Boletín de Interpretación

AIP Asociación para la Interpretación del Patrimonio – España Número 5, julio de 2001 _______________________________________________________________________________

Se permite y aconseja su reproducción y difusión, sobre todo como material impreso.

La AIP no es totalmente responsable de las opiniones expresadas por los autores en los artículos.

 

"La interpretación del patrimonio es el arte de revelar in situ

el significado del legado natural, cultural o histórico,

al público que visita esos lugares en su tiempo libre"

 

 

 

ESTE BOLETÍN

 

Llega el verano (el de aquí al norte) y con él, como en los dos años anteriores, un nuevo número de este Boletín de Interpretación ve la luz a través de las ondas. Viene variado y un poquito "denso", pero esperamos que os guste... su trabajito ha costado.

A pesar del orgullo de padre que se siente tras el nacimiento, hemos de reconocer que, al igual que sus hermanos mayores, ha tenido un embarazo complicado y un parto difícil. Y es que, a pesar de las expectativas de socios e interesados en esta nueva criatura, la colaboración durante su gestación no ha sido la que se espera de tan ansiosos padrinos (será el eterno sino de editores o coordinadores de edición).

Como comentábamos en la Editorial del número anterior, nos consta que existe una infinidad de iniciativas realmente interesantes que tendrían cabida en estas páginas. Son miles de personas las que tienen acceso a esta publicación "virtual", tanto en España como en Iberoamérica y más allá (incluso Irlanda, Australia, EE.UU., Francia, etc.), desde gente con experiencia de muchos años en el campo de la interpretación, hasta aquellos y aquellas que se han incorporado a este campo hace sólo unos días. Pero, sin duda, todos tenemos algo que aportar, por lo que de nuevo insistimos en la importancia de vuestra colaboración.

Por suerte, para este número hemos contado con la tremenda ayuda de un considerable grupo de colegas iberoamericanos, que nos relatan sus experiencias y opiniones, mostrándonos la idiosincrasia particular de cada país a la hora de trabajar en interpretación,

 

 

 

ampliando así nuestro punto de vista sobre qué hacer y, sobre todo, cómo hacer. Estas colaboraciones son, además, un reflejo del alcance que el Boletín y la AIP están empezando a tener, superando fronteras y creando un foro de comunicación y reflexión que, con toda seguridad, nos hará mejores profesionales.

En este sentido, son especialmente interesantes los artículos provenientes de Argentina, Venezuela y Chile, sin olvidar –lógicamente– las aportaciones realizadas desde esta orilla de un Charco que, día a día, se estrecha por la "deriva" de las ondas.

En los artículos destacan los esfuerzos por unificar criterios y establecer vínculos con otras disciplinas (como la museografía y la guiatura tradicional); las deficiencias locales –y sus raíces históricas– en materia de interpretación; una loable iniciativa de "aterrizar" la arqueología y hacerla comprensible para la gente común y corriente en el yacimiento arqueológico de Atapuerca, en España, discapacitados incluidos; y las experiencias de quienes han diseñado itinerarios o senderos y los ponen en práctica, con la gran responsabilidad de "revelar" algo interesante al público.

Como siempre, os invitamos a disfrutar y reflexionar con estos contenidos del Boletín. Además, en esta ocasión, nos "lucimos" con una completa base bibliográfica de las publicaciones que consideramos imprescindibles para cualquier profesional "con competencias en interpretación", incluyendo los datos para su eventual adquisición (la mayoría en inglés).

Así que no nos queda más que agradecer vuestro interés, y esperamos contar con vosotros –contigo– en el próximo número ¿por qué no?

Jorge Morales jfmorales@ono.com

Francisco Guerra Rosado "Nutri" seeda@arrakis.es

EDITORES

(Este número está dedicado a Nicolás Martín Sosa. Véase la página 19)

 

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La interpretación ambiental en Argentina: entre la necesidad y la utopía

Carlos Fernández Balboa

Museólogo e intérprete ambiental

Buenos Aires, Argentina

Contacto en: cfbalboa@sminter.com.ar

(Carlos ha trabajado en destacadas instituciones como guía intérprete, educador ambiental y docente en estas apasionantes materias. Como museólogo, está tendiendo los puentes –tantas veces reclamados– entre la museografía y la interpretación.)

 

Debo comenzar diciendo que en la interpretación y en la vida, luego de practicarla por más de 15 años, me encuentro con más preguntas que respuestas. Tal vez esto sea lo fascinante. Algunas preguntas podrían ser ¿Cuál es el objetivo de practicar la Interpretación ambiental, en Argentina? ¿Es ésta la herramienta más eficaz para traducir al público el valor del patrimonio?

Estas preguntas se generan a partir de la idea de que aunque tendemos a emular modelos culturales que se desarrollan en el primer mundo, la interpretación en forma profesional casi no se practica en el Cono Sur de Latinoamérica.

La interpretación en Argentina –al igual que en España o en Estados Unidos– sufre la invasión de diseñadores gráficos y guías de turismo no necesariamente formados para comunicar el valor del patrimonio.

También carece de marcos formales de capacitación o de un espacio local donde se desarrolle teóricamente.

En Argentina, exceptuando la Administración de Parques Nacionales que depende de la Secretaría de Turismo, un bien patrimonial bajo la órbita del turismo resulta altamente peligroso. Este organismo se encuentra alineado directamente con la política interpretativa del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos. Si bien el personal de la institución de Parques ha demostrado idoneidad en el trabajo, aún hay una falta de identidad y objetivos propios que permitan normalizar las pautas de la disciplina en nuestro país.

En este marco, la influencia de personas de otros países puede ser muy fuerte y también peligrosa. En 1997, Sam Ham, uno de los más importantes difusores de la interpretación en el mundo, en una reunión realizada en Patagonia pidió públicas disculpas, demostrando su compromiso con el tema, ya que reconocía que su clásico libro Interpretación Ambiental, una guía práctica para gente con grandes ideas y presupuestos pequeños había sido tomado por muchos irresponsables como un manual de "recetas" que estos oportunistas aplicaban sin mayor criterio.

Estamos tan atrasados filosófica y teóricamente en materia de preservación y manejo del patrimonio, que la Comisión de Sitios Históricos y Monumentos no tiene ningún punto de contacto con la Administración de Parques Nacionales u otras dependencias que manejan los bienes naturales. Si la interpretación es fundamentalmente una estrategia para el manejo/gestión, los políticos y los gerentes encargados de administrar el patrimonio no tienen aptitudes, ni ideas sobre la importancia de la disciplina como herramienta para la preservación y comunicación de los bienes.

La interpretación ¿debe darse como una "receta" con los mismos "ingredientes" y las mismas opciones en todo el mundo, al fin de satisfacer una "demanda" de concientización popular?

Lamentablemente, en mi país, por un facilismo, tendemos a copiar modelos sobre todo de los Estados Unidos, lo que es una contradicción ya que si defendemos la diversidad natural, también deberíamos tender a defender la pluralidad cultural –y sus formas de comunicación– con el mismo ímpetu.

Muchas de las estrategias que propone la interpretación en el gran país del norte –padre de la disciplina, con el "abuelo" Tilden a la cabeza– están fundamentadas en adoptar métodos que requieren altos costos en montaje, tecnología y por cartelerías sofisticadas. Al intentar emularlos hemos terminado en una frustración permanente; si bien estos recursos resultan impactantes, no están adaptados a nuestra idiosincrasia y, en muchas ocasiones, terminan superando al objeto que se intenta interpretar.

Para ejemplificar al lector podríamos decir que entre Disneylandia y el Museo de Antropología de México, los argentinos deberíamos optar por algo que esté más acorde con este segundo modelo, ya que –por idiosincrasia y recursos económicos– estaríamos más cerca de seguir el camino que permita llegar a adquirir esta fuerte identidad del país central de América. O mejor: lo que representaría un absoluto logro es encontrar estrategias de interpretación propias, donde recursos acordes con nuestra realidad económica y social,

y contenidos como el folklore, el tango y todas aquellas expresiones populares que generen sentidos de pertenencia, adquieran un protagonismo relevante.

En busca de la identidad perdida

¿Cómo seleccionamos los temas y el contenido del patrimonio sobre el que trabajamos cuando interpretamos nuestro entorno? Sin pretender endilgar a la interpretación ambiental la solución de todos los problemas nacionales, en muchos sitios se han aplicado con éxito, aun a una escala artesanal, esta herramienta para crear un sentido de pertenencia y modificar acciones en el público.

Uno de los graves problemas del pueblo argentino es su falta de identidad. Los argentinos en este momento de globalización e incertidumbre social nos encontramos desolados... es decir, nos encontramos sin suelo. Nuestro país de 3.790.000 Km cuadrados, tiene un complejo muestrario ecoregional y social que abarca desde zonas áridas, bosques templados, montañas, selvas subtropicales, mar, costas y ciudades industrializadas símil Europa. En este escenario que hace ya casi un siglo promocionáramos como de todos los climas y paisajes, se inserta un no menos plural enjambre social de pastores de montaña, trabajadores rurales de llanura, portuarios, ciudadanos urbanizados y una masa significativa de inmigrantes. En un mismo territorio parecerían confluir distintos países y culturas con un complejo sistema político –en crisis– y diferencias sociales abismales. Este diagnóstico creo que es fundamental, ya que resulta necesario hacer un primer análisis sobre a quién va a ir dirigido el producto interpretativo y cuáles son los objetivos que éste debe cumplir.

Creo que el mayor problema que hoy sufre el patrimonio natural y cultural de Argentina es la falta de sentido de pertenencia que los propios argentinos tenemos sobre él. Y es que de Latinoamérica somos el pueblo menos integrado a nuestro paisaje y su historia. El grave proceso de pérdida de identidad nacional podríamos resumirlo en que los peruanos descienden de los Incas, los mexicanos de los Aztecas y los Argentinos descendemos de los barcos. Historiadores y políticos coinciden en advertir algo que no nos han enseñado en la escuela, y es que la crisis de identidad argentina podemos definirla en cinco momentos claves para analizar. En varios de ellos, España –que hoy recibe una emigración masiva de argentinos que "regresan" al territorio que sus abuelos abandonaran durante el periodo de 1880 a 1930– tuvo un papel protagónico.

1) A principios del siglo XIX, por el derrumbamiento del imperio español a raíz de la invasión napoleónica a la Península y a la abdicación de Carlos IV y Fernando VII a favor de José Bonaparte, los argentinos no sabíamos si éramos criollos, españoles o franceses.

2) Al finalizar las guerras de la independencia americana (1824), la crisis institucional-política generada por las ideologías liberal-unitaria y federal-tradicionalista, dividió una vez más las opiniones entre lo que hoy es el "interior" y la "capital".

3) En el último tercio del siglo XIX y primer tercio del siglo XX, debido a la crisis sociocultural y socioeconómica producida por la gran inmigración (1880-1930), y la reacción de los criollos frente a la extranjerización extrema.

4) La crisis de 1930 y la industrialización producida por el fin de la etapa agro-exportadora y el surgimiento de una corriente nacionalista (1930-1960).

5) La crisis mundial producida tras el derrumbamiento del imperio soviético y la globalización que pone en crisis a los estados nacionales y actualiza el sentido de la identidad nacional, conjugada en una concepción estratégica de ámbito regional. En nuestro caso el MERCOSUR, y la creación de un área sudamericana basada en la identidad iberoamericana.

