua hayan ocultado para siempre los testimonios de “nuestros hermanos los indios” como decía Don José de San Martín, ese que los mira desde el cuadro del despacho, ¿no sería útil ahorrarnos desde ahora los sueldos y las opiniones profesionales de quienes dicen estar para administrarnos el ambiente y la cultura y que, ay, tan rápidamente mudaron su piel y se pasaron a las fuerzas del Olvido?

Por ahora la comunidad perdería la sede patrimonial ferroviaria y su biblioteca popular, los bosques cuya reposición debiera haber empezado en 1998 y sabe el Futre cuanta cosa más si ellos siguen tranquilos en sus escritorios y los perjudicados se quedan encerrados en sus casas, aislados y con la boca sellada casi casi por un “paredón” de piedras, por un “dique” de silencios.

A menos que todas las voces arrimadas en “aluvión” logren sacar algo en limpio de tantas aguas que bajan “ turbias”...

 

(Los responsables de la Biblioteca son Marta Carmona y Cristian Moyano)

 

 

 

 

 

 

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SECCIÓN

 

 

 

COMENTARIOS APARTE...

 

 

Esta idea fue de Santiago Gallego Picard, compañero y eterno colaborador. Pretende dar cabida al análisis de todos aquellos centros de visitantes y programas de interpretación habidos por el mundo. El único requisito es que sean visitados por el público general, es decir, turistas, paseantes, domingueros, familias, etc.

 

Hay que intentar sintetizar en pocas palabras todo lo interpretativo que en ellos exista o sea reseñable. Sin olvidar obviamente su localización, precio de entrada u otros aspectos que merezcan la pena. No es un apartado para buenos ni malos; es un apartado abierto para que luego la gente opine y/o pregunte.

 

 

DE VACACIONES POR TARAMUNDI, CON EL OJO PUESTO EN EL PATRIMONIO

 

Por: Marcelo Martín, Sevilla

 

Taramundi es un pequeño Concejo situado en el extremo occidental de Asturias dentro de la Comarca Oscos-Eo, delimitado por sierras y cordales de relieve ondulado sin llegar a lo abrupto, con dos ríos (Cabreira y Turia) que atraviesan todo el municipio para desembocar en el Eo, ofreciendo un paisaje sereno, de abundante vegetación y un importante patrimonio humano y etnográfico.

Lo más destacable es que Taramundi es algo así como la cuna del turismo rural en España, y a casi veinte años vista el trabajo llevado a cabo por dirigentes políticos, técnicos y el pueblo del Concejo podemos afirmar que es una gestión ejemplar.

No me voy a poner filosófico ni sentimental. Basten los testimonios de la panadera del pueblo y de la responsable de su magnífica y eficiente oficina de Turismo: “hace años vivíamos en una chabola de pocos metros con mi marido y mi hijo, gracias al turismo hoy tenemos todo esto” (y muestra una moderna y agradable panadería donde se hacen también bizcochos, tartas de maíz y los exquisitos bollos “preñaus”); por su parte Nieves Bermúdez intercala en sus informaciones acertadas y ajustadas al turista que la reclama, los sinsabores de los comienzos y el orgullo que sienten hoy los habitantes de esta singular parte del norte español.

 

Conjunto Etnográfico Mazonovo, Museo de los molinos

mazonovo@terra.es

Es un antiguo molino recuperado con la intención de dar a conocer utensilios e ingenios de nuestros antepasados y las actividades relacionadas con ellos en el que los visitantes participamos al mismo tiempo que experimentamos con esos ingenios. No hay ordenadores, muy pocos textos, un experimentado guía que atiende con indicaciones precisas y muchos silencios y un buen número de experiencias a prueba de grandes y chicos que hacen del tiempo que insume su recorrido un verdadero placer y muchas ganas de volver. Destaca una guía de visita sencilla y muy instructiva.

 

Conjunto Etnográfico Os Teixois

Heredero de un pasado romano llega hasta nuestros días un conjunto de ingenios hidráulicos, dicen que rehabilitados, pero que se nota que estuvieron trabajando hasta hace no tanto, que incluyen un mazo del ferreiro (herrero), un molino de grano, piedras de afilar y un batán para “ablandar” el tejido de lino. Lo más destacado es que se pueden apreciar funcionando igual que lo hicieron hace cientos de años con un guía que seguramente mejorará cuando la oferta se lo exija aún más. El recorrido se completa con la visita a otros núcleos como As Veigas, Teixo o el Mazo de Bres.