Pensando en este punteo histórico,

nuestros centros de visitantes, guiones museográficos y contenidos temáticos serían más útiles a la sociedad si colaboraran en la búsqueda de esa identidad perdida:

rescatando las historias regionales y los bienes naturales locales, en lugar de resumirse en presentar argumentos generalistas y enciclopédicos.

Una interpretación de muchas interpretaciones

Para muchos, el interpretar se reduce en una nueva forma de guiar al turista, con un estilo más activo y personal, cosa que en apariencia es pragmática, pero creo que desjerarquiza o minimiza los alcances de la disciplina. Hemos tenido algunos malos ejemplos de los que se hacen llamar "intérpretes" que, contratados por los organismos formales, han fracasado en su tarea de administrar y comunicar los recursos: muchas veces son simplemente "recreólogos" o "transmisores de poco pertinente información", y que con su práctica –bien intencionada pero basada en el desconocimiento– han atrasado el avance de la disciplina en Argentina.

En general, existe una desvalorización de los planes de manejo, y la creencia de que la interpretación debe ser necesariamente "divertida". Prácticamente no existen políticas de planificación para la gestión de nuestros bienes culturales y naturales. La creación de parques nacionales o monumentos históricos está sujeta al oportunismo o a una circunstancia política que muchas veces se da de patadas con las verdaderas necesidades de los bienes.

Existe una enorme cantidad de museos, monumentos históricos y áreas protegidas que han sido declaradas "de papel", que en muchos casos no cuentan con presupuesto para su mantenimiento

o su concepción, y su política comunicacional es obsoleta. En este marco resulta imposible –o estéril– practicar la interpretación del patrimonio.

Si no queremos que la interpretación se convierta en una moda vacía de contenido, como lo fue la "Ecología" en la década del 80, deberían darse algunos pasos firmes, a saber:

Todos los que creemos en la interpretación ambiental como una forma de acercar a la sociedad a sus propios bienes heredables, tendremos que hacer el esfuerzo de reunirnos y dejar de lado mezquindades propias, y poner en primer plano el bien común. En este momento de profunda crisis social no hay que desesperar, la verdad hará camino. En cada minuto de trabajo es necesario tener presente que las realidades de hoy, son las utopías de pasado.

 

 

 

 

 

 

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Atapuerca en Braille y en lengua de signos

Manuel Luque Cortina

Paleorama

Atapuerca, Burgos

Contacto en: informacion@paleorama.es

(Manuel es un luchador por la tarea de "aterrizar" la arqueología al nivel del común de los mortales. En sus actividades junto al privilegiado entorno de Atapuerca lo consigue.)

 

En el interior de la cueva... sin luz.

"Pon las manos sobre la mesa, no, no, un poco más a la izquierda, ahí. ¿Qué te sugiere?"

–Pues... tierra.

"Eso que palpas son pequeños trozos y polvo de arcilla, la materia prima de la cerámica. Además, notarás algunos elementos duros de tamaño pequeño, son piedras. Ahora desplaza las manos hacia tu derecha".

En la cara de Ernesto se refleja una expresión de asombro. "¡Está frío!", dice. "¿Qué es?"

"Es la misma arcilla troceada y en polvo de antes, mezclada con agua. Más o menos lo mismo que se te pega a los zapatos cuando vas al campo en tiempo de lluvias. ¿Notas su viscosidad y su adherencia? La arcilla mezclada con agua se convierte en una sustancia plástica fácil de manipular. Puedes darle cualquier forma. Intenta fabricar algo parecido a un cilindro alargado. ¿Ya? Ahora un poco más a la derecha. ¿Qué notas?"

–Varios cilindros como el que acabo de hacer, pero superpuestos, pegados, uno encima de otro, como si montáramos una torre de rosquillas formando un... vaso, ¡es un vaso! Todavía está húmedo, puedo sentir como se clava mi uña en la pared exterior y también noto las piedras del principio entre la pasta, ¿Para que sirven las piedras? ¿Es un vaso, no?

"Sí claro. Mira, si continuas hacia la derecha te encontrarás con ese mismo vaso ligeramente modificado. ¿A qué modificaciones me refiero?"

–Bueno, han desaparecido los cilindros. Ahora la pared es plana, lisa por dentro y por fuera, como si hubierais corrido parte de la arcilla de cada cilindro en todas direcciones.

"El siguiente paso es el mismo vaso pero seco. Golpea el borde con el dedo. ¿A qué suena?"

–¡Poc! Un sonido sordo, corto, ¡poc, poc! Suena como roto.

"Eso es porque está sin cocer. Sigue un poco más a la derecha y repite la prueba".

–¡Plink!, ¡tennng! ¡Hey! Ahora suena como metálico, como una copa de vidrio. Caray, ¿por qué?

"Porque está cocido. Primero haces un agujero en el suelo, metes unas ramas y le prendes fuego; así se va calentando el agujero. En realidad ese agujero es un horno, y este fuego inicial ayuda a eliminar la humedad que puedan tener las paredes del agujero. Luego metes leña fina, como esa que estás tocando. Ponemos los vasos alrededor de la hoguera para que vayan cogiendo temperatura. La arcilla no soporta cambios térmicos bruscos, su calentamiento ha de ser gradual, poco a poco..."

–Vaya, vaya, así que de esta forma elaboraron sus cacharros los neolíticos de Atapuerca ¿no? Genial, es muy interesante el proceso de transformación. De la tierra suelta a un recipiente que puede cocer cualquier cosa, es genial. Por cierto, noto las piedras encajadas en las paredes endurecidas del vaso cocido, todavía no me has dicho para que sirven.

"Es lo que llamamos desgrasante. Estas pequeñas piedras ayudan a la cerámica a soportar los cambios térmicos. Durante el proceso de cocción la cerámica se reduce casi un 10% (pierde todo el agua), se contrae. Las piedras alivian esas tensiones y, aún así, a veces estalla la cerámica. Ten en cuenta que se hace a ojo..."

 

 

 

 

 

 

 

Cualquiera que lea este artículo posee un banco de imágenes donde cada una de ellas tiene su correspondiente concepto o "etiqueta" que la vincula e identifica mediante una palabra. Por ejemplo "mesa". Ahora todos tenemos la imagen de una mesa en la cabeza: soporte de una, dos o varias patas sobre la que se asienta una tabla cuadrada, redonda... Para algunos la mesa será marrón, para otros negra o incluso de cristal. Parece fácil. Pero pongamos otros ejemplos: fusayola, microlito, bramadera, núcleo levallois, hueso hioides. Y ahora, ¿qué imagen evocan estos vocablos?

Para hacernos una idea de lo que supone trabajar con personas ciegas, pensad en un objeto prehistórico que os resulte familiar e intentad explicárselo a un neófito sin usar recursos visuales y teniendo en cuenta, además, que no se puede echar mano de ese "banco de imágenes" al que hacíamos referencia.

En la experiencia piloto que realizamos, intentamos construir esas imágenes fabricando nuevos esquemas a partir de morfologías conocidas, y utilizando el sentido del tacto y descripciones basadas en elementos significativos y relevantes. Así, el proceso de fabricación de un bifaz, el fundido del bronce, el proceso del hilado con fusayolas (su correspondiente más actual sería el huso), se reconstruyen paso a paso, desde el estado inicial de la materia prima, tal cual se recoge en el campo, hasta completar el proceso, incluyendo todos los elementos que intervienen en el mismo (al menos los más importantes).

En cuanto al complicado proceso evolutivo, utilizaremos, en lo sucesivo, cráneos, máscaras y algún que otro recurso en los que personas y bastones se fundan en uno.

El resultado es algo así como buscar el camino de regreso a casa en medio de escalones, señales, contenedores y semáforos; en nuestro caso, cambios climáticos, barreras geográficas y otros mecanismos que la selección natural, cultural y técnica pusieron en marcha hace varios millones de años, como si de una carrera de obstáculos se tratara.

 

 

 

 

 

 

 

 

Atapuerca rompe la barrera del sonido

La mano a la altura de la sien, como un saludo militar pero con el puño cerrado, seguido de un giro de muñeca hacia atrás, de forma que los dedos plegados queden hacia la espalda. Así se "dice" Atapuerca en lengua de signos.

Hace algo más de un año, financiado por el Fondo Social Europeo en el marco de un programa Horizon, realizamos el primer curso de formación de guías sordos para Atapuerca. Por espacio de varias semanas y con la ayuda de intérpretes en lengua de signos, formamos un total de 16 personas.

Actualmente, Atapuerca dispone de una guía sorda que explica el yacimiento y la prehistoria en lengua de signos.

Además, aprendieron a reconstruir numerosas técnicas prehistóricas como la talla de sílex, el fuego por fricción, cerámica, cestería, lanzamiento de flechas con arcos y propulsores prehistóricos, pintura rupestre, construcción de cabañas neolíticas, incluso a ordeñar una oveja o el proceso textil de la lana, todo ello para aumentar su base de conocimientos y desarrollar aptitudes manuales. En un sistema de comunicación como éste, dónde la expresión de la cara es fundamental, donde un gesto ligeramente distinto en las cejas equivale a una sutil variación en cuanto a intencionalidad y significado, el que ellos experimentaran los procesos nos pareció fundamental.

Otra de las tecnologías en la que insistimos bastante fue la pintura rupestre. Dentro de sus múltiples variantes y técnicas hay una que nos resultó especialmente atractiva, el negativo de manos. Ésta consiste en proyectar pintura sobre la mano con ayuda de un primitivo vaporizador (incluso escupiéndola con la boca), de manera que al retirar la mano de la pared, quede perfectamente delimitada. Actualmente los aborígenes australianos continúan utilizando esta técnica cuando explican a los más jóvenes conceptos espirituales y cosmológicos. Signos que enseñan y cuentan cosas. Decidimos utilizarlo.

Todos y cada uno de los recursos que empleamos con grupos de discapacitados sensoriales, los utilizamos con el resto de las personas,

esto es, procesos completos elaborados con materias primas originales, de manera que se pongan en juego el mayor número de sentidos. Olor, gusto, tacto, sonidos e impresiones visuales.

¿Por qué hacemos interpretación?

Desde luego no para cantar las proezas de algunos arqueólogos, ni siquiera para proyectar Atapuerca entre el gran público, al menos no como única meta. Nuestro objetivo no es ofrecer información, sino crear actitudes en la gente.

La divulgación arqueológica es el conjunto de estrategias y recursos que posibilitan un acercamiento del gran público a una disciplina compleja como es la arqueología. Pero la divulgación no es un simple ejercicio de transferencia de información.

Los visitantes no especializados: médicos, fontaneros, abogados, amas y amos de casa, nuestros abuelos, no quieren información cuando vienen al yacimiento, y no quieren información porque no disponen del "software" adecuado para gestionarla.

Interpretar, es provocar, estimular en el público interés por las cosas, ofrecer una herramienta con la que procesar la información.

La interpretación es un todo que engloba todas las técnicas y recursos que se emplean para "contar algo", pero también la pasión con la que se cuenta, de tal forma que ese "algo" modifique nuestra actitud hacia lo que nos están contando. Hace un par de años se publicó en España la primera "Guía práctica para la Interpretación del Patrimonio"; me permito extraer un fragmento del Prólogo que hace de este magnífico libro el biólogo Miguel Delibes de Castro:

"Millones de españoles se confiesan afectos a la naturaleza y visitantes regulares de la misma. Pero uno puede observar, tras cualquier fin de semana de primavera, el campo próximo a las ciudades lleno de latas, bolsas de plástico basuras... La mayor parte de la

 

 

 

 

 

 

 

gente que cree apreciar la naturaleza, ni la conoce ni la ama (en realidad sólo la consume). Necesitamos una gran labor de interpretación. Necesitamos que nos ayuden a cambiar esquemas mentales y a modificar nuestro comportamiento hacia los recursos naturales".

... donde podríamos cambiar naturaleza por arqueología y recursos naturales por yacimientos arqueológicos.

Interpretar es transmitir y, además, transmitir con pasión. Se puede ser técnicamente correcto a la hora de contar las cosas (hay muchos trabajos sobre interpretación en los que se explican las técnicas), pero si no hay pasión, si no te crees lo que estás contando, tu discurso se parecerá a una conferencia de Fukuyama ante un público formado por estudiantes de secundaria. La buena divulgación (hay que empezar a exigir un poco al público) ha de ser formativa, pero nunca pretenderá formar especialistas, para eso están las universidades y la bibliografía especializada. Y no hay mejor recurso interpretativo que un buen guía.

En Atapuerca intentamos hacer esto con escolares de primaria, de secundaria, con jubilados, con sordos, con ciegos... porque el conocimiento es universal, es de todos y para todos.

La arqueología divulgativa es considerada como una disciplina menor en el ámbito arqueológico, e incluso es infravalorada en los ambientes académicos (principalmente en España, a excepción de algunas comunidades con larga tradición como Cataluña). Sin embargo, en el futuro será una válvula de escape hacia el mercado laboral para los arqueólogos y, sin duda, materias como técnicas de interpretación, contabilidad, diseño y marketing, serán asignaturas que deberán aprenderse para una correcta gestión y promoción de los recursos culturales.

 

 

 

 

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La Interpretación incluida en el vínculo patrimonio-sociedad.

Segundas reflexiones de un profano

Marcelo Martín

Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, Sevilla

Contacto en: valleymar@teleline.es

(En estas Segundas Reflexiones, Marcelo invita al debate constructivo acerca de la interpretación, repasando los diversos nexos que tiene con otras disciplinas, tendiendo puentes, y analizando las diferentes "escalas" de cada intervención.)

 

Hemos decidido prescindir de las habituales definiciones y adentrarnos en cuestiones de una índole que, en general, no trascienden más allá del ámbito de la realidad cotidiana de aquellos que nos enfrentamos al reto de pensar, programar y producir un centro de visitantes, un centro de interpretación, un ecomuseo, una exposición temporal o cualquier otro producto patrimonial que tenga por objetivo brindar al visitante una explicación simple y comprensible de un proceso natural o cultural muy complejo.

El grupo de profesionales, siempre heterogéneo, que es contratado para la resolución de un centro de interpretación (tanto más heterogéneo como importante sea la envergadura del proyecto) se enfrenta a una serie de vicisitudes que será importante exponer y clarificar para hacer de nuestra práctica laboral un motivo de reflexión y debate que sirva al conjunto de profesionales, estudios y empresas abocadas a estas tareas.

El primer tema que abordaremos es la ausencia, en nuestro país, de una tradición de reflexión teórica que obliga a los profesionales que trabajamos en el tema, a una búsqueda empírica de modelos teóricos y pautas metodológicas e instrumentales, sustentados generalmente, además de una prolífica bibliografía en inglés y francés, en la lectura y visita de proyectos realizados en países con mayor tradición en este arte de dar a conocer, hacer accesible y explicar el sentido y el significado de nuestro patrimonio natural y cultural.

Debemos comprender que las técnicas de interpretación que intentamos aplicar los profanos en nuestros medios...

(y aclaramos que no nos referimos aquí a las estrategias de educación ambiental no formal)

...son disciplinas híbridas, carentes hasta ahora de formación curricular específica, basadas en una actitud posmoderna de fragmentaciones científicas diversas y recompuestas en un collage metodológico

donde se dan cita, entre otras, la semiótica, la comunicación, la museografía, el diseño, el marketing cultural, pero sobre todo ello un profundo espíritu de renovación y buenas intenciones (eso decimos nosotros).

Lo preocupante no es la sana y reflexiva experimentación, sino las carencias en materia de contextualización de nuestro trabajo a las pautas sociales y culturales locales, producto de una rápida y acrítica adscripción a todo lo que nos llega desde fuera en esta materia. Sobre todo cuando esa ausencia de reflexión de la que hablamos, se motiva en el mero hecho de no resultar suficientemente progresistas y actualizados de cara a nuestros medios profesionales.

Deberíamos poner en duda o, al menos, confrontar modelos de acción entre los ejemplos que se realizan en otros países y nuestra realidad sociocultural, tanto a nivel nacional como para cada una de las comunidades autónomas españolas.

La poca actividad de debate sobre lo que los profanos llamamos interpretación aplicada al patrimonio cultural y natural, implica también un pobre trabajo de discusión interdisciplinar entre arquitectos, diseñadores, arqueólogos, etnólogos, museógrafos, historiadores, biólogos, geógrafos, etc. y los que se denominan auténticos intérpretes del patrimonio, lo que se traduce en colocar a la técnica en sí por delante de toda otra problemática, idealizándola como panacea de la difusión cultural, situación que se refleja en frases del tipo: "la interpretación es un instrumento fundamental para la definición de políticas de intervención y uso social del patrimonio, y la base para el desarrollo de políticas de comercialización y explotación turísticas".

A nuestro entender, la interpretación es una técnica más de una serie importante, entre las que se incluyen: la presentación, la nueva museografía, la puesta en valor, las técnicas expositivas, la animación y hasta el marketing cultural. No podemos poner el carro delante del caballo: primero están las políticas culturales, las de investigación, documentación y difusión del patrimonio, su planificación y gestión y luego, en los casos adecuados, la interpretación.

Es necesario ubicarnos en una correcta posición dentro del amplio campo del patrimonio para no arrogarnos tareas y decisiones que corresponden a instancias de gestión patrimonial en su conjunto. Debemos reconocer que la tarea de vincular el patrimonio natural y cultural con la sociedad es una tarea que no atañe a un solo agente cultural, sino a una gran diversidad de agentes tanto de la esfera pública como de la privada.

Otro tema por tratar es el de nuestras relaciones como expertos con las administraciones para las cuales solemos trabajar. En el más alto rango (ministerios, consejerías)

nos encontramos con interlocutores con un alto nivel teórico, información actualizada y un manejo de casi todas las claves de un léxico fuertemente impregnado de los últimos conocimientos de la materia, y por tanto con niveles de exigencia teórica muy altos.

Niveles que comienzan a ser conflictivos a la hora en que, una vez publicado el concurso o realizada la invitación a participar en el desarrollo del proyecto, son confrontados con la necesaria viabilidad que todo proyecto tiene que tener para cumplir con sus fines sociales y culturales.

Muchos técnicos de nuestras administraciones saben de, pero ignoran cómo.

 

 

 

 

 

 

 

 

En otro extremo del espectro de las relaciones contractuales para la definición de un proyecto encontramos a la administración local, figura que en muchos casos se personifica en el alcalde y una serie de progresistas y avanzados asesores que impulsan la realización de centros de interpretación por muchos más motivos que los necesarios para su fin social.

En este ámbito –local– el grupo profesional se encuentra ante una demanda muy concreta, con necesidades de orden social, cultural y hasta político, concretas, reconocidas y sufridas a veces desde hace años. Es el caso entonces de técnicos y políticos que saben el qué, pero desconocen, y mucho, el cómo.

El grupo profesional se ve en muchos casos atrapado entre estas dos realidades, muy exigido a nivel teórico pero huérfano de ideas claras y concretas de qué demanda y cómo satisfacerla por un lado, y muy acotado en cuanto a necesidades y concreciones, pero imposibilitado de mantener un diálogo sobre cuestiones que es imprescindible compartir.

Desde una perspectiva profesional debemos actuar a partir del análisis y debate conjunto entre profesionales y los diferentes rangos de nuestras administraciones acerca de la complejidad de estrategias aplicables a la difusión e interpretación del patrimonio natural y cultural.

Cabe exigirnos prudencia, actitud crítica y contextualista frente a nuestros particularismos culturales; responsabilidad, predisposición docente y sentido crítico frente a nuestras administraciones. Sobre todo porque históricamente han sido las periferias –en aras del "progreso"– campos de experimentación de nuevas ideas surgidas, a veces con demasiada prisa, en los centros de producción cultural, y no suficientemente contrastadas.

La aplicación de esta "nueva" disciplina a un sector cada vez más significativo de nuestro patrimonio (al menos en la redacción e intenciones de los proyectos), es una realidad tangible. Un poco irreflexivamente y con más voluntad de actuar que debatir modelos y reflexionar pautas de adecuación, un potencialmente creciente número de profesionales intentan procesos interpretativos en cultura y medio ambiente.

En este proceso será necesario, primero, tender un puente entre la museología y la verdadera interpretación,

segundo, generar un espacio dedicado a la crítica, que permita ajustar, corregir, evolucionar desde el punto de vista discursivo y técnico expositivo y, sobre todo, recrear para dar respuestas acordes y viables desde el punto de vista teórico, ideológico y económico.

Como dije en un artículo anterior (Boletín de Interpretación número 3), "si se presume de innovación, integración, complejidad, emotividad, se debería estar atento, dentro de la misma dinámica disciplinar, a los mecanismos de producción donde pretenda inscribirse la interpretación del patrimonio".

La escala de un proyecto de interpretación y su relación con la oferta cultural del contexto en el que se inscribe (barrial, municipal, comarcal, regional) es, a nuestro entender, un tema clave, no ya para el éxito de nuestro trabajo, sino para una correcta vinculación del patrimonio y su comunidad.

Existe un denominado proceso interpretativo que va desde la contextualización de un objeto (original o copia), en el marco de la nueva mueseografía, hasta la propuesta de un plan de interpretación de un territorio o una comarca geográfico-cultural. Es imposible pretender generar programas metodológicos unitarios que abarquen toda esta problemática.

¿Qué lugar ocupa la participación ciudadana en todo el proceso de difusión del patrimonio?, ¿sólo existe un proceso unidireccional?, ¿qué opinan los protagonistas del vínculo patrimonio-sociedad?

Democratización cultural no es lo mismo que democracia cultural. No se trata de promover la participación de la gente para asegurar el éxito de la ejecución de un plan de difusión del patrimonio, sino de que participe porque éste es un derecho en una democracia viva y real. Una auténtica participación se configura no a partir de un hacer o intervenir sugerido o manipulado desde afuera, sino haciendo y sugiriendo en todo aquello que le concierne.

El éxito a largo plazo de una política de conservación del patrimonio se basa antes que nada en la educación del público y de los profesionales. Cuando el público está bien informado e interesado, todo se hace posible: los políticos se muestran sensibles, las políticas adquieren flexibilidad y nuestro ambiente histórico/natural aparece lo suficientemente valioso como para merecer protección.

Cuando los profesionales nos formemos mejor en lo que es la interpretación no todo se hace posible, pero sí útil, adecuado, sin visos de falsa modernidad y con la seguridad que denota un trabajo socialmente justo y científicamente válido.

 

 

 

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La responsabilidad de "revelar"

Alfio Verdecchia

Caracas, Venezuela

Contacto en: averdecchia@yahoo.com


(Alfio es un apasionado observador de orquídeas silvestres, además de investigador en el área de la orquideología y el turismo. Ha diseñado y ejecutado numerosas actividades interpretativas, tales como visitas guiadas, excursiones y senderos. Por ahora está abocado a que por fin salga adelante el Simposio de Guiatura Especializada, que va para octubre.)