 

Museo Etnográfico de Esquíos

El término de museo no es el más adecuado, en parte por lo grandilocuente y en parte porque las magníficas colecciones necesitan un aporte profesional desde el punto de vista de la catalogación. Se trata de una casa ubicada en la pequeña aldea habitada durante siglos por familias de ferreiros. La familia Lombardía pierde sus orígenes en la historia, emigrados desde Italia hasta el país Vasco y luego a Asturias.

El recorrido acompañado por su dueño y artesano de navajas, lejos del tedio del guía profesional, se convierte en un recorrido por todos los enseres y herramientas imprescindibles para la subsistencia en una zona rural tan lejos del “mundo” como lo fue esta comarca antaño. Destaca un famoso guincho de subir cosechas en uso desde la década de los 40 y un cabazo (granero) del siglo XIX único por su corredor tallado.

 

Museo Etnográfico de Grandas de Salime etnogsal@princast.es

Luego de atravesar los Oscos se llega a la villa de Grandas de Salime al sur de Asturias. El museo expone materiales procedentes de diversos concejos situados en la raya de Asturias y Galicia. La idea del museo y su colección básica pertenece a don José Naveiras Escanlar, un asturiano conversador que nos atiende en la representación de una tienda de ultramarinos al final del recorrido y quien, junto a los técnicos del museo que nos asisten en todo momento, hacen que olvidemos el término académico “museo” para sentirnos literalmente en nuestra casa. Así se estructura el recorrido y la muestra que escenifica y muestra el saber de los campesinos rurales que a su trabajo específico sumaban diversas labores de transformación en su escasa economía de subsistencia.

Además de trabajar la tierra y criar ganado amasaban y cocían pan, mataban los cerdos y embutían su carne, hilaban y tejían lino y lana, fabricaban vino y orujo y un largo etcétera. A estos saberes se sumaba el conocimiento de plantas medicinales, caza, pesca, madera, piedra, cestos, costurería y mucho más. He aquí reunidos de un modo no tanto museográfico como expresivo y emocionante la historia viva del acontecer de una vida, que parece en retirada, a través de sus utensilios y herramientas.

Concluimos en que es poco habitual encontrar que desarrollo social, relativamente sostenible, patrimonio natural y cultural se conjuguen con tanta precisión como en esta comarca. Se recomienda ampliamente visitarla,

 

aprender de esta experiencia, aportar nuestras ideas como técnicos para su mejora y disfrutar también como simples y humildes “turistas rurales”.

 

Para más información: Oficina Municipal de Turismo. Av. de Galicia s/n 33775 Taramundi. Tel. 985 64 68 77                  e-mail  turismo@taramundi.net

 

 

 

 

PALACIO DEL ACEBRÓN: El sentido de Doñana

 

 

A finales de la primavera pasada se inauguró en el Palacio del Acebrón, en el Parque Nacional de Doñana, una nueva exposición etnográfica –con carácter permanente– denominada “El sentido de Doñana”. Dicha exposición pretende acercar al público visitante a la relación que ha existido entre los habitantes de la comarca de Doñana y su territorio a lo largo de los dos últimos siglos.

La presentación se realiza a través de cuatro personajes clave en la historia reciente de este espacio, ofreciendo un tratamiento cercano tanto al público general como a los propios habitantes de la zona, verdaderos protagonistas de esta exposición.

Los cuatro personajes en cuestión son el gran propietario, el guarda, el  hombre llano y el visitante, y a través de textos, fotografías y gran cantidad de materiales de diversa índole (herramientas, vestidos, etc.), la mayoría accesibles al público.

Aunque el tratamiento de la información no es temático en sentido estricto, sí que el lenguaje y la forma de llegar al público es claramente interpretativo, pudiendo destacarse la facilidad de comprensión de lo tratado y la relevancia al ego de los visitantes.

La exposición se completa con dos audiovisuales, uno sobre la historia de la comarca y otra sobre las leyendas.

Además, por encontrarse enclavado en un lugar idílico la visita a este equipamiento puede dejar tanto al profano como al experto un agradable sabor de boca.

 

 

 

 

 

 

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SECCIÓN

 

 

 

CONCEPTOS DE INTERPRETACIÓN

 

 

Definiciones

 

 

Tim Merriman (EEUU):

La interpretación es la disciplina dedicada al estudio y a la práctica de la comunicación con el público acerca de los recursos naturales y culturales.