 

Sería difícil imaginar nuestras actividades de esparcimiento, recreativas, o la misma actividad turística, sin la existencia, en la mayoría de los casos, de ese personaje que nos "revela", guía y muestra tantas cosas comunes y a la vez interesantes. Echemos un vistazo a nuestro pasado donde, evidentemente, lo menos que preocupaba era el Turismo, la Educación Ambiental o la Recreación; eran otras las preocupaciones, pero aun así parece ser que necesitaban para la época algún guía, veamos:

"En el siglo VII, con las cruzadas, existía una proyección de Europa hacia el Oriente; los alimentos solicitan las especias, el lujo introduce la seda, la medicina necesita de varios productos orientales como el bálsamo y el alcanfor, y el culto importa el incienso. Todas estas necesidades hacen que el comercio europeo gravite hacia el Oriente, con dos agravantes de seria trascendencia: la carestía de la mercancía y el monopolio comercial ejercido por algunos países.

"Por todas estas razones, la vida se hace sumamente cara, originando como consecuencia que las naciones menos favorecidas se den a la tarea de buscar nuevas vías" (Montaner, M., 1944).

Pero ¿de qué manera se podían abrir paso los europeos a lo "desconocido"? Para la época, por el hecho de ir a satisfacer sus necesidades estaban, sin saberlo, a punto de hallar nuevas tierras; no se contaba con mapas o rutas de navegación, por lo que era sumamente difícil saber a dónde ir; es por eso que se dice que los grandes inventos o hallazgos surgen de la necesidad o el azar, simplemente por el desconocimiento que imperaba en esa época, por ejemplo.

En la Edad Media dominaba el concepto geográfico de Ptolomeo, según el cual la tierra estaba como un cuerpo fijo en el centro del universo. A esta atrasada concepción venía a mezclarse una serie de leyendas disparatadas; según ellas, no se podía navegar por el océano glacial del norte, porque estos mares permanecían helados y estaban poblados de monstruos. Tampoco por el sur, porque quien se aventurase a ello sería pronto devorado por el fuego que en él reinaba.

Poco a poco estas ideas sufrieron crisis, hasta llegar a conformarse una nueva concepción del universo. Imperó en ello primeramente la tradición de Herodoto y Estrabón, según la cual una flota fenicia habría atravesado el Mar Rojo y regresado al cabo de dos años pasando por entre las Columnas de Hércules o Estrecho de Gibraltar. Existía, además, un mapa confeccionado por un cosmógrafo árabe el año 1150 para el Rey de los Normandos, Rogelio II, en el que aparecía la actual Guinea.

A todo esto, venían a añadirse las referencias de la antigua Thule o Atlántida de que hablaba Platón, y principalmente los libros de Marco Polo, un italiano que llega hasta la India y da en el libro "Las Maravillas" una relación de sus viajes.

Con estos hallazgos se fue perdiendo el viejo temor, se creó un anhelo por el conocimiento de lejanas tierras y se incitó el ansia del viaje... (Montaner, M., 1944).

 

 

 

Todavía no existía quien dirigiera o "guiara" esos viajes, en los que se trataba de descubrir lo que había en la "otra parte del mundo", y fue de esa manera que se registran los viajes que, en adelante serían conocidos como los descubrimientos. Alentadores progresos logrados en la náutica y la cartografía, animaban a las coronas europeas a salir en busca de paraísos terrenales y de exuberante belleza natural.

Así, en cuanto a la náutica, a los antiguos barcos llamados Dragones, suceden las Galeras; se introduce la Brújula que había sido inventada por los chinos, y se crea el Astrolabio, que mide la latitud. Existían, además, la Ballestilla, las Tablillas Náuticas y el Cuadrante. Por lo que respecta a las cartas geográficas, ellas llegan a su mayor progreso con Martín de Benhaim, natural de Nuremberg y que, al servicio después del Rey de Portugal, se distinguió como geógrafo, dando a luz los primeros mapas esféricos... (Montaner, M., 1944).

Parecía que existiera una confianza en esos instrumentos orientadores o guías, para adentrarse en la aventura y reto de navegar; se puede decir entonces que a través de esos primeros instrumentos de navegación, se dieron los viajes de colonización en los diferentes escenarios de América.

Todo lo anterior evidencia otra época, otra situación; porque una vez llegados estos viajeros a cada lugar del continente americano, se desarrollaba otra historia: necesitaban adentrarse y recorrer, conocer, explorar lo "descubierto", para llevar de vuelta a la Corona los nuevos hallazgos; y haya sido

bajo sometimiento o por acuerdo (algo bastante difícil de creer) se valían de los indígenas para llevar a cabo su propósito. ¿Quiere decir entonces que esos pobladores fueron una especie de guías?

El viajar y realizar cualquier otra actividad relacionada, por nada podía llamarse Turismo. Más alejado todavía puede verse la participación de un guía; y qué decir de un intérprete ambiental o del patrimonio. Después de esto, creo que podemos sentirnos felices por nuestra situación actual, en la que contamos con un vasto conocimiento de prácticamente todos los rincones del planeta, gracias a los cientos de años de navegación por nuestros mares, exploraciones a través de las tierras, los avances de la ciencia y la tecnología, además de la curiosidad y necesidad que lleva al humano a querer conocer absolutamente todo lo que le rodea, incluyendo el universo.

Pero no sólo basta el conocimiento de todos los rincones de nuestro planeta, sino, además, los servicios y medios para trasladarse a cualquier parte del mundo, los equipos y materiales que facilitan cualquier actividad relacionada con los viajes permiten que, además de satisfacer las necesidades primarias del ser humano, puedan desarrollarse otras, entre las que contamos al Turismo, la Recreación y el tiempo libre, como los que más demandan lo antes descrito.

¿Qué podríamos hacer si no contáramos con el "factor" que hace uso de manera ordenada y sistemática, tanto los atractivos como los servicios necesarios y suficientes para desarrollar actividades turísticas, educativas y recreativas?

Ese "agente" debe estar preparado profesionalmente para tener contacto directo con los visitantes, contextualizarlos en la actividad que realizarán, manejar información que pueda estimular su curiosidad y satisfacer sus necesidades,

al mismo tiempo que revele, mediante actividades interactivas e interesantes, la necesidad de conservar lo que están disfrutando, para su protección y sostenibilidad.

Como es lógico, estamos hablando del guía, que no debería ser simplemente un cúmulo de información andante, ni un soberano inequívoco. Es una persona atenta, sensible, educada, especializada en su actividad, respetuosa de su entorno y con habilidad para hacer vivir a cada visitante una experiencia significativa y reveladora, que de alguna manera deje en ellos un aprendizaje y una huella.

Este guía, en muchos casos puede ser un mismo poblador o "baquiano", quien conoce a fondo los alrededores de su lugar de residencia, donde existe algún atractivo para los visitantes, con inquietudes tal vez muy específicas. Por ejemplo, un observador de arácnidos, reptiles, alguna planta específica o simplemente formaciones, topografía y hasta paisajes, depende en muchos casos de este "baquiano" para el desarrollo de su actividad;

éste no hace más que transmitir información, por lo general cuando le es requerida, ya que el "baquiano" no siempre es profesionalmente un guía,

y carece de las estrategias y las técnicas que la investigación, la experiencia personal, la Educación Ambiental y la Interpretación podrían dar. Sin embargo, pueden existir casos en los que, por realizar repetidamente una actividad solicitada por los visitantes, se adquieran destrezas y se acierte en lo que busca ese visitante, creando una guiatura más nutrida.

Son muy necesarios los conocimientos que posea quien dirige o guía una de estas actividades, no sólo del espacio físico a recorrer, sino de todos y cada uno de los elementos que integran ese espacio. También

es imprescindible conocer los procesos más comunes del sistema en que se sumergen a través de la visita, así como las costumbres locales, gastronomía, tradiciones, entre otros aspectos.

Estos conocimientos pueden ser adquiridos a través de estudios bibliográficos, pero siempre destacan las investigaciones directas en el área de interés (cuando es factible), porque permiten la adquisición de experiencias directas y de fuentes primarias y, quién sabe, si descritas o narradas por sus protagonistas. Lo cierto es que este guía, sea "baquiano" o foráneo, debe estar bien documentado y preparado para esas curiosas preguntas de los visitantes, que no siempre se quedan en fechas y anécdotas, sino presumen precisiones de sucesos, procesos y los famosos "porqué".

Un guía no es el resultado de la lectura de un libro, un curso genérico o la experiencia de sus primeros viajes; necesita además de todo lo anterior, tener vocación de servicio, saber escuchar y tener algo de maestro, artista y capacidad para entender el comportamiento de los visitantes. Pero

tan importante como dominar las técnicas de comunicación y tener vocación de "intérprete", es el conocimiento adquirido a través del tiempo en que ha descifrado su preferencia en algún área del conocimiento específico,

como la botánica, zoología, historia o arquitectura, por ejemplo.

Podríamos seguir hablando de diferentes aspectos de un guía, pero es recomendable seguir viviendo para aprender cada vez más acerca de lo que nos proponemos revelar. Quienes nos preocupamos y nos preparamos a diario para esa tarea, debemos seguir adelante, por nuestros hijos, por nuestros ideales y por nuestro mundo.

 

REFERENCIA

Montaner, M. 1944. Historia de los Descubrimientos. Editorial Las Novedades. Caracas, Venezuela.

 

 

 

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Un sendero para pequeños expedicionarios

Helen Urra Parra

Parque Pedro del Río Zañartu

Concepción, Chile

Contacto: helenurra@terra.cl

(Helen es periodista y diplomada en Análisis y Gestión del Ambiente. Es la encargada de Comunicaciones y Educación Ambiental del Parque Pedro del Río Zañartu. Como gran apasionada por la educación ambiental –y como buena periodista– incorpora elementos de la interpretación a su trabajo cotidiano, aunque nada es cotidiano para ella.)

 

Son miles de niños los que invaden el Parque Pedro del Río Zañartu año a año, sobre todo en la primavera, cuando todo reverdece con gran fuerza. Llegan en delegaciones con sus maestros, atraídos por una reserva de 552 hectáreas declarada Santuario de la Naturaleza, que se ubica en la Península de Hualpén, Chile, aledaña al largo río Bío Bío y al impetuoso Océano Pacífico.

Transformar esos "paseos a la naturaleza" en verdaderas excursiones y exploraciones del ambiente del que somos parte era la meta.

La estrategia que usamos fue combinar la interpretación con juegos educativos ambientales al aire libre a lo largo de un entretenido sendero de excursión.

La experiencia ha sido todo un éxito, pero el desafío continúa, pues hemos dado sólo los primeros pasos.

 

 

La clave: vivenciar la naturaleza

Utilizamos un antiguo sendero, empleado en la época del fundador del Parque hacia finales del siglo XIX para el abastecimiento de agua desde el río Bío Bío (cuando se podía beber, pues ahora sería una locura sin un tratamiento previo). Diseñamos un circuito de estaciones que incluye cuatro atractivos puntos del sendero y el Museo Hualpén, antigua casa patronal donde vivía don Pedro y en el que se exhiben más de tres mil objetos del mundo.

En total son cinco estaciones, en cada una de las cuales los chicos se transforman en "Expedicionarios de la naturaleza", que es también el nombre del programa. Durante jornadas de 4 horas de duración

los estudiantes y maestros recorren este sendero y realizan actividades que incorporan las técnicas de la interpretación ambiental y del patrimonio.

A recorrer el sendero...