 

Bob Peart (Canadá):

La interpretación es un proceso de comunicación diseñado para revelar al público significados e interrelaciones de nuestro patrimonio natural y cultural, a través de su participación en experiencias de primera mano con un objeto, artefacto, paisaje o sitio.

 

 

 

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Planificar para una interpretación “exportable”

 

John A. Veverka

John Veverka y Asociados

Laingsburg, Michigan, USA

jvainterp@aol.com

 

(John es un reconocido profesional de la interpretación. Tiene el mérito de haber escrito varios textos “fundamentales” de interpretación, y muchos de sus artículos los ofrece en su página web –véase la Web al final de este Boletín–. Nos ha autorizado para traducir y publicar aquí cuantos artículos suyos queramos. Es un lujo.)

 

 

El concepto de interpretación exportable

 

¿Qué es esto de la interpretación “exportable”? El concepto me surgió casi por casualidad cuando trabajaba en un plan de interpretación para un Centro de Conservación y Educación en Iowa. Nuestro equipo de trabajo había visitado varios centros de naturaleza en la zona para revisar sus programas, servicios, exhibiciones, etc., con el objetivo de no duplicar nada de aquello en nuestro sitio objeto de planificación. Lo que echamos en falta en todos esos centros era cómo los visitantes podrían utilizar la información que les era interpretada. Ninguna de las ideas y conceptos servían para ser utilizadas fuera del centro, del parque, o más allá de los límites del sitio. Los conceptos no podían ser “exportados” para ser utilizados en otros lugares. ¡Eran programas que nacían y morían allí mismo!

Las dos preguntas claves para planificar una interpretación exportable son:

1.     ¿Por qué un visitante querría conocer aquello? Si no podemos responder esta cuestión, entonces ¿por qué un visitante iba a querer asistir a tal programa u observar tal o cual exhibición?

2.     ¿Cómo querríamos que el visitante utilizara la información que le brindamos? Si no nos planteamos que el visitante pueda utilizar los mensajes que le entregamos ¿por qué, entonces, se los estamos transmitiendo?

En otras palabras, un intérprete puede encontrar que conoce el nombre de cien flores silvestres que se utilizan como recurso, pero la mayoría de los visitantes no necesitan toda esa información. A veces podemos dar montones de respuestas ¡a preguntas que nadie formula! De las 20  ó más plantas que uno identifica para los visitantes en un recorrido para conocer las flores... ¿cuántas creemos que podrán recordar cuando regresen a sus hogares? ¿Y qué sentido tendrá esa información una vez que lleguen a su casa?

El uso del concepto de interpretación exportable

Este concepto significa que el planificador:

1.     Se plantea las dos preguntas anteriores, en especial la número 2

2.     En el programa, considera actividades, objetos a manipular, demostraciones, etc., que estimulen al visitante a usar la información de alguna forma.

3.     Intenta que los conceptos y la información entregada se puedan utilizar no sólo en el sitio, sino también fuera del sitio.

Dadas las limitaciones de tiempo y presupuesto para los programas interpretativos, ¿por qué un intérprete querría darle al público una información “no utilizable”, cuando, dado el mismo tiempo y coste, podría alentar a los visitantes para que hagan algo?

Aquí expongo un ejemplo:

Una frase-tema no exportable de un programa:

“En el parque existen más de veinte especies diferentes de árboles”.

Una frase-tema exportable:

“Son muchos los beneficios si usted planta árboles en su casa o en su comunidad”.

Ampliemos este aspecto del ejemplo mediante la formulación de objetivos específicos.

·  La mayoría de los visitantes podrán comentar cuáles son las especies nativas de este sitio y cuáles son sus requerimientos de hábitat.

·  La mayoría de los visitantes podrá expresar al menos una de las formas en que cada árbol beneficia a la fauna y a la gente.

·  Todos los visitantes se sentirán alentados a plantar un árbol en su casa o a donar un plantón para ser plantado en un parque local.

·  Todos los visitantes recibirán un folleto con semillas de tres árboles diferentes para que las siembren en su casa.

Como se puede observar en estos objetivos, el programa está enfocado para: (a) utilizar los recursos del sitio como ejemplos y como inspiración; y (b) transferir dicha información e inspiración a alguna acción positiva. Nótese, en especial, el objetivo de entregar al final del programa un folleto que contiene semillas a todos los visitantes.

Otros programas de interpretación exportable, o los conceptos de una exhibición (los resultados deseados), pueden tener una variedad de formas (y propósitos), tales como:

·  Que los visitantes no recolecten objetos arqueológicos ni piezas de cerámica nativa en ningún sitio histórico que visiten.

·  Que los visitantes no corten flores silvestres en ningún parque o espacio protegido.

·  Que sepan que el reciclaje beneficia a todos.

Aquí hay cuatro ejemplos de cosas que el visitante puede hacer en su lugar de origen:

·  Ser miembro de alguna asociación naturalística o de historia para aprender más acerca de los conceptos explicados.

·  Ir y visitar otros lugares para mantener esa rutina de conocer cosas nuevas.

·  Ir a una biblioteca y leer más acerca de esa materia.

·  Trabajar como voluntario en un parque, centro de naturaleza, o conjunto histórico.

En suma:

El concepto de interpretación exportable simplemente significa que el público visitante pueda continuar usando la información que se les transmitió como interpretación in situ, después que abandonen el lugar.

Este “uso” puede ser de naturaleza psicológica, tal como valorar el mundo natural, o comprender y apoyar alguna práctica de gestión de los recursos.

El “uso” puede tener una traducción física en su aplicación, como por ejemplo, usar plantas nativas para ajardinar un patio, o ingresar en alguna asociación para aprender más acerca de ello.

Lo importante es que el visitante pueda utilizar la información interpretada, para que de alguna manera construya algo.

(Traducido por: Boletín de Interpretación. Fuente: Interp-Edge, volumen 1, número 1, 1994)

 

 

 

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NOTICIAS

 

 

 

SE BUSCA

SE NECESITA

INFORMACIÓN

 

 

 

Los lectores de este Boletín, de España e Iberoamérica, nos suelen realizar una serie de consultas, relacionadas con diversos aspectos de este campo o cuestiones afines. Si alguien dispone de esa información, le rogamos que la remita a los correos electrónicos de los Editores, que aparecen en la primera página. Éstas son algunas de esas consultas:

 

- ¿Dónde se imparten cursos

 universitarios de interpretación? postgrados, másters, doctorados, sean presenciales o a distancia, en castellano u otros idiomas.

 

- ¿Alguien conoce experiencias pedagógicas y/o de interpretación en Granjas y Jardines Ecológicos?

 

- ¿Alguien conoce experiencias relacionadas con el Arte y la interpretación?

 

¡Esperamos vuestra colaboración!

 

 

 

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SUCEDIÓ

 

 

·  Primer Seminario de Ecoturismo del Programa ARAUCARIA - AECI

Se celebró del 3 al 7 de septiembre de 2001 en el Centro Iberoamericano de Formación de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

(Informa: Cristina Monedero, Pangea. Asistencia Técnica para la Agencia Española de Cooperación Internacional – AECI)

Podemos concluir que este Primer Seminario cumplió con los objetivos propuestos: ofreció la ocasión de constatar que el Ecoturismo –si es manejado correctamente– puede convertirse en una de las herramientas más eficaces de conservación del patrimonio cultural y natural que constituyen la base de su atractivo, y en un valioso instrumento para facilitar el desarrollo sostenible; permitió un claro intercambio de información entre los 16 proyectos que participaron en el Seminario (15 países de Iberoamérica); se realizó un diagnóstico preliminar de la situación del Ecoturismo en el Programa ARAUCARIA de la AECI y se elaboraron algunas propuestas para orientar la acción futura de nuestra cooperación en este campo.

En el caso concreto de la Interpretación del Patrimonio (natural y cultural) en ARAUCARIA, los participantes de este Seminario reconocieron que existe un desconocimiento bastante generalizado del significado y del valor de la interpretación como instrumento para la gestión, que la aplicación de las técnicas de esta disciplina aportan un “valor añadido” al producto ecoturístico; y que la interpretación es una estrategia clave para comunicar el “sentido de lugar” a los ecoturistas. Bajo estas premisas, se estimó de gran interés consolidar esta disciplina en el Programa ARAUCARIA, recomendándose para ello iniciar a partir de 2002 tres áreas de trabajo concretas: capacitación, comunicación,  e infraestructuras y medios de interpretación.