Imaginemos ser uno de los niños que han llegado al Parque para disfrutar de la jornada. Son las 9.30 horas, y el denso bosque formado de boldos, peumos y olivillos está aún cubierto por una leve neblina producto de la cercanía del mar. Son cerca de treinta niños y niñas de enseñanza básica a cargo de dos profesores. A su gran curiosidad se suma la tremenda energía retenida durante tediosas jornadas de clases en las que permanecen sentados, encerrados entre muros de concreto, con patios de cemento y con un aire carente de la frescura del bosque.

A su llegada, el primer desafío es concentrar su atención, y nada mejor que los juegos al aire libre que despierten sus sentidos y la curiosidad por su entorno. Son juegos que les ayudan a interpretar el fascinante y hasta desconocido medio del cual son parte. Como muestra: Primero preguntamos ¿qué árboles nativos existen el Parque? Un silencio casi general, exceptuando algunos que se atreven a hablar y nombran pinos y eucaliptos. Nombres que son prueba de que las plantaciones exóticas que actualmente cubren gran parte de Chile son el único referente que los chicos conocen y asocian al bosque nativo.

 

 

 

 

Con esto se ha iniciado la acción. Los niños forman 2 hileras, una frente a la otra, a cada una de las cuales se le entrega el mismo set de tarjetones con los nombres de los árboles nativos existentes en el Parque y claves sencillas para descubrirlos. Al nombrar alguno de los árboles, de ambos grupos corren los chicos que poseen la tarjeta correspondiente para alcanzar el pañuelo verde que alza el facilitador. Luego de varios intentos y de acumular puntos, la tarea es elegir sólo 3 de los más de 15 nombres inscritos en las tarjetas y encontrar esos árboles nativos en el entorno; como prueba se debe presentar una hoja seca u otro elemento del árbol sin causar daños al bosque. El objetivo es descubrir la gran diversidad de flora nativa existente y protegida en el Parque.

Ya en el museo, la emoción se incrementa, pues luego de recorrerlo y de abrir los ojos para observar los miles de objetos que se exhiben en él, ha llegado el momento de abrir unas cajas con sorpresas. Sentados en círculos, se les vendan los ojos y se les pasan diversos objetos guardados en las cajas, son fósiles de especies marinas, amonites, dientes de mastodontes, trozos de madera petrificada, puntas de flechas y boleadoras (usadas por los mapuche, el principal pueblo aborigen de Chile), los que pasan de mano en mano. Retiramos las vendas y luego de enfrentar la timidez, saltan las miles preguntas y la curiosidad motiva el aprendizaje. Por primera vez sus manos sienten millones de años de evolución, para ellos es un fascinante viaje en el tiempo.

Luego salimos al exterior y juntos,

tanto niños como maestros, disfrutamos de una "caminata cósmica" a lo largo de un cuerda de 40 metros que representa toda la historia del planeta. Cada paso son millones de años;

aparecen las primeras formas de vida, los primeros bosques, los dinosaurios y cuando la cuerda casi se acaba surge la pregunta de los niños ¿y cuando aparece el ser humano? A sólo metros de terminar la caminata, hace su aparición el ser humano y con él los grandes cambios y, porqué no decirlo, los grandes problemas. Hemos llegado al corazón de niños y maestros, en sus caras se ve la sorpresa y más preguntas que muestran su curiosidad e interés.

El viaje aún continúa, pero ahora es el momento de ingresar al sendero. Nos esperan dos estaciones donde además de la naturaleza sólo ocuparemos una manzana, un cuchillo, 3 vasos, una cuchara y las claves de la interpretación. ¡Qué sencillo!

Entre densas quilas (cañas chilenas) y gigantes boldos avanzamos en equipos de 10 niños a cargo de un monitor. Hemos llegado al sector denominado Bosque de Peumos, pues nos rodean añosos peumos cuyas semillas forman una verdadera alfombra roja y olorosa. Los chicos comentan que el suelo ha cambiado, hemos pasado de uno duro y liso a otro que se hunde y cruje a nuestro paso. Es el momento de hablar del suelo y de nuestro deber de cuidarlo. Formamos un gran círculo, nos tendemos en el suelo y respiramos profundamente, arrullados por el canto de cientos de aves. Luego la pregunta que nos despierta:

¿cuánto suelo como éste, fértil y esponjoso, que pisan sus pies nos queda en el planeta? La respuesta: la tierra fértil es menos que una manzana...

La curiosidad aumenta cuando saco de mi mochila una enorme y jugosa manzana verde que representa la tierra. La comienzo a partir a medida que pregunto cuántas partes son agua y cuántas son tierra; luego continúo cortando el cuarto que queda y nuevas fracciones van quedando de lado pues representan los polos, las montañas, los desiertos y los terrenos construidos donde no se puede cultivar.

Nuestra manzana se ha reducido a 1/32 parte, y ante el asombro de la audiencia se pela este trozo, dejando sólo ese pequeño pedazo de cáscara como reflejo de todo el sueño fértil existente en el planeta

y del cual depende la alimentación de toda la población que habita en él.

Nos espera una nueva estación, cuyo desarrollo dejaremos en el misterio para un nuevo encuentro con los lectores de este Boletín.

La excursión ha llegado a su fin, pero tanto los niños, niñas y profesores rebozan de alegría y de motivación por continuar descubriendo las sorpresas que encierra la madre naturaleza. Una vez más hemos comprobado que la combinación entre interpretación ambiental y vivencias educativas al aire libre son un eficaz medio para conocer, valorar y querer conservar nuestro patrimonio natural.

 

 

 

 

 

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Un sendero de interpretación en una estación de piscicultura

José Abel Pires

Ejido Municipal de Plottier, Provincia del Neuquén, Patagonia Argentina

Contacto en: rejuntern@infovia.com.ar

(José Abel es Técnico Superior en Turismo, y trabaja en el Departamento de Áreas Naturales Protegidas, del Ministerio de Desarrollo Social en la provincia de Neuquén, Argentina)

 

El Centro de Piscicultura de Plottier está instalado sobre una parcela de unas 2 hectáreas, sobre la que se distribuyen unos edificios de la década del 20, un canal de cemento, estanques y tanques de agua de alimentación. La parcela está arbolada con membrillos, nogales, parras, etc., y en uno de sus límites corre un antiguo brazo del río con vegetación arbórea en galería y juncales. Fue una estación de riego que en 1937 quedó fuera de servicio, y a partir de allí se recicla para desarrollar la actividad actual.

El objetivo del Centro es la producción en cautiverio mediante métodos artificiales, de peces pequeños (alevines) de valor ecológico y deportivo, con el propósito de repoblar los cursos y espejos de agua provinciales. Se producen especies exóticas de salmónidos, como las truchas arco iris y marrón, y autóctonas como la perca y el pejerrey patagónico.

Espontáneamente comenzó a ser visitado por escolares del ciclo primario, que en la actualidad representa el 80% de las 3.000 visitas anuales, y el público en general (20%). Las poblaciones del área de

 

 

 

 

 

 

influencia suman alrededor de 350 mil personas.

Para el diseño del sendero, además de lo físico, analizamos el perfil de la demanda, el funcionamiento de las visitas (el comportamiento de visitantes y guías, y su efecto en las labores cotidianas de la Estación), el grado de aprovechamiento de la oferta, y los contenidos que se extendían al público.

El diagnóstico fue el punto de partida

Los aspectos más destacados de este análisis fueron:

Luego realizamos la siguiente propuesta:

 

 

 

 

 

 

 

 

Descripción del sendero

Si bien la temática del sendero es la producción artificial de pequeños peces, el objetivo que hemos definido es: "incentivar en el público en general el afecto y la defensa de los ambientes acuáticos para su conservación". El recorrido comienza en un estacionamiento ubicado a la entrada del predio, y se desarrolla a través de 8 paradas. Son las siguientes:

Parada 1: "Una comunidad organizada". Un cartel inclinado a 45º reproduce esquemáticamente la laguna natural que se observa, sus árboles y juncales, sus aves y mamíferos, anfibios, peces, plantas y animales microscópicos, y las funciones de cada uno en ese ambiente. La Guía escrita enfatiza en la cadena alimentaria de los peces para, en otra parada, confrontarla con la alimentación artificial. El mensaje principal es:

"Aunque el pez es el personaje más mimado de este lugar, en un ambiente acuático como el que ves, es tan importante como el resto de los animales y plantas.

Todos, incluyendo al hombre, dependemos de: agua limpia para vivir, oxígeno, comida y condiciones adecuadas para reproducirnos y sobrevivir como especie". Sobre este exhibidor una tapa contiene la pregunta ¿Falta alguien? (debajo de ella hay un hombre).

Parada 2: "Si no tomas agua te mueres. Si no tomas agua limpia, te enfermas y también mueres". Un exhibidor muestra en gráficos y "gigantografías" la proporción de agua en nuestro planeta. Un tanque de 200 litros representa el agua del mundo, varios saches de leche, una cuchara sopera y gotas, las proporciones de agua dulce en sus distintos estados. Un esquema del curso completo de un río naciendo en las montañas y hasta un valle, muestra las modificaciones y emisiones de contaminantes y el resultado de los impactos. Un cuadro síntesis muestra los factores que afectan la vida de los peces. En la Guía escrita se relatan las acciones que se encaran para la recuperación y conservación de éstos ambientes, entre ellas, el repoblamiento con peces y razón de ser de este establecimiento. Sobre este exhibidor una tapa contiene la pregunta ¿Los seres humanos somos bolsas de agua? debajo de ella hay un hombre-bolsa de agua.

Entre esta Parada y la siguiente se encuentra una Cajita con un espejo dentro, y en la tapa dice: "El guardián de los ambientes acuáticos se encuentra escondido aquí".

Parada 3: El porqué y el para qué de la actividad ha sido planteado. Ahora viene el cómo. "Buscando reparar nuestros propios errores". Aquí se presenta el ambiente artificial (comienza a recorrerse el borde de las piletas con peces); se espera que las imágenes y temas de las paradas anteriores induzcan a pensar en similitudes y diferencias. Se trata de mostrar el duro contraste entre lo construido y lo natural: cautiverio, piletas de cemento, alimento equilibrado y el cuidado que se da a los peces para que no enfermen (higiene, desinfección). Una cajita de oler que contiene alimento equilibrado (¡Puaj!) será el apoyo para que jamás lo olviden.

Parada 4: "Imitando los procesos naturales - Parte I". En este lugar los operarios realizan en el invierno el desove manual. En la Guía escrita se describe el proceso de reproducción de los peces en su ambiente natural y, mediante imágenes, cómo se realiza el artificial. Acomodados en la parada, se encuentran una serie de elementos utilizados para la tarea: jaulas para separar hembras de machos; bateas para depositar, fertilizar e hidratar las ovas; etc.

Parada 5: "Juveniles, futuros padres". En esta pileta se muestran los peces jóvenes que aguardan la madurez sexual para ser utilizados como reproductores. En la Guía escrita se explica en qué momento alcanzan dicha madurez, las diferencias de alimentación con los adultos y en un cartel se estimula al visitante a no matar ejemplares de peces en exceso durante una excursión de pesca, para no poner en peligro la supervivencia de las especies.

Parada 6: "Cuando son chicos, ellos también comen puré" (o papilla).

 

El título trae el recuerdo de nuestra infancia y de la comida "por excelencia" que nos hacían engullir nuestros padres.