(El Programa ARAUCARIA ha sido creado por cuatro ministerios españoles a través de un convenio para aunar esfuerzos y recursos al servicio de la conservación de la biodiversidad y la utilización sostenible de los recursos naturales en los ecosistemas más representativos de Iberoamérica. El convenio reconoce que el desarrollo humano de las poblaciones locales, la erradicación de la pobreza y el respeto a sus derechos y culturas son la mejor garantía de conservación de la riqueza natural. A este esfuerzo común, más allá del origen institucional del Programa, están invitados a sumarse los diferentes actores e instituciones de la sociedad española que, desde posiciones y sensibilidades distintas, comparten similares preocupaciones.)

 

 

·  Curso de Guías de Interpretación del Patrimonio de la Comunidad Valenciana

Realizado en Valencia y Alicante, entre el 5 y el 9, y del 19 al 23 de noviembre, respectivamente.

Organizó la Conselleria de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana, en el marco del Fondo Social Europeo.

El curso abarcó los procedimientos básicos para la comunicación con los visitantes en el trabajo del guía, y contó con la presencia de diversos especialistas para las sesiones teóricas y para la visita a casos y experiencias prácticas.

La promoción del curso como de Guías de Interpretación “del Patrimonio”, tuvo la gran ventaja de poder contar con unos participantes muy interesados, constituyendo un grupo heterogéneo muy enriquecedor.

 

 

·  Curso de Interpretación Ambiental en Entornos Periurbanos

Realizado en Vitoria-Gasteiz entre el 29 de octubre y el 20 de diciembre. Organizó el Centro de Estudios Ambientales (CEA) del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz.

El curso estuvo coordinado por Galemys y contó con un extenso y ambicioso programa enfocado al trabajo interpretativo en entornos periurbanos, abarcando desde los conceptos básicos de la interpretación a la planificación interpretativa. Se realizaron varias salidas para observar “casos” de buenas prácticas en el norte de España.

Entre el profesorado se contó con una buena representación de socios de la AIP.

 

 

·  Curso Introducción a la Interpretación del Patrimonio

Realizado en el Castillo de Santa Cruz, Oleiros, A Coruña, entre el 10 y el 14 de diciembre de 2001.

Organizó el CEIDA (Centro de Extensión Universitaria e Divulgación Ambiental de Galicia).

Al igual que los cursos en la Comunidad Valenciana, el hecho de denominarlo Curso de Interpretación del Patrimonio favoreció la presencia de un grupo heterogéneo, que enriqueció con valiosas aportaciones todo el proceso.

 

 

·  Seminario El Modelo Español de Planificación de los Espacios Naturales y Rurales

Organizó el Instituto I.S.C.A.D. de Argentina, y se realizó en Córdoba (Argentina) el día 4 de diciembre de 2001.
Ponentes fueron: Joan
Cambrils Camarena, de la Universidad Politécnica de Valencia, España, y Matías González Hernández, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria.
e-mail :  iscad@arnet.com.ar

 

 

·  Primeras Xornadas da Sociedade Galega de Educación Ambiental

La profesionalización, una necesidad para el desarrollo de la educación ambiental en Galicia

Realizadas en el Castillo de Santa Cruz, Oleiros, A Coruña, el 14 y 15 de diciembre de 2001.

Aparte del hecho de contar con un excelente programa, con ponencias y comunicaciones, destacó la inclusión de la interpretación como uno de los campos que deben tender a la profesionalización.

 

 

·  Seminario de Gestión del Patrimonio Histórico, Interpretación  y Dinamización dedicado a la Planificación interpretativa y diseño de Centros. Primeros modelos

Realizado en Sevilla el 18 y 19 de diciembre de 2001, en el marco del proyecto Red de Centros Históricos de influencia islámica en el sur peninsular y norte de Marruecos. Estas Jornadas estuvieron destinadas al personal técnico de insti­tuciones con responsabilidad en materia de interpretación del patrimonio histórico.

 

 

·  Una Actividad de Interpretación Espontánea en el Parque Natural los Alcornocales (Cádiz, España)

El pasado 8 de diciembre, aprovechando el puente de la Inmaculada, numerosos visitantes se acercaron al conocer algunos de los hermosos rincones que esconde el Parque Natural Los Alcornocales. Aprovechando esta circunstancia, desde el Programa de Educación Ambiental, concebido en el marco de las medidas compensatorias por la autovía A - 381 entre Jerez y Los Barrios, se diseñó una actividad que pudiera ser eficaz en la transmisión de los valores del Parque a ese colectivo tan heterogéneo que conocemos como “público general”  toda vez que se reducían los impactos provocados por las actividades de uso público. Esta actividad de interpretación espontánea, se repetirá nuevamente en otras ocasiones, aprovechando también momentos de gran afluencia de público al Parque.

 

Los objetivos de esta actividad son los siguientes:

·  Dar la bienvenida a los visitantes en nombre del Parque Natural de los Alcornocales e informarles de que se hallaban en un espacio natural protegido.

·  Informar a los visitantes sobre las recomendaciones básicas a tener en cuenta durante su estancia en el Parque Natural Los Alcornocales.

·  Dar a conocer los principales valores naturales, sociales y culturales de la zona en la que se encuentran.

·  Informar sobre la red de equipamientos de uso público existente en el Parque.

·  Solicitar a  los visitantes que desarrollen comportamientos acordes con la conservación de los valores del Parque Natural en particular y del medio ambiente en general.

 

Como ya se ha comentado, esta actividad se realizará en otras ocasiones a lo largo de los próximos años. Es de esperar que siga cumpliendo sus objetivos y ayude a la comprensión de los valores de este espacio enigmático y singular que es el Parque Natural Los Alcornocales.

 

 

 

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OCURRIRÁ PRONTO

 

 

 

·  Centros de Visitantes de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía

La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, a través de la empresa pública EGMASA (Empresa de Gestión Medio Ambiental), ha iniciado una línea de trabajo de renovación y creación de nuevos Centros de Visitantes de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (RENPA).

El objetivo fundamental de este trabajo es el de revisar el concepto y modelo actual de Centro de Visitantes de la RENPA, proponiendo su evolución y mejora. Para ello se han establecido dos líneas de acción complementarias:

·  Por un lado la creación de un nuevo concepto y, por tanto modelo, de Centro de Visitantes.

·  Por otro la aplicación del  concepto y metodología del Paisaje en las Exhibiciones Interpretativas de estos equipamientos.

Actualmente el trabajo se encuentra en su fase teórica, elaborando las bases conceptuales y metodológicas que sirvan para la aplicación de este nuevo modelo de Centro de Visitantes. En este sentido se están elaborando tanto los Criterios Básicos para los Centros de Visitantes de la RENPA, como los Criterios Básicos para las Exhibiciones Interpretativas de los Centros de Visitantes de la RENPA.

Para ello invitamos a colaborar a aquellas personas interesadas en el tema, realizando aportaciones críticas a los documentos conceptuales y metodológicos que se vayan elaborando. Los interesados debéis enviar un correo electrónico, con los datos de contacto y las indicaciones que estiméis oportunas a pserveto@egmasa.es

 

 

·  Conferencia Regional Andina de Ecoturismo 5 al 7 de febrero de 2002

Este año, Declarado "Año Internacional del Ecoturismo" por las Naciones Unidas, Perú será sede de la "Conferencia Regional Andina de Ecoturismo" que se desarrollará los días 5, 6 y 7 de febrero próximos. El evento, el más importante y de mayor trascendencia ecoturística en el presente año, congregará a representantes de los Países Andinos como Ecuador, Colombia, Bolivia y Venezuela.

La Conferencia Regional Andina de Ecoturismo, declarada de Interés Turístico Nacional e Internacional por el MITINCI, organizada por APTAE y Promperú por encargo de TAES, tendrá la misión de elaborar la propuesta regional andina con relación al ecoturismo, la cual será presentada en la "Cumbre Mundial de Ecoturismo" (World Ecotourism Summit – WES) a realizarse en la ciudad de Quebec – Canadá del 19 al 22 de mayo del 2002.

Además de la Conferencia Regional Andina de Ecoturismo se desarrollará simultáneamente el Primer Workshop Ecoturístico 2002, en la que se divulgarán la gran variedad de destinos turísticos y actividades turísticas en general que ofrece el Perú. En dicho Workshop (taller) se podrá encontrar los detalles necesarios para quienes deseen explorar las maravillas naturales con la que cuenta nuestro país.