Esta asociación se utiliza para explicar que algunos peces de pocos días son alimentados con una pasta de hígado preparada en la Estación. La mención de puré o papilla nos lleva a bebé, bebé a indefensión, indefensión al afecto y cuidado de él.

Parada 7: "Las plantas acuáticas son salas de maternidad". Se trata de seguir rondando la idea de parto y de recién nacidos, para introducir al visitante en la forma de desove de las especies autóctonas, que enredan sus ovas en los tallos sumergidos de plantas y allí incuban hasta que pasan al estado de larvas. En esta parada se muestran ejemplares de perca y de pejerrey patagónico.

Parada 8: "Imitando los procesos naturales - Parte II". Se ubica en un espacio cubierto, y en una pared vidriada se observará la sala de incubación artificial. En la Guía escrita se describen los métodos de incubación según la especie, con el apoyo de paneles y maquetas. Estas últimas son para que el público pueda tocar y revisar los elementos que se utilizan (artesas, botellones, pipetas, etc.). El mensaje final expresa que "Es más difícil y costoso recuperar un ambiente que cuidarlo".

Comentario final

Para elaborar este proyecto conté con la colaboración, entre otros, del Técnico en Acuicultura, Gustavo Heredia. Hemos intentado incorporar un carácter "interpretativo" en todo momento, como se habrá podido evidenciar en los títulos de las paradas, las analogías al ser humano y en algunas de las actividades planteadas. Y aunque el sendero serviría también para la enseñanza formal, este folleto irá destinado al público general.

Como aún no tenemos partida presupuestaria asignada para ponerlo en marcha, estamos visitando distintas instituciones públicas y privadas para financiarlo a través de la Cooperadora del Centro de Ecología Aplicada de la Provincia del Neuquén.

 

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Garajonay: mi experiencia en un Parque Nacional

Jacinto Leralta

Parque Nacional de Garajonay

Islas Canarias

Contacto: c.visitantes.garajonay@mma.es

(Jacinto es un viajero desde que era pequeñito, así que de ahí le vendrá el compartir pensamientos con el prójimo. Ahora, como guía intérprete del Parque Nacional de Garajonay, puede compartir con todos nosotros algo de su estilo y su manera de hacer.)

 

Antes que nada, permitidme que comente algunas peculiaridades de la isla de La Gomera como lugar de interés vacacional. Aunque podría parecer una desgracia, por suerte aquí no hay maravillosas playas de arena blanca, como por ejemplo en Gran Canaria, Tenerife y, sobre todo, Fuerteventura. Digo "por suerte" ya que a cambio, La Gomera ofrece naturaleza y tranquilidad a raudales, una combinación que limita el perfil del turista al que atendemos en el Parque.

Como podéis imaginar, en las rutas guiadas gratuitas que ofrece el Parque Nacional de Garajonay escasean los hooligans y las familias Simpson, siendo concertadas mayoritariamente por gente que le gusta la naturaleza y que suele contratar este tipo de servicios en otros espacios protegidos. No siempre, pero en general es así.

Es muy raro que te venga una señora con tacones o un tío con chanclas. En general, todos y todas vienen con calzado y ropa apropiada.

Las rutas guiadas por el Parque son los sábados (y en verano los miércoles también). La ruta la decide el guía intérprete, entre las que están abiertas al público o en zona de uso restringido. Recibimos numerosas peticiones de extranjeros, aunque siempre les advertimos que las rutas son en español. Sin embargo, a veces también yo las hago en inglés, idioma que domino bien. Desde el punto de vista práctico, las rutas en dos idiomas son "un rollo", ya que cuando estás interpretando en un idioma, la gente que habla el otro tiene que esperar. Además, en español uno se explaya más. Sin embargo, a pesar de la diferencia entre un idioma y otro, los anglófonos (en su gran mayoría alemanes) acaban muy agradecidos.

Voy al grano

Cuando recibo al grupo (hasta 20 personas por razones de calidad del servicio) me presento y les pregunto qué rutas han hecho por el Parque, para caminar una que no haya hecho nadie y así no repetir.

Antes de comenzar a caminar por el sendero, utilizo los carteles-mapa informativos que hay a la entrada de cada sendero, donde aprovecho para ubicarnos geográficamente en el mapa y contarles algunas generalidades del Parque y de la isla. Por supuesto, les invito a preguntar y a intervenir cuando quieran.

En general las rutas no son pateos, sino paseos, con lo que el ambiente es distendido y no tienes que preocuparte por si alguien se cansa o si hay uno o una que va más rápido o agobiando. Además, al no ser escolares ¡siempre voy delante y no tengo que mandar callar a nadie!

Por lo que respecta a la interpretación en la ruta, intento aprovechar los elementos que ofrece la naturaleza, dando cancha a los sentidos: olores, texturas, sonidos, tamaños... son los protagonistas de otras tantas paradas. También son muy importantes los usos pretéritos del monte. Hay uno que me sirve para romper el hielo al principio de la ruta y que hace que la gente se relaje y sonría: una de las veinte especies que componen la Laurisilva es el "follao" (Viburnum tinus rigidum), arbolillo endémico de Canarias y emparentado con el durillo,

cuyas hojas suaves y grandes eran utilizadas... y ahí es cuando yo pregunto: "¿Para qué las empleaban? Pues sí, para eso que imaginas".

De paso, aprovecho y pregunto al heterogéneo grupo si alguien sabe cómo se limpian el culo en Castilla... "pues con un canto rodado, que es lo que tienen a mano".

La vegetación del Parque Nacional de Garajonay está experimentando un cambio bastante importante y notorio. Debido a la fuerte presión humana que experimentó el monte, grandes zonas de

 

 

 

 

Laurisilva se transformaron en un fayal-brezal (como una Laurisilva más seca donde predominan el brezo y la faya). Hoy día, debido al abandono de las formas de vida que explotaban el monte, la Laurisilva está ganando el terreno perdido. Aprovechando esta "sucesión" natural tremendamente positiva, durante la ruta les enseño a distinguir las 4 ó 5 especies de árboles más abundantes y les "vacilo" diciéndoles:

"más vale que os las aprendáis porque al final habrá un examen práctico..." La gente se sonríe, aunque cuando llega la hora del "examen", ya no todo el mundo se lo toma tan a risa.

Busco un sitio donde la "sucesión" natural sea claramente notoria: los árboles adultos son básicamente brezos y fayas, mientras que los "pezqueñines" son laureles, follaos y acebiños. Dicho "examen" consiste en que se den una vueltita por la zona y primero me digan qué especies son las más abundantes en tamaño adulto y, después, cuáles abundan en la regeneración. Ahí es cuando se dan cuenta de que no es muy "lógico" que si los árboles grandes son de unas especies, los plantones sean de otras. Esto me sirve para hablar de los usos del monte y de la influencia humana que hubo en el medio.

Algunas veces me llevo a la ruta una lupa de esas que usan los botánicos y que hay que "pegársela al ojo" para poder ver. El objetivo principal es descubrir la cantidad de formas, relieves y colores que tiene la "microvida", en especial hongos, líquenes, musgos e insectos. Además, todos y todas "hacen el ridículo" al acercarse la lupa al ojo como si fueran auténticos cegatones. Es una forma de romper esquemas.

Es muy importante el uso de la lupa para acercarnos al mundo de lo pequeño que, a menudo, no sólo pasa desapercibido sino que es despreciado por todos nosotros.

Los prismáticos son muy útiles en Doñana, Daimiel o Santoña, pero hay muchos espacios naturales donde no son de mucha utilidad. Sin embargo, una lupa nunca falla. ¡Qué bello es lo diminuto!

Quizás más importante que la ruta interpretativa y mi trabajo en ella es el hecho de escuchar a los y las participantes en la caminata. Os cuento esto porque en algunas de las rutas del Parque, la primera parte discurre por la zona más espectacular y con casi todos los elementos interpretativos, y la segunda parte discurre por una pista forestal, más monótona.

Me he dado cuenta que el camino por la pista de vuelta a los coches, no es ningún obstáculo para mi trabajo ni un lugar por el que hay que caminar rápido para ver si llegamos pronto a los vehículos...

que la parte interpretativa ya se ha terminado. Ni mucho menos. Al contrario. Como parece que el medio ambiente está de moda, y que a todos y todas nos gusta opinar al respecto, en ese tramo se me acerca la gente para preguntar por otras islas, qué otros lugares de la isla merecen la pena, que si en tal Parque que estuvieron encontraron tal cosa, o vieron tal otra... Además, los distintos grupillos empiezan a hablar entre sí, a hablar de sus lugares de origen, etc.

Es un trayecto sumamente agradable, donde la interpretación ha tenido ya lugar y la gente disfruta hablando con el guía o entre ellos y ellas... o simplemente siendo escuchados. Hay Parques donde no tienes ocasión de entablar conversación con los demás participantes de la ruta ni la oportunidad de ser escuchado ni de apenas preguntar (ya sea por el medio de transporte utilizado, las características de la ruta, etc.).

Ya voy acabando

Creo poder afirmar que la combinación interpretar-escuchar es perfecta para que el "cliente" se vaya contento de Garajonay, objetivo principal que yo busco.

Ya me despido. Espero no haberos aburrido con esta historia. Ojalá le pueda servir de algo a alguien algún día. Y deseo invitaros a todas y a todos a que conozcáis de primera mano La Gomera, una maravilla en medio del océano Atlántico que a su vez alberga el bosque más antiguo de un territorio "europeo", un auténtico fósil viviente que no os dejará indiferentes: Garajonay.

Besitos desde aquí.

 

 

 

 

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SECCIÓN

 

 

COMENTARIOS APARTE...

 

 

Esta idea fue de Santiago Gallego Picard, compañero y eterno colaborador. Pretende dar cabida al análisis de todos aquellos centros de visitantes y programas de interpretación habidos por el mundo. El único requisito es que sean visitados por el público general, es decir, turistas, paseantes, domingueros, familias, etc.

Hay que intentar sintetizar en pocas palabras todo lo interpretativo que en ellos exista o sea reseñable. Sin olvidar obviamente su localización, precio de entrada u otros aspectos que merezcan la pena. No es un apartado para buenos ni malos; es un apartado abierto para que luego la gente opine y/o pregunte.

 

Lugar: Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahara, Córdoba.

Localización: Carretera IV Sevilla Córdoba, a 9 kilómetros de la ciudad de Córdoba en dirección Este.

Precio: 700 pesetas, comprables en El Corte Inglés.

Horarios: todos los días de la semana, en horario corrido de 10 a 20 horas aprox.

Descripción: Se trata de una de esas grandes exposiciones de patrimonio, en este caso de objetos arquitectónicos y enseres domésticos, con la particularidad de que la muestra no está en un gran

 

 

 

 

 

 

 

 

museo ni en un centro de arte, sino en el propio Conjunto Arqueológico, vestigios de la ciudad que llegó a ser Capital Califal en época de Abderramán III (allá por el año 1000 de nuestra era).

Comentario: Se trata otra vez de un caso típico de la cultura del objeto, libre de los incómodos nexos con el contextualismo y la interpretación. El puro gozo de la contemplación de la obra de arte en estado puro, casi sin referencias temporales y espaciales. Un esplendor que deja afuera al visitante incómodo que no posee las claves que permiten realizar un proceso de comprensión más amplio y que pueda conjugar el entendimiento del porqué, del cuándo y dónde con la necesaria sensibilidad que permite maravillarse ante la presencia de un objeto más que singular.