Mayor información en los teléfonos 421-1955 / 421-2149 o el e-mail:

aptae@terra.com.pe

 

 

·  Congreso Internacional sobre Desarrollo Turístico Integral en Ciudades Monumentales

(Repetimos esta información por su trascendencia, puesto que es una gran oportunidad para intercambiar ideas en el ámbito de la interpretación en ciudades, tanto nacional como internacional. LAS INSCRIPCIONES TODAVÍA ESTÁN ABIERTAS)

Granada, España, 19 al 22 de febrero de 2002. Organiza el Patronato de Turismo de Granada.

Entre las cinco áreas temáticas del Congreso, hay una denominada Interpretación del Patrimonio en Ciudades Monumentales, cuyos contenidos son los siguientes:

- Primera sesión:  El mensaje interpretativo

Ponencia: “La experiencia ÚNICA: comunicación efectiva en lugares patrimoniales”. FRANS SCHOUTEN

- Segunda sesión: El “objeto” a interpretar en ciudades históricas

Ponencias: (a) “La interpretación como estrategia clave del vínculo Patrimonio-Sociedad”. MARCELO MARTÍN. (b) “La Ciudad como Museo”. ANTONI NICOLAU

- Tercera sesión: Estrategias, recursos y medios interpretativos en ciudades históricas

Ponencia: “La interpretación: La imagen oficial o realización de la comunidad”. BRIAN GOODEY

- Cuarta sesión: Interpretación y turismo

Ponencia: “El Museo de la ciudad o la ciudad Museo”. RENÉE SIVAN

Más información en el correo E:  cicm@cgc-congresos.com  y en la página web:    www.cgc-congresos.com/congresociudadesmonumentales

 

 

 

·  Congreso Mundial de Interpretación de la Naturaleza: “La Interpretación como Herramienta para Promover el Desarrollo Sostenible

Elsinore, Dinamarca, 9 al 13 de septiembre de 2002. (Elsinore está cerca de Copenhagen, y ahí se encuentra el famoso castillo de Kronborg, citado en Hamlet, de Shakespeare.)

Los delegados están invitados a presentar estudios de casos en los
diferentes talleres que se realizarán en esta reunión. Los anfitriones,
intérpretes daneses, demostrarán ejemplos prácticos de interpretación
durante las excursiones al campo.

La experiencia conjunta de los participantes producirá un "Código de
Conducta para la Interpretación como Herramienta para Promover el Desarrollo
Sostenible" y, también, un manual con ejemplos de buenas prácticas en
interpretación.

Varios conferencistas internacionales abordarán cuestiones tales como: "La interpretación que Marca la Diferencia”, o “Desarrollo Sostenible, ¿Cómo medimos los avances?”

La primera convocatoria e información adicional se puede encontrar en:  www.interpretation2002.dk

También se puede contactar en:
World Conference 2002
Friluftsraadet
Scandiagade 13
DK-2450 Copenhagen
Denmark
Tel:  +45 33 79 0079
E-mail: conf2002@friluftsraadet.dk

 

 

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PUBLICACIONES

 

 

 

·  Estudio de Visitantes en Museos. Metodología y Aplicaciones

Autora: Eloísa Pérez Santos

Año: 2001, ISBN: 84-95178-63-X

Edita: Ediciones Trea, S.L.

Eloísa realiza una exhaustiva revisión (hasta histórica) de los diversos procedimientos empleados para evaluar exposiciones, centrados en los visitantes. Hacia el final analiza los resultados de estos estudios, desde los años veinte hasta la actualidad.

Una obra indispensable para trabajadores de la interpretación y la museografía.

 

Se puede solicitar a Ediciones Trea en:

trea@trea.es

 

 

 

Y recomendamos a nuestros lectores la revisión de la lista de Bibliografía aparecida en el número anterior –5  de este Boletín.

 

 

 

 

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PÁGINAS WEB

 

 

Mediamweb. Insistimos en recomendar este excelente boletín, por su actualidad y facilidad de manejo. Contiene noticias, publicaciones y enlaces relacionados con la interpretación y la educación ambiental.

www.mediamweb.com/

 

 

Interpret Scotland (Asociación Escocesa para la Interpretación). Recomendamos intentar adquirir el excelente boletín Interpret Scotland. Información en:

www.interpretscotland.org.uk/

 

 

Oficina Municipal de Turismo de Taramundi:  www.taramundi.net

 

 

Sitio Web de John Veverka y Asociados. Contiene numerosos artículos suyos y enlaces a otros sitios de interés relacionados con la interpretación.

www.heritageinterp.com

 

 