Una exposición de estas características parece poco probable que pueda cumplir con propiedad todos sus objetivos en un lugar tan singular como un conjunto arqueológico, sobre todo a la hora de acatar las modernas exigencias de conservación. Justamente cuando es el propio Conjunto un ejemplo acabado de esplendor, de apogeo de una cultura propia ya reconocida. Este aspecto es una de las claves que atenta contra la posibilidad de crear un vínculo entre esos objetos y los visitantes, para concluir en disfrute y conocimiento.

La exposición se mezcla con el recorrido habitual del yacimiento y en realidad sólo se expone en los dos únicos lugares posibles, un edificio de cinco naves paralelas (basilical) al que se le construyó una cubierta metálica transitoria donde se muestran los objetos arquitectónicos, y el otro, que es el único edificio reconstruido y techado, el Salón de Abderramán III. En esta segunda sección la exposición reúne una serie de objetos suntuarios que "nos hablan" de los múltiples aspectos de la refinada vida en la corte. Hablar es un decir porque, siguiendo el mismo esquema cronológico que en el edificio anterior, la única estructura interpretativa

 

 

 

que se vislumbra es la agrupación por materiales, argumento desamparado que no alcanza a llenar la necesaria interpretación que el visitante necesita para la apropiación intelectual de los objetos. Decimos que se dan de bruces porque el discurso museográfico ha borrado toda posibilidad de entendimiento y admiración del mejor exponente de la cultura omeya en el conjunto: el Salón Rico.

Desde la construcción de un inadecuado cerramiento, en aras de mantener el sistema ambiental controlado, hasta la ubicación de sofisticadas vitrinas en las dos naves laterales del edificio basilical, casi todo atenta a convertir el esplendor de los omeyas cordobeses en un mero contenedor, privado de ser admirado en su riqueza y con una cuenta pendiente respecto del impacto que, en estos meses de trasiego expositivo, puede ocasionarse, tema siempre muy poco evaluado en conservación del patrimonio.

Para quienes vienen batallando en pos de la difusión del patrimonio y entenderlo como un factor de desarrollo social, esta exposición ocupará un lugar más en la larga lista de grandes (e inútiles) exhibiciones que nuestra década nos ha deparado. Una oportunidad no aprovechada cabalmente.

Desvinculándonos de posiciones ortodoxas, incomprensivas de la importancia que todavía poseen estos fenómenos de masas en pos de un acercamiento de nuestra gente al patrimonio, sin embargo, tememos que sigamos confundidos sobre los verdaderos fines que el patrimonio posee, que no son sólo los de mantener viva nuestra memoria histórica y los de convertirse en un factor de desarrollo social, sino también los de ser una fuente imprescindible de investigación y conocimiento, donde su conservación es la garantía de una correcta, socialmente justa y científicamente válida gestión de nuestros recursos culturales más valiosos.

Marcelo Martín

 

 

 

 

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SECCIÓN

 

CONCEPTOS DE INTERPRETACIÓN

 

 

Definiciones

 

 

Yorke Edwards (Canadá):

(Atención a esta definición, es una de las más escuetas y tal vez más precisas que se hayan formulado)

"La interpretación posee cuatro características que hacen de ella una disciplina especial:

  1. es comunicación atractiva,
  2. ofrece una información breve,
  3. es entregada en presencia del objeto en cuestión,
  4. y su objetivo es la revelación de un significado".

 

Peak National Park Study Centre (Gran Bretaña):

"La interpretación explica el lugar a sus visitantes no sólo en cuanto a unos hechos, sino para que la gente establezca conexiones personales con las ideas que se le presentan. El resultado final de la interpretación debe ser un estado de conciencia y un deseo de contribuir a la conservación del patrimonio. Sin embargo, la interpretación NO ES LO MISMO QUE el dar información, la educación ambiental, decidir qué es lo que la gente "debería" apreciar de un lugar, o la obtención de apoyo público para lograr los objetivos de gestión".

(NOTA de los Editores: A nuestro modo de ver, el que la interpretación "no sea lo mismo que" no significa que no pueda estar "incluida en" o que "abarque esos aspectos".)

 

 

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¿Dónde "encaja" la interpretación?

Por: Jorge Morales Miranda

 

El esquema de la página siguiente surgió a raíz de la inquietud de mi colega Eva Jordà, en un curso de interpretación en el Parque Nacional de Aigüestortes y Laguna de San Mauricio, España. Eva quería reflexionar acerca del "contexto" en que encajaba la interpretación. Luego de discutirlo con ella, lo propusimos para su debate.

La cuestión "crucial" de si la interpretación también es aplicable al campo Formal de la enseñanza, siempre está encima de la mesa del debate; y este cuadro intenta abordar el "problema", aunque sea de forma grosera.

Lo de "patrimonial" y "ambiental" también queda reflejado en el esquema.

Aquí lo reproduzco para su análisis, crítica o simple contemplación, aunque imagino que no dejará indiferente a nadie.

En el cuadro se observa claramente que la interpretación "encaja", en primer lugar, en los ámbitos no formales, donde la columna de guiones puede ser completada con medios de comunicación, campañas, talleres, actividades recreativas, visita a exposiciones, visitas turísticas... e interpretación.

En los centros de enseñanza, o para la gente proveniente de los centros de enseñanza, perfectamente es aplicable la metodología de la interpretación, pues nadie puede "apropiarse" de unos determinados procedimientos o maneras de hacer.

Sin embargo, no debemos perder de vista el hecho de que la interpretación ambiental (y/o del patrimonio), en la actualidad está concebida como una especial estrategia para transmitir el significado de un lugar, objeto, paisaje, etc. al "público general" que se encuentra visitando ese entorno o ese patrimonio, sin ninguna de las limitaciones que impone una situación "formal".

Se aceptan comentarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

TURISMO


 

 

 

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NOTICIAS

 

 

SUCEDIÓ

 

 

 

Realizado en Espot, Parc Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, entre el 20 y el 22 de abril de 2001.

Organizó el Parque Nacional y el Centre de Capacitació Agrària del Pallars. El Curso estuvo dirigido al personal de uso público del Parque, monitores y guías que intervienen en ese territorio, así como a personal de otras instituciones que también intervienen en el Parque.

 

 

Realizadas en Posadas, Argentina, entre el 22 y 24 de mayo de 2001. Organizó el Departamento de Turismo, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones.
Para obtener información:
brivero@correo.unam.edu.ar

 

 

Se celebraron en Málaga, entre el 5 y el 7 de junio. Fue un buen marco para discutir las posibilidades del patrimonio histórico como recurso educativo e interpretativo, y para establecer ciertas pautas y criterios que unan a este sector con la industria turística.

Organizó: Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Servicio de Investigación y Difusión del Patrimonio Histórico.

Para más información, véase el Boletín de Interpretación número 4.

 

Celebradas entre el 15 y el 17 de junio, en Oleiros, A Coruña. El Tema de las Jornadas fue "El Reto de la Gestión Turística de los Espacios Naturales Protegidos". Encuadradas dentro de los eventos preparatorios del Año Internacional del Ecoturismo en 2002, tuvieron como objetivo presentar y debatir una serie de propuestas técnicas encaminadas a la mejor gestión del ocio y el turismo en los Espacios Naturales Protegidos.

Organizaron: Sociedad Española de Ecoturismo e INECO

 

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OCURRIRÁ PRONTO

 

 

Se realizará del 16 al 18 de julio, en las instalaciones del Centro de Educación Ambiental de Valsaín, CENEAM (Ministerio de Medio Ambiente), Segovia, al pie de la Sierra de Guadarrama.

Información en: Área de Formación (CENEAM)

Teléfono: 921 473864/65

Correo E: formación@ceneam.mma.es

 

 

Imparte la Universidad para la Cooperación Internacional (Costa Rica). El programa se inicia el 3 de septiembre de 2001.

El objetivo general del programa pretende la formación superior de profesionales a nivel mundial en gestión del turismo sostenible, dotados de destrezas, conocimientos y herramientas que les permitan el óptimo aprovechamiento de los recursos disponibles y dar respuesta a los nuevos retos que enfrenta la actividad turística en un ambiente interdisciplinario y orientado hacia el desarrollo sostenible.

Más información: www.uci.ac.cr, persona contacto: Lic. Yasín Tejero, Coordinadora Administrativa, mgtsadmin@uci.ac.cr


Entre el 24 y 28 de septiembre de 2001, se realizará en Matanzas, Cuba. Para solicitar información:
almeida@cdict.umtz.edu.cu o almeida@quimec.umtz.edu.cu


(ATENCIÓN: Plazo hasta el 31 de julio para enviar los resúmenes. Hay que "volar")

31 de octubre a 4 de noviembre de 2001, en Valdivia, Chile. Organiza el Instituto de Turismo, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Austral de Chile.

Destinado a investigadores, gestores, planificadores y docentes del Turismo.

Temas del Congreso:

Esta actividad incluirá la presentación de conferencias plenarias, la disertación de ponencias individuales en forma oral (15 minutos) o de paneles (pósters), por ejes temáticos, viajes de campo, actividades culturales, sociales y reuniones de grupos de trabajo.

Los idiomas oficiales serán el español y el portugués.

Contacto en: pszmulew@uach.cl o sconstab@uach.cl

Fax (63) 211158

 

A partir de otoño comienza la segunda edición del Curso de Posgrado Interpretación Ambiental y del Patrimonio: comunicar, participar, disfrutar, organizado por la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) y la Universitat de les Illes Balears (UIB). Se trata de un curso realizado a distancia a través de Internet, de un año de duración y una carga lectiva de 20 créditos, y del que ya hemos hablado en números anteriores.

Se espera que este año se abra a estudiantes de Iberoamérica u otros países. De todas formas, los interesados podéis contactar con el 902 141 141, o consultar en la página web de la UOC, www.uoc.es/fcontinuada

 

 

A realizarse en la Ciudad Virtual NAyA en el mes de octubre de 2001. Pretende generar un espacio de discusión e intercambio con respecto al tema planteado. La idea es enfocar el turismo no sólo desde la cuestión económica, sino también plantear los aspectos políticos, culturales y sociales.

El congreso se desarrollará a través
de la página de Turismo en el sitio de NAyA, en la dirección
http://www.naya.org.ar/turismo

Más información en turismo@naya.org.ar

 

Estaba previsto para marzo de este año, pero debido a una serie de circunstancias se ha tenido que posponer. Las fechas previsibles serán en octubre de este año.

Más información se puede solicitar a:

Alfio Verdecchia: averdecchia@yahoo.com

 

 

Granada, España, 19 al 22 de febrero de 2002.

Organiza el Patronato de Turismo de Granada. Entre las cinco áreas temáticas del Congreso, hay una denominada Interpretación del Patrimonio en Ciudades Monumentales, cuyos contenidos son los siguientes:

Primera sesión: El mensaje interpretativo

Segunda sesión: El "objeto" a interpretar en ciudades históricas

Tercera sesión: Estrategias, recursos y medios interpretativos en ciudades históricas

Cuarta sesión: Interpretación y turismo

Más información en:

Correo E: cicm@cgc-congresos.com

Y, muy pronto, en una página web (algo larga): www.cgc-congresos.com/congresociudadesmonumentales

 

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PUBLICACIONES

 

 

Los libros, en general, no son "interpretativos" por su función; es difícil utilizarlos in situ (porque no están concebidos para ello), pero sí pueden serlo por su estilo, como El Ganso (de Doñana), de Rosa Cintas, y algunos de los que reseñamos aquí.

 

Autora: María Sintes Zamanillo
Edita: Junta de Castilla y León. Consejería de Medio Ambiente. 2000
ISBN 84-7846-967-2
El libro de María aborda los problemas y los desafíos de la ciudad moderna,
utilizando un lenguaje muy sencillo para tratar el enfoque de la "sostenibilidad urbana", cuestión muy interesante, pero que todavía está demasiado recluida en los círculos especializados.

Es un texto acerca de lo que son nuestras ciudades y sobre lo que podrían llegar a ser, descrito de manera accesible al ciudadano de a pie (incluidos
alcaldes y concejales).

Coordinador de la edición: Martín Checa (socio de la AIP)

Se trata de una monografía que recoge 70 elementos de patrimonio fabril de Barcelona, donde, a través de una fotografía y una breve explicación, se hace referencia a la trayectoria histórica de estos edificios. Igualmente, contiene diversos textos de una veintena de autores (arquitectos, ingenieros, geógrafos, periodistas y profesores de universidad) que tratan varios temas acerca de la relación del patrimonio industrial con la ciudad de Barcelona.

238 páginas.

Edición Bilingüe (castellano-catalán)

Editor. X. Basiana

Fotografías: X. Basiana & J. Orpinell

Precio: 4.850 ptas

Contacto: Martín Checa Artasu

c/ Felip II, 100 -104 6º 4ª

Tel. 93 351 44 63 -93 349 84 57

Correo electrónico mcheca@sct.ictnet.es

 

Autores: Miguel Ángel Pinto Cebrián y Ramón Luque Cortina

Este primoroso libro retoma la línea de los naturalistas clásicos (de ahí lo de Historia Natural), pero con un sentido altamente "interpretativo", tanto en el estilo del lenguaje utilizado como en las ilustraciones que lo acompañan. Y no es casualidad, porque Miguel Ángel y Ramón son unos "viejos" seguidores de la interpretación, convencidos de su utilidad como estrategia comunicacional. Así, presentan una "especie" de guía para la provincia de Burgos, con un planteamiento sencillo y, al mismo tiempo, a fondo, revelando los secretos que se esconden en las cunetas, en los campos, y hasta en la mismísima ciudad.

Recomendable para todo tipo de lectores, desde especialistas hasta profanos, incluidos los niños.

248 páginas

2000

Edita: Caja de Burgos

ISBN 84-87152-63-5

Más información en:

Miguel-Angel.Pinto@cma.jcyl.es

 

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LOS IMPRESCINDIBLES DE LA INTERPRETACIÓN

 

En más de una ocasión nos han consultado a los Editores y a otros colegas de la AIP acerca de la bibliografía indispensable para adentrarse en el campo de la interpretación. Esperamos que esta lista de títulos satisfaga más de una necesidad (lo que no quita que nos sigan preguntando, por supuesto).

No tenemos localizadas todas las direcciones de contacto para conseguir estos textos, pero cualquier librería especializada los puede encargar y obtener a partir del ISBN. Voilà:

 

ISBN 0-11-880156-2

ISBN 0-86094-84-5

(NOTA: Aunque el título diga "educación ambiental", en realidad es un libro de interpretación, con viñetas dibujadas por el propio Aldridge)

ISBN 1-57167-133-1

En: www.sagamorepub.com

Y en la NAI

En: Pacific Northwest Forest & Range Experiment Station

P.O.Box 3141

Portland, Oregon 97208

USA

ISBN 0-920570-07-0

En: The National and Provincial Parks Association of Canada

47 Colborne Street, Suite 308

Toronto, Ontario M5E 1E3

Canadá

ISBN 0-911408-40-1

ISBN 1-55591-901-4

Disponible en la NAI

ISBN 0-910251-70-3

En: Venture Publishing

1999 Cato Ave.

State College, PA 16801

USA

También disponible en la NAI

ISBN 0-89062-079-2

En: National Parks and Conservation Association

1701, 18th Street, N.W.

Washington, D.C. 20009

USA

ISBN 0-87071-339-6

ARTÍCULO, se puede pedir al autor: jfmorales@ono.com

ISBN 84-8266-220-1

En: Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales

Librería Institucional

C/ Santa Teresa, 8

41004 Sevilla, España

Teléfono: 955 03 72 64

Fax: 955 03 72 65

O más información, al autor.

En: www.sagamorepub.com

ISBN 0-932310-17-6

En: UW-SP Foundation Press, Inc.

University of Wisconsin

Stevens Point, WI 54481

USA

ISBN 0-471-09007-7

En: NAI

ISBN 0-932310-16-8

En: UW-SP Foundation Press, Inc.

University of Wisconsin

Stevens Point, WI 54481

USA

ISBN 1-85293-077-2

ISBN 0-11-290572-2

En: www.national-publishing.co.uk

ISBN 1-56044-274-3

En: Interpretation Publication and Resource Center

P.O. Box 398

North Stonington, CT 06359

USA

 

 

OTROS

 

 

El número monográfico de la Revista CICLOS (Nº 8), dedicado íntegramente a la interpretación, reúne un interesante conjunto de artículos. Lo recomendamos, aunque con un poco de pudor, porque nosotros mismos coordinamos esa edición.

Para pedir información acerca de la revista CICLOS: gea@geaweb.com

 

 

 

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PÁGINAS WEB

 

 

Para consultar libros de venta en la National Association for Interpretation (NAI): www.interpnet.com Clic en Español, Tienda, Association Store, y luego, Books.

 

http://acorn-group.com/ es la página web de Acorn Naturalists, donde se pueden encontrar muchos de los títulos mencionados en este Boletín (los "imprescindibles"). Hay que pulsar SEARCH, escribir interpretation y consultar la lista.

 

 

Interpretation Canada:

www.interpcan.ca/ Pulsando "Bibliography", se puede acceder a una extensa lista de títulos.

 

 

Scottish Interpretation Network

www.scotinterpnet.org.uk/

 

 

http://mediamweb.uib.es/present/pre1.htm

MediamWeb ha sido desarrollado y es mantenido por el Grupo de Educación Ambiental e Interpretación del Patrimonio (GEAIP) del Departamento de Ciencias de la Educación de la Universitat de les Illes Balears, con la colaboración y la ayuda de diversos patrocinadores.

En sus páginas hay información y recursos sobre educación ambiental e interpretación del patrimonio, y su objetivo es crear y organizar recursos a través de Internet que ayuden al desarrollo de la Educación Ambiental y la Interpretación del Patrimonio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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UN RECUERDO

 

 

En este pequeño rincón queremos reproducir un texto de nuestro querido amigo y compañero Nicolás Sosa, recientemente fallecido. Como hombre sabio que era en eso de la ética conservacionista y ecológica, dejó un legado de profunda huella en sus seguidores, alumnos y amigos. Las pasadas navidades escribió esta nota, y, aunque hable de fracaso, está cargada de optimismo.

Gracias, Nicolás.

 

Lo esencial

Hace años, leyendo Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes (Editorial Destino, Barcelona, 1991, pág. 55), encontré esta frase:

En la vida has ido consiguiendo algunas cosas, pero has fallado en lo esencial, es decir, has fracasado.

Me llamó poderosamente la atención esta noción de "lo esencial" y el tratamiento y contenido que el autor le da y atribuye, y que, en definitiva, se trataba de lo pequeño, lo cotidiano, que te vincula a seres y personas que te aman y gracias a las cuales, en algún grado y medida, has llegado a ser lo que eres.

No es nueva esta idea; en absoluto. Pero nunca se me había ocurrido pensar en lo cotidiano y, en apariencia, banal, para –aun valorándolo– motejarlo de "esencial". Esto fue, para mí, lo nuevo y sugerente.

Durante todos los días y los meses y los años de tu existencia, "lo esencial" es aquello directamente relacionado con tu capacidad de crear y de desempeñar bien tu trabajo, con la satisfacción personal en la profesión y con tu autorrealización como ser-en-el-mundo. Lo demás no lo vives como "esencial"; más bien lo subordinas siempre a aquellos otros fines más... amplios, más... elevados. De esto otro, de lo cercano, de lo habitual de todos los días, de la gente con la que convives y a la que tratas constantemente, de la sonrisa o del gesto que, en ocasiones, se te hacen tan precisos, de todo eso... piensas que lo tienes siempre, está uno seguro de tenerlo a mano, disponible. Todo lo más, se hará relevante cuando uno necesita algo parecido a un refugio.

Como dice Delibes, tal vez las cosas no puedan ser ya de otra manera. Pero resulta difícilmente tolerable admitir que tengan que ser así. Sólo cuando todo aquello con lo que uno ha crecido va desapareciendo, y la gente que amamos y conocimos nos va dejando, retorna, con un punto de mala conciencia, el pensamiento de que tal vez dedicamos muy poco –demasiado poco– tiempo y entrega a "lo esencial". Y entonces, apunta la sospecha de que, quizás, a pesar de todo, uno ha fracasado.

Nicolás Martín Sosa

 

 

 

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ASOCIACIÓN PARA LA INTERPRETACIÓN DEL PATRIMONIO

(AIP – ESPAÑA)

C/ Monardes, 7, 4º A

41004 Sevilla

Teléfono/fax: 95 421 79 21

Correos electrónicos: aipe@arrakis.es o jfmorales@ono.com

 

La Asociación para la Interpretación del Patrimonio (AIP - España) tiene por finalidad promover el desarrollo profesional de la interpretación en nuestro país (y otros de habla castellana). Presentó públicamente sus postulados en el IV Congreso Mundial de Interpretación del Patrimonio, celebrado en Barcelona el 18 de marzo de 1995, fecha que se considera como fundacional.

La AIP pretende promocionar la esencia de la disciplina (antes conocida como interpretación ambiental), sintetizada en la siguiente definición:

"La interpretación del patrimonio es el arte de revelar in situ el significado del legado natural, cultural o histórico, al público que visita esos lugares en su tiempo libre".

Partiendo de la base de que la interpretación tiene que ver con COMUNICACIÓN, los principales objetivos de la AIP son: 1) servir de enlace entre los profesionales entregados al arte de la divulgación in situ del patrimonio –sea en parques, sitios históricos, yacimientos arqueológicos, etc.–; y 2) promover actividades encaminadas a la mejora profesional de los encargados de transmitir esos valores al público.

La AIP está concebida como una institución de servicio para sus asociados, siendo el principal producto la edición del Boletín de Interpretación, además de la posibilidad de emitir y/o compartir información, a modo de "Red", entre sus afiliados. La Asociación aglutina a diverso tipo de profesionales (a título individual) provenientes de sectores y actividades aparentemente diferentes, pero con algo en común: la comunicación con el público visitante. Estos son algunos ejemplos:

Guías de turismo (rural, ecológico, cultural); educadores o monitores de museos y centros de visitantes; diseñadores de equipamientos y medios para la divulgación del patrimonio (itinerarios, exhibiciones, impresos divulgativos e interpretativos, audiovisuales, carteles informativos y divulgativos, etc.); agentes de medio ambiente y guardas de parques; trabajadores del uso público en espacios naturales protegidos; animadores socioculturales; etc.

 

 

PARA HACERSE SOCIO:

 

Hay que ingresar 3.000 pesetas (cuota anual) en el Banco Central Hispano, o mediante transferencia a nombre de Asociación para la Interpretación del Patrimonio, indicando claramente el nombre de la persona que se afilia a la AIP.

Número de cuenta: 0049 3026 86 2814076268

No hace falta enviar ningún comprobante, puesto que el Banco informa a nuestra tesorería.

 

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NOTA: las colaboraciones para el Boletín de Interpretación han de ser de una extensión de dos a tres páginas.