Interpretation Canada

www.interpcan.ca/

 

 

Congreso Mundial de Interpretación en Dinamarca (septiembre de 2002)

www.interpretation2002.dk

 

 

Interpret Europe (Red Europea para la Interpretación del Patrimonio) Contiene interesantes enlaces e información actualizada de esta recién creada Red Europea.  www.interpret-europe.net
 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ASOCIACIÓN PARA LA INTERPRETACIÓN DEL PATRIMONIO

(AIP – ESPAÑA)

 


C/ Monardes, 7, 4º A

41004 Sevilla

Teléfono/fax:  95 421 79 21

Correos electrónicos:             aipe@arrakis.es  o  jfmorales@ono.com

 

 


La Asociación para la Interpretación del Patrimonio (AIP - España) tiene por finalidad promover el desarrollo profesional de la interpretación en nuestro país (y otros de habla castellana). Presentó públicamente sus postulados en el IV Congreso Mundial de Interpretación del Patrimonio, celebrado en Barcelona el 18 de marzo de 1995, fecha que se considera como fundacional.

 

La AIP pretende promocionar la esencia de la disciplina (antes conocida como interpretación ambiental), sintetizada en la siguiente definición:

 

            "La interpretación del patrimonio es el arte de revelar in situ el significado del legado natural, cultural o histórico, al público que visita esos lugares en su tiempo libre".

 

Partiendo de la base de que la interpretación tiene que ver con COMUNICACIÓN, los principales objetivos de la AIP son: 1) servir de enlace entre los profesionales entregados al arte de la divulgación in situ del patrimonio –sea en parques, sitios históricos, yacimientos arqueológicos, etc.–; y 2) promover actividades encaminadas a la mejora profesional de los encargados de transmitir esos valores al público.

 

La AIP está concebida como una institución de servicio para sus asociados, siendo el principal producto la edición del Boletín de Interpretación, además de la posibilidad de emitir y/o compartir información, a modo de “Red”, entre sus afiliados. La Asociación aglutina a diverso tipo de profesionales (a título individual) provenientes de sectores y actividades aparentemente diferentes, pero con algo en común: la comunicación con el público visitante. Estos son algunos ejemplos:

 

Guías de turismo (rural, ecológico, cultural); educadores o monitores de museos y centros de visitantes; diseñadores de equipamientos y medios para la divulgación del patrimonio (itinerarios, exhibiciones, impresos divulgativos e interpretativos, audiovisuales, carteles informativos y divulgativos, etc.); agentes de medio ambiente y guardas de parques; trabajadores del uso público en espacios naturales protegidos; animadores socioculturales; etc.

 

 

 

 

PARA HACERSE SOCIO:

 

 

Hay que ingresar 18 euros (cuota anual) en el Banco Central Hispano, o mediante transferencia a nombre de Asociación para la Interpretación del Patrimonio, indicando claramente el nombre de la persona que se afilia a la AIP.

 

Número de cuenta:    0049 3026 86 2814076268

 

No hace falta enviar ningún comprobante, puesto que el Banco informa a nuestra tesorería.

 

 

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NOTA: las colaboraciones para el Boletín de Interpretación han de ser de una extensión de dos a tres páginas.

 

 



[1] En el Perú, por ejemplo, de los mal llamados “centros de interpretación”, paneles y senderos interpretativos que he podido visitar, analizándolos sobre la base de los 4 grandes paradigmas de Ham, serían pocos los que resultan Amenos, muchos menos los que están bien Organizados, y sobrarían los dedos de una mano para contar los que incorporan contenidos Temáticos y Pertinentes.

[2] Es muy recomendable la consulta de VV.AA.1996: Curso básico sobre accesibilidad al medio físico, Real Patronato de Prevención y Atención a las Personas con Minusvalía, Madrid.

[3] El International Council of Museums –ICOM-, de la UNESCO, define a los museos como instituciones sin ánimo de lucro, a pesar de algunas tendencias actuales que contradicen este criterio).

[4] LAVADO PARDINAS, P. J. en prensa: “Viajes a un matadero cultural”, I Congreso Internacional de Itinerarios Culturales, Ministerio de Cultura (Santiago de Compostela, 2000). Ver también del mismo autor “Etapas de la difusión cultural y educativa de los museos”, Actas ICOM-CECA, 85, en Estudis i recerques, Sèrie Investigació museística, 2, 228-238, Barcelona, 1988